Septiembre Negro y la masacre de Múnich

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La masacre de Múnich, también conocida como la operación Ikrit y Biraam fue un atentado terrorista que sucedió en los juegos olímpicos de Múnich, específicamente en Baviera en el año 1972. La organización terrorista fue conocida como Septiembre Negro y era de origen Palestino. Además de este atentado, esta organización asesinó al primer ministro de Jordania el 28 de noviembre de 1971. De acuerdo con el lema de los juegos olímpicos, iban a ser “Los juegos felices” aunque estos acabaron teñidos de negro. Pese a prometer tanto, los juegos olímpicos sufrieron un golpe terrible, la organización Septiembre negro secuestro y asesino a la mitad de equipo israelí, es decir, a unos 11 participantes, además de 5 captores y un policía. La masacre fue uno de los principales acercamientos al terrorismo contemporáneo. El escritor mexicano Jorge Ibargüengoita señaló que los juegos olímpicos no unen las naciones, sino que fomentan odios complejos entre naciones debido al nacionalismo. Como señala Ibargüengoita, estos juegos fueron un escaparate político, `por ejemplo Alemania puso pocos controles de seguridad en los eventos, para parecer una nación donde reine la paz ya que en los anteriores juegos de Alemania eran el 1936. Alemania no se encontraba en una época en la que reinase la paz exactamente, ya que había acabado de salir de una revolución estudiantil, estaba dividida, había mucho terrorismo local etc. El motivo principal por el que se realizó el ataque fue por orden de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) la cual mandaba sobre Septiembre Negro. Yasser Arafat, quien era el presidente de la organización dijo que había que destruir Israel.

En la madrugada del 5 de Septiembre, ocho terroristas entraron disfrazados de deportistas canadiense para poder acceder a los dormitorios de los atletas gracias a la escasa seguridad. Nueve de los miembros israelís fueron secuestrados y otros dos fueron asesinados en el momento, uno de esos dos era el entrenador de lucha libre el cual dislocó la mandíbula a un terrorista aunque le acabaron fusilando. Para recuperar los rehenes, los terroristas exigían la liberación de 236 prisioneros palestinos en Israel aunque el país fue claro diciendo que no negociaba con terroristas. Tras un día de violencia continua, tratos fallidos e intentos de rescate que no resultaron, el 6 de septiembre se llegó a un acuerdo: Los terroristas y los rehenes iban a volar a El Cairo en un avión alemán, aunque esto era claramente una trampa donde murieron todos los rehenes y solo lograron atrapar a tres terroristas. La situación política entre Israel y Alemania empeoró cuando el vuelo Lufthansa 615 fue secuestrado por terroristas palestinos, los cuales pedían la liberación de los terroristas palestinos por la masacre. Como era de esperar, el gobierno alema accedió de forma rápida y los terroristas fueron enviados a Libia, donde fueron recibidos como héroes.

Pero así como los Juegos Olímpicos son más que una disputa deportiva, un ataque terrorista de este tamaño es más que su componente trágico o violento. Antes de Múnich, el terrorismo no era algo ampliamente discutido, tampoco la situación del territorio Palestino. Después de estos acontecimientos, los terroristas consiguieron uno de sus principales objetivos, hacer que el terrorismo y la situación de Palestina sean temas importantes a la vista de la gente, además de demostrar que hay un trasfondo político dentro de los juegos olímpicos. Jaman Al-Gashey (terrorista de septiembre negro) declaró en el documental que no se arrepiente de lo que hizo, ya que ayudó a Palestina y ha podido ayudar a la población. El sociólogo Jean Baudrillard en su libro “El espíritu del terrorismo” dice que el fenómeno no es con intención religiosa ni tampoco vengativa sino que tiene que ver con esquema de globalización que excluye a algunas poblaciones como es el caso de Palestina, a costa del beneficio socio-económico de otras naciones distintas.

En mi opinión, mientras siga habiendo desigualdades y desequilibrios de poder, seguirá existiendo el terrorismo, aunque nunca puede ser justificado. Hay mejores métodos para conseguir acuerdos como puede ser el diálogo y acuerdos, sin llevarse vidas de por medio.

BIBLIOGRAFÍA

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