Sí pudieran volver

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El 43,55 de los jóvenes cántabros titulados trabajan fueran. El dato salía hace unos días y ha pasado de puntillas por el debate público debido a las elecciones en EEUU y a la crisis del COVID-19. Pero es muy preocupante.

Tampoco es un dato que debería sorprendernos, yo hace dos años hice el cálculo con mi grupo de amigos y hoy le he vuelto hacer actualizado. El 51,61% de mis amigos se encuentra trabajando fuera. Un dato parecido al del estudio, ocho puntos de diferencia. Otro ejemplo no científico es dar una vuelta por Torrelavega en Navidad o en La Patrona. Mucha más gente, muchos de ellos que no ves su cara normalmente. Jóvenes que trabajan fuera y han regresado a casa durante esos días.

Obviamente hay un lado humano muy importante en todo esto, incluida la lejanía de tus hijos o la separación de cuadrillas de amigos de toda la vida. Aunque quizá sea ley de vida. Pero lo que realmente debería preocuparnos y preocupar a nuestros políticos es la fuga de cerebros y el dinero tirado.

Cantabria se encuentra en una situación económica no muy boyante, con una industria en caída libre desde la mal llamada reconversión industrial de finales de los 80 y principios de los 90, con una ganadería en declive desde la “cuota láctea” y centrados exclusivamente en un sector servicios, especialmente turístico que no es la solución. Ante este panorama perder mano de obra cualificada no resulta muy sensato. Gente preparada que dejamos se marche a otras comunidades para desarrollar allí su vida, formar una familia y quizás nunca más volver de forma estable a tierruca.

Por otro lado, en cada uno de ellos, solo en su etapa universitaria el gobierno se ha gastado de media 40.000 euros –datos de 2013-, insisto solo en su etapa universitaria, si sumamos Infantil, Primaria, Secundaria y Bachiller el gasto se dispararía. Según datos de todo el país del curso 2013-2014 el gasto medio al año por alumno en secundaria es de 7.861 euros en la pública y 6.940 € en la concertada y de media en todos los cursos es de 8.030 euros.

Suponiendo que no repita de curso el coste medio ha sido de 120.450 € en su etapa no universitaria y 160.000  € en su etapa universitaria.

280.450 euros nos ha costado de media que estudiante universitario en Cantabria. Un dinero que casi en la mitad de los casos ha servido para formar personas para que trabajen en otra comunidad autónoma. Aunque solo sea por rentabilidad, y no por humanidad, por capital humano, ni por futuro, el Gobierno de Cantabria debería tratar de resolver el problema de forma urgente.

Pero no parece un problema en la agenda de los políticos. Si vemos sus programas electorales y acciones políticas podemos comprobar como nunca se ha movido ni un solo dedo ni desde la administración municipal –el tema en Torrelavega es especialmente sangrante- ni desde la administración autonómica. De verdad reflexionen, aunque solo sea por rentabilidad, reflexionen.

¡Basta ya de fuga de cerebros!

Imagen MejorConTalento

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