Prohibido pisar el cesped

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Una tira cómica se crea desde la imaginación o el desencanto. Una foto tiene la crueldad de lo real y cotidiano

Pensábamos haber realizado una viñeta al uso, de esas que cualquier medio publica a medio camino entre la reflexión, la tristeza y una mueca cómica, por leve que sea. Pero no. Porque eso de que una imagen vale más que mil palabras es valido en tanto en cuanto nos hacer imaginar un mundo alternativo a quien se le ocurrió alguna chanza, una gracia o, simplemente, un desatino.

La imagen es claramente lo último. Una pequeña ciudad del norte, con un equipo en tercera división se permite construir un campo de fútbol moderno y caro, tan hermoso que no se puede tocar. Seguro que cuando los críos y crías de las secciones inferiores (vaya frase) pasen delante de la verja añorarán esa verde pradera que ellos no catan, desterrados a campos de tierra, grija o zarzas, donde deben dejarse la piel (en el sentido literal) para formarse a la vez que el ocio les inunda, o para medrar y construir una carrera que, desde abajo, igual nunca llega arriba, ni a ningún lado.

No hemos podido averiguar si el cartel se mantiene los días de competición, para, de esa manera, mantener al equipo rival confinado en las bandas, como si estuvieran en Alcatraz, y masacrarles a goles desde un aeroplano, porque el césped, no se puede pisar.

Quizá sea la respuesta a muchos de los interrogantes de este país. Como porque tenemos unos políticos tan ciegos, unos niños a medio formar (educativamente se entiende) o una tasa de tontos por metro cuadrado tal elevada. Quizá sea por la foto, un ejemplo de cómo educamos en el “NO”. No se dialoga, no se llegan a acuerdos, no se es amable, no se es solidario, no se es comprometido. No se pisa el césped, que es decorativo, no para que los jóvenes jueguen, aprendan y crezcan. ¿Qué es una foto aislada? No, que va. Campos, pabellones e instalaciones de todo tipo, que, si son de calidad, están vedadas a las nuevas generaciones, salvo que sea previo pago. Que se lo digan a los entrenadores de las “inferiores”. Que se lo digan a los niños y jóvenes que intentan crecer en salud, que se lo digan a los padres que recogen a oscuras a sus hijos ocho pueblos más allá del suyo, porque en este, no se puede pisar el césped

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