Una Barcelona “orgullosa”

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Tras la eclosión de hoteles, restaurantes y salas culturales de “ambiente”, Barcelona continua con su ambición de ser, quizá tras S. Francisco la capital del mundo arco Iris, y la referencia absoluta en el Mediterráneo. En esa línea, ahora desembarca el agosto orgulloso, un festival que inunda la ciudad de propuestas de ocio y cultura gay.

El icono de bienvenida a este verano distinto lo da el creador Roberto Ruiz, creador de una serie de fotomontajes en los que ha convertido a la modelo Kate Moss en un híbrido al mezclar partes de su cuerpo con las del actor porno Jack Radcliffe, lo más entre los gays forzudos y grandes como armarios que se jactan de un bosque de pelo sobre su piel.

Pero, aparte de para partirse de risa, la ocurrencia ha servido para remover conciencias, y reflexionar a lo chano sobre un mundo encasillado en la dualidad sexual entre homosexuales y heterosexuales, sin admitir más posibilidades. El templo que acoge esta maravilla (Proyecto Género 2) se puede contemplar y degustar en la galería barcelonesa Espace Ample. Y junto a Palacios autores de la talla de Maite Centol, que firma la serie fotográfica Marcar el paso, o Diva de la generación tulosina de Miss Van (el/ la grafitera de las muñecas mofletudas).

Franco de Toledo, comisario de la exposición ha explicado que lo que se pretende es enseñar la pluralidad. La base de esta idea es la tecnología, esa que permite hoy en día no ser ya lo que se nace y, por tanto, definirnos a nuestro gusto.

La exposición es parte Festival Circuit (www.circuitfestival.net), un foro de ocio gay que está llenando Barcelona en esta primera quincena de agosto, a modo de cierre de un verano volcado en esta comunidad con propuestas como el circo gay en el que los artistas simulaban un combate entre ángeles y demonios; la nueva edición de los Eurogames, unos Juegos Olímpicos para atletas con mucho “orgullo”; exposiciones colectivas de fotografía, escultura y vídeo en torno a la transformación de la idea del género; charlas sobre las familias formadas por homosexuales; el primer día gay y lésbico en un parque acuático, con DJ y actuaciones en directo; un ciclo de cine con títulos del cine gay como Fucking Amal o Hedwig & the angry Inch; el Circuit Beach Lounge; la elección de miss transexual 2008; el taller de juguetes eróticos, o un congreso internacional de policías homosexuales que han denunciado la discriminación a la que en ocasiones se ven sometidos. Y junto a ello el festival el Festival Loveball.

Pero no solo Barcelona ha arrinconado a Sitges por este aluvión de propuestas puntuales, existen ya infraestructuras y proyectos permanentes que ahondan en este carácter de la capital condal, como la existencia de la mayor productora porno gay del continente, el Jalif Studio, que lleva al extremo este tipo de cine. En una línea menos agresiva, los establecimientos gays triunfan, como bien ejemplifica el de la playa de la Mar Bella, famoso por sus multitudinarias fiestas de fin de semana, donde los Dj hacen saltar hasta a los cojos en las arenas de la playa, y hasta el amanecer. O como también abandera El Misterioso Secreto de Amparo, un local de playa orientado al público lésbico.

Fuera de la playa, el casco urbano ha desarrollado en los últimos años un notable clubbing con actividades culturales y debates sobre la transexualidad, la andrógina y los tópicos machistas.

En este verano, estos locales y muchos más se han llenado de figuras nacionales y, sobre todo, claro, de artistas orientales tan clásicos como Ma Liuming, Li Wei o los Gao Brothers o “novedades” como Cui Xiwen. Locales que también exhiben los performers que emplean el cuerpo como lienzo, como ya hicieron en el franquismo Ocaña y Nazario, dos artistas de calle que removían la rambla sus trajes de faralaes.

Y en las salas, Barcelona ha podido ver este verano muestras espectaculares, como “Yo soy XXY”, una “olímpica” instalación rojo carmín de Xavier Zazo y Clara Brull, o el mural de papel de Giovany Páez titulado “INRI”, y de contenido solo apto para estómagos blindados. Y todo ello con la música de ídolos como Peter Rauhofer, pinchadiscos y remixer de las canciones de Madona, la música house de Ultranaté o las sesiones extremas del israelí Offer Nissim.

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