Pasionaria

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Dolores Ibarruri Gómez, más popularmente conocida como ‘’La Pasionaria’’ nació el nueve de diciembre de 1895 en Gallarta, Vizcaya (España), en el seno de una familia minera pobre, conservadora y numerosa. Su padre era Antonio Ibárruri, un obrero de ideas carlistas de procedencia vasca y su madre, Dolores Gómez, una mujer de procedencia castellana. Siendo la octava de once hijos, está situación familiar hizo que Dolores tuviese que dejar los estudios de Magisterio en 1910, con tan solo quince años.  A la llegada de esa fecha ya había finalizado el curso preparatorio para acceder la Escuela Normal de Maestras, lugar donde comenzó a trabajar como costurera y sirvienta.

La gran influencia que la ideología de su padre tenía en ella se vio cuando siendo muy joven, motivada por la situación en la que estaba su país, Dolores se unió al Partido Comunista. En 1916 se casó con el líder comunista Julián Ruiz, aunque sólo por diecisiete años, debido a que él pasaba demasiado tiempo en diligencias o encarcelado. Su pasión por la lectura y la dedicación de su marido hicieron que adquiriese grandes conocimientos sobre el marxismo. Veía esta idea comunista como una forma de ayudar a la clase obrera, de la cual su familia formaba parte. Se trasladó a Somorrostro y participó en la huelga general junto a su esposo.

Publicó su primer artículo en el “Minero Vizcaíno” con el seudónimo de La Pasionaria, de ello que se la conozca con dicho nombre. A partir de ese momento empezó a participar profundamente en manifestaciones, luchando por los derechos de mujeres y trabajadores. El 15 de abril de 1920 los socialistas de Somorrostro se unen a la fundación del Partido Comunista Español (el cual dirigió Dolores hasta su muerte en 1989). Ese mismo año fue nombrada miembro del Comité Provincial del Partido. Durante sus años en el mundo de la política obtuvo otros numerosos cargos, entre ellos el de miembro del Buró Político, presidenta del  primer Congreso de la Organización de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo de España, vicepresidenta de la Cortes (lugar en el que defendió a los católicos y al orden institucional, colaborando además con el movimiento de españoles a la Unión Soviética, pasando ella misma también la frontera, donde será exiliada por el gran peso del fascismo en España y la derrota militar), diputada por Asturias y durante la guerra ascendió al segundo lugar dentro del partido político, siguiendo a su secretario general, José Díaz. Al haber sido exiliada continuó su labor como representante de España en la Internacional Comunista. Inclusive a esto fue también encarcelada varias veces por sus ideales, los cuales por ejemplo la llevaron a liberar a los presos de la cárcel de Oviedo. A la muerte del secretario general en 1942, Dolores le sustituyó como secretaria general del PCE, cargo que más tarde le arrebataría Santiago Carrillo en 1960, aunque se quedó con el cargo honorífico de presidenta del Partido.

Tras la muerte del General Franco, La Pasionaria vuelve a España después de treinta y ocho años de exilio en 1977, donde breve tiempo después volvería a ser elegida diputada por Asturias y presidenta de la Mesa de Edad de las primeras Cortes democráticas, siendo ya su papel más simbólico que real. En estas fechas ya tenía cerca de 82 años de edad, por lo que principalmente debido esto y a enfermedades dejó casi por completo el mundo de la política.

A pesar de dedicar la mayor parte de su vida al comunismo, Dolores Ibarruri fue una mujer católica, desde su infancia (la cual pasó en un convento) hasta su muerte en el año 1989. Tuvo que ocultar este aspecto durante su periodo en el mundo de la política, aunque nunca dejó el catolicismo, siendo hasta su apodo, La Pasionaria, inspirado por ´´La Pasión de Cristo“.

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