Tiempos perdidos

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Los seres humanos según ciertas teorías filosóficas estamos destinados a un caos, un largo y duro camino hacia un caos, un caos que llevará al final de la libertad, al final de los poderes, al final de las máquinas, al final de la felicidad, al final.

Mis palabras no llegarán a muchas personas, soy un simple chaval, 18 años, no tengo poder, no tengo dinero, no tengo astucia, pero tampoco tengo miedo ni tiempo. Yo no quiero hacer daño a nadie, solo quiero ayudar a todos, blancos y negros, judíos y budistas, mujeres y hombres… Los pocos que me lean solo quiero mandarles un simple y claro mensaje: ¡No os rindáis!

Durante este camino hacia el trágico final dejaremos atrás el miedo y la ignorancia, ese no es nuestro oficio. Los seres humanos por naturaleza no queremos odiar ni despreciar a nadie, se nos da bien amar y ayudar. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero hemos levantado barreras, las máquinas que nosotros creamos nos están destronando, nos distanciamos los unos de los otros por el color de nuestra piel o nuestras ideologías, el mundo es lo suficientemente grande para todos. Más que máquinas necesitamos bondad, hermandad universal, somos víctimas de un sistema que busca dinero y el poderío de unos pocos, desgastando y matando a muchos.

Foto Lucas Criado

El maquinismo nos ha hecho cínicos, el dinero egoístas, nuestra inteligencia duros y fríos, pensamos mucho y sentimos muy poco. La televisión y la radio nos acerca entre nosotros, nos acerca a algo falso a algo que quieren que veamos, a algo que, en verdad no existe.

Un sistema perfecto en el que nosotros somos unos simples consumidores, simples cifras, un sistema que no busca el camino hacia un mundo mejor. Pero la amargura que padecemos es la simple codicia pasajera de los más inhumanos, pero el odio pasará y mientras el hombre exista la libertad no perecerá.

No nos dejemos guiar por esos hombres que nos enseñan lo que quieren, nos mienten, nos ceban y nos tratan como ganado o carne de cañón. “Las fieras alcanzaron el poder”. La humanidad está decantada a trabajar en conjunto, ningún ser será capaz de guiar a este mundo porque todos somos imperfectos, llegaremos a mejorar como sociedad y a evolucionar de verdad cuando nos metamos todos en la cabeza el trabajo en equipo, la compasión y la tolerancia.

Cambiemos los tanques por libros, las monedas por mantas, los hoteles por agua, cambiemos a los dirigentes adinerados por gente de verdad, gente de este mundo. No nos podemos dejar llevar encabezados por unos hombres de los cuales ninguno de ellos sabe nuestras condiciones, porque ellos no son seres reales, sino simples vidas ficticias, hombres máquinas, con corazones y mentes de máquinas alimentadas por el dinero y el poder. Pero nosotros no somos máquinas, no somos ganado, nosotros somos reales y lo sabemos, nos conocemos y nos entendemos los unos a los otros, y lo más importante de todo es que nos respetamos. Surgen odios acerca nuestro, alimentados por los que se supone que tienen que acabar con ellos, pero no, ellos echan leña al fuego.

Nosotros no odiamos, nosotros amamos, los que odian no son humanos, son máquinas.

El medio no se ajusta al ser, el ser se ajusta al medio, nos ajustaremos y haremos un mundo mejor, en el que todos seamos iguales, sin estar rodeados de hombres máquinas. Nosotros crearemos un nuevo mundo, crearemos unión y felicidad, crearemos hombres, no hombres máquinas, hombres y mujeres sensibles capaces de sentir lo que de verdad es la vida y capaces de conocer que todos estamos destinados a un triste y trágico final, y mientras un largo y duro camino. En nombre de la democracia recuperaremos el poder.

Mientras tanto, estamos perdidos.

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