Una ley caducada

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La educación está siendo motivo de debate. Llevamos dos semanas que junto con el Covid-19 centra el eje del debate en España. Desde luego la LOMLOE -cada legislatura le ponen un nombre más feo- conocida como Ley Celaá ha generado polémica especialmente en cuatro aspectos (Retirada de la palabra vehicular, nueva política con los centros de educación especial, nueva política con los conciertos, y nueva posición de la asignatura de religión).

La nueva ley educativa tiene grandes mejoras para la educación, pero también tiene defectos. No es la ley perfecta. Pero hoy no pretendo analizar los contenidos de la LOMLOE sino lo que no contiene y sobre todo su caducidad.

Nuevo gobierno, nueva legislatura, nueva ley educativa. Una ley que nace con una fecha de caducidad clara. En cuanto llegue el PP al poder la derogará. Parece evidente que la LOMCE, ley Wert, había que eliminarla, pero no por una ley que durará una o dos legislaturas.

Lejos queda aquel intento del hoy desparecido líder de la oposición madrileña, Ángel Gabilondo. En aquel entonces el ministro de Educación del último gobierno de Zapatero consiguió un acuerdo para un nuevo proyecto educativo. Todos habían dado el ok pero el día de la firma los dos representantes del Partido Popular no se presentaron. Cospedal lo intento justificar pero la realidad era que se veían ganadores en unos meses de las elecciones y querían si propia ley educativa, la ley Wert .

Quizás allí perdimos nuestra gran bala. Ahora parece imposible tan siquiera plantearse un gran pacto.

La nueva ley presenta muchas carencias entre ellas no plantea medidas claras para combatir el fracaso escolar tan extendido en España. Y sobre todo no marca las bases para una nueva filosofía educativa. Aún reside en el docente o en el centro de turno la filosofía que se implementa. El Aprendizaje Basado en Proyectos o la enseñanza colaborativa y cooperativa son las líneas de la nueva educación. Lejos tienen que quedar ya las poco productivas clases magistrales.

No paramos de decir que los centros educativos se encuentran preparados para el reto digital y afrontar si fuese necesario un posible confinamiento de parte de la clase, o incluso de toda. Todo mentira, todo postureo. Muchos centros no cuentan con el material adecuado. Es hora de dotar a los centros educativos de los medios adecuados.

 Pero claro para marcar el futuro de la educación tiene que ser un proyecto a medio y largo plazo. Para nada se trata de algo a corto plazo. Y para ello tiene que ser una ley que dure varias legislaturas, un proyecto que este basado en la realidad de la educación española y el contexto y la cultura del país y en el que confíen todos.

Sin ningún tipo de duda, se trata de la gran asignatura pendiente en la educación española. Van pasando las leyes y nadie intenta abrir con bisturí el problema y transformarlo. Se habla de cosas más o menos importantes, pero no se marca un proyecto de futuro. Y así es complicado cambiar la dinámica de la educación española. Continuamos con una educación caducada y llega una ley con fecha de caducidad por desgracia.

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