Volcanes, el rugir de la tierra

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Los volcanes nos impresionan y nos producen temor. La Tierra está viva, se mueve y nos“habla” y hay un largo recorrido desde que se forma el magma hasta que sale, dejando una huella en la superficie terrestre o marina.

Durante estos días todos los medios de comunicación están pendientes de este fenómeno geológico que se está produciendo en la Isla canaria de La Palma. Las islas Canarias son volcánicas y de vez en cuando suben los materiales del interior de la Tierra para recordarnos lo pequeños que somos los seres humanos frente a la naturaleza.

Para entender este fenómeno natural es interesante conocer cómo nace y se desarrolla un volcán y lo que es: un punto que comunica directamente la superficie con el interior de la Tierra.

El planeta está formado por capas concéntricas, como si fueran las de una cebolla, que parten del núcleo hasta la superficie. La capa más superficial es la corteza y es en la que se apoyan los continentes y los océanos. La corteza está dividida, como si fuera un puzzle, en placas tectónicas y flota sobre la siguiente capa, que se llama manto. En el manto está el magma, que son los materiales incandescentes que intentan emerger a la superficie para enfriar el planeta. Al ascender se almacena en las cámaras magmáticas, donde acumula presión, que tiene que salir. Cuando hay suficiente presión, el magma busca una vía de ascenso por un conducto vertical llamado chimenea. En este momento, los sismógrafos captan los tremores, movimientos asociados al magma, que anuncian que van a salir materiales, que se parecen al sonido del agua cuando sube por una tubería. El magma puede encontrar otras grietas de salida, y su huella quedará en las faldas del volcán en forma de conos.

Las erupciones generan tres tipos de productos, que salen por la boca o cráter: gases, lava y piroclastos. Lo primero que sale a la atmósfera o al mar, si es submarina, son los gases, entre ellos los sulfurosos, que son responsables en el caso de La Palma, del color verdoso de la mancha y del olor a azufre que alerta a la población. Hasta el momento de la salida, todos los volcanes se comportan de forma parecida, ya que sólo cambia la viscosidad de los materiales y los gases que los acompañan. Pero no es lo mismo si la erupción es submarina o se produce en tierra. En El Hierro, hace 10 años, se pueden dar los dos casos porque la fisura que ha dado paso al magma se encamina hacia tierra. Cuando el magma aflora se llama lava. En una erupción submarina es muy importante la profundidad a la que se desarrolle, ya que a mil metros, la presión almohadilla las lavas que se convierten en algo inofensivo, pero a cien metros, al combinarse el agua y la lava se produce una fuerte explosión. Si la erupción es en tierra, las lavas se precipitan por la falda de la montaña, de diferente forma según la composición de los materiales. En Canarias las coladas de lava han dejado su rastro, siendo el volcanismo del archipiélago tranquilo debido a la composición de la lava, como ocurrió con el Teneguía en la isla de La Palma en 1971. Las lavas fluidas forman pendientes suaves y no son explosivas y las más viscosas son muy explosivas porque se acumulan como el tapón de una botella hasta que la presión las hace saltar por los aires. El caso canario es intermedio, se trata de un volcanismo estromboliano, las lavas se deslizan por las faldas a un ritmo lento y no ocupan tanta extensión, como ocurre con las lavas más fluidas, como las de los volcanes de Hawai. Los piroclastos se originan al proyectarse al aire fragmentos de lava fundida de diverso tamaño, de forma explosiva. Si el volcán es submarino, se darán en el que se genera a cien metros de profundidad, una vez construido el edificio y al estar a diez metros de la superficie. En ese momento lanza esos proyectiles de piedra. Estos materiales son muy abundantes en las erupciones estrombolianas canarias. Según su tamaño, de menor a mayor, se llaman: cenizas, lapilli o picón, bombas o escorias.


La actividad volcánica se localiza en determinados lugares del planeta y coincide con las zonas donde hay profundas fracturas. Las zonas volcánicas coinciden con las sísmicas produce gran actividad volcánica en zonas de expansión de la corteza. Hay menos de 500 volcanes activos en el mundo, pero hay muchos que están inactivos y que pueden entrar en actividad en cualquier momento. Las erupciones en el mar suelen pasar desapercibidas.



En España la actividad volcánica más importante está en el archipiélago canario, que está situado en un “punto caliente”, en el interior de una placa oceánica. Sus islas han tenido erupciones en los últimos siglos que, afortunadamente, no han sido muy destructivas. En Tenerife se encuentra el Teide, tercer volcán más grande del mundo. A pesar de ser muy baja la probabilidad de erupción, si la hubiera, sería muy violenta y destructiva. Por eso se vigila atentamente la actividad de este volcán. Durante estos días, con la erupción submarina, todos los equipos de investigación se encuentran vigilantes en la costa sureste de El Hierro, donde hubo que evacuar a los vecinos de forma preventiva. Es la primera vez que se sigue un proceso eruptivo desde sus inicios y desde luego si aparece un nuevo volcán en la isla de La Palma, podremos disfrutar de una clase de geología en vivo y en directo.


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