ODS 5: Las mujeres y sus derechos, nada menos

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Los líderes mundiales aprobaron, el 25 de septiembre de 2015, un conjunto de objetivos para proteger el planeta, erradicar la pobreza y asegurar el bienestar de todos los ciudadanos. En total son 17 objetivos, recogidos en la Agenda de Desarrollo Sostenible, y tienen que cumplirse antes de 2030. Voy a centrarme en el ODS (Objetivo de Desarrollo Sostenible) numero 5, cuyo fin es lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas, acabando con las discriminaciones y la violencia que sufren las mujeres en todo el mundo y adoptando medidas para equiparar su situación en la sociedad.

Este objetivo es necesario porque millones de niñas y mujeres son víctimas de la desigualdad por el mero hecho de serlo. Muchas no tienen independencia y solo pueden hacer aquello que sus padres o sus maridos deciden por ellas. Hay lugares donde las obligan a contraer matrimonio contra su voluntad, incluso antes de ser mayores de edad. En casi todos los países hay mujeres que sufren violencia de género, mayores dificultades para conseguir un buen puesto de trabajo y muchas veces, cuando lo consiguen, ganan menos que los hombres, aunque sus trabajos sean iguales.

La desigualdad de género es un problema global, pero en algunos lugares sobrepasa todos los límites y llega a extremos totalmente inhumanos. Uno de esos lugares es Afganistán y por eso he querido investigar sobre la situación de las mujeres afganas.

Cuando los talibanes llegaron por primera vez al poder en 1996 y declararon el estado islámico, con una interpretación muy estricta del Corán, los derechos de las mujeres desaparecieron. Se les prohibió trabajar, ir a la escuela y hasta salir a la calle si no iban acompañadas por un pariente de sangre y llevaban puesto el burka. Tampoco se les permitía asomarse a las ventanas de sus casas, ni hablar en público en voz alta, usar cosméticos o llevar tacones, para que el sonido de sus zapatos no llamara la atención de los hombres. En general, tenían que ser invisibles.

Las que se atrevían a incumplir las leyes sufrían castigos terribles, como en el caso de Aisha Mohammadzai, una niña afgana a la que prometieron en matrimonio por un método tribal. Aisha escapó, pero la familia de su marido la encontró y un comandante talibán ordenó que la castigaran. Le cortaron las orejas y la nariz y la abandonaron en las montañas creyendo que estaba muerta, aunque logró sobrevivir.

La derrota del gobierno talibán en 2001 con la invasión del país por Estados Unidos permitió a las mujeres afganas recuperar algunos derechos. Durante 20 años, 3,3 millones de niñas lograron recibir educación, pero aun así se calcula que 2,2 millones siguieron sin ser escolarizadas y muchas continuaron siendo obligadas a casarse y sufriendo violencia sexual.

Con la retirada de las tropas americanas y la vuelta de los talibanes al poder el año pasado, las afganas han vuelto a ver amenazados sus derechos y su libertad y temen que se repita la situación que ya vivieron hace años. Aunque el nuevo Gobierno aseguró que respetaría sus derechos dentro de lo que marca la ley islámica (sharia), no cumplen sus promesas y la situación de las mujeres está empeorando.

Un vídeo compartido en las redes sociales muestra a dueños de tiendas cortando las cabezas de sus maniquíes, porque los talibanes han prohibido las figuras femeninas en los escaparates. Además, han prohibido las series de televisión en las que aparecen mujeres, han eliminado las pancartas publicitarias con rostros femeninos, han cerrado los baños públicos y han prohibido que las mujeres viajen solas. Tampoco pueden acudir a las aulas donde haya hombres, ni trabajar como funcionarias. Tienen que cubrir sus cuerpos de pies a cabeza con el burka y no pueden ir en coche si no van acompañadas por un miembro masculino de su familia.

Cuando han intentado protestar contra esta situación con manifestaciones, las mujeres afganas han sufrido ataques violentos. Hace unos días en Kabul fueron amenazadas con armas y rociadas con gas pimienta, por lo que algunas tuvieron que ser atendidas en hospitales. El miedo entre ellas es cada vez mayor y muchas ya prefieren quedarse escondidas en sus casas a arriesgarse a ser atacadas en las calles.

Aunque no lleguen al extremo inhumano de Afganistán, las desigualdades de género existen por todo el mundo, por lo que es necesario que todos los países se comprometan y trabajen para hacer realidad este objetivo. La escritora y feminista norteamericana Susan B. Anthony ya estaba concienciada de esto en el siglo XIX cuando dijo: “Los hombres, y sus derechos y nada más; las mujeres, y sus derechos y nada menos”.  

Fuentes:

9 Comentarios
  1. Guillermo dice

    Ayer mismo hemos visto un nuevo ejemplo de que la igualdad de género sigue siendo un ideal utópico. Una chica de solo 17 años ha sido asesinada por su ex novio de 19. Y no pasó en Afganistán, fue aquí en España, en Murcia. Eduquemos en igualdad por favor y colaboremos todos para acabar con esta lacra

  2. Gema dice

    Es una pena la situación de las mueres afganas, algo no creíble en pleno siglo XXI

  3. Conchi dice

    La situación de las mujeres y, en general, de toda la ciudadanía afgana es caótica y lamentable, por lo que me parece incomprensible que la comunidad internacional se limite a mirar para otro lado y lavarse las manos. La salida de EEUU el año pasado demuestra hasta qué punto vivimos en una sociedad inhumana e insolidaridad. Ojalá los estudiantes de hoy pongáis fin a esta falta de valores mañana. Me gustaría gustado mucho el trabajo, felicidades.

    1. Ana dice

      Son tremendas las injusticias que en pleno siglo XXI aun sufrimos las mujeres, pero lo peor son los abusos físicos, que el hombre imponga su voluntad por la fuerza hasta el punto de llegar al asesinato me pone los pelos de punta. Quiero pensar que algún día acabaremos con la lacra de la violencia, porque vosotros, los jóvenes que ahora os formáis, tenéis la oportunidad de ser mejores con vuestros comportamientos y valores

  4. Andrea dice

    La situación de la mujer es deficitaria en todo el mundo, pero en los países árabes rebasa todos los límites y muchas veces lo hace con la aceptación de las propias mujeres, cuesta entenderlo. Muy interesante el artículo y muy bien resumido el sufrimiento de las mujeres de Afganistán.

  5. Joaquín dice

    Como hombre, mi admiración absoluta y reconocimiento total a la capacidad, talento y tenacidad de las mujeres. Si hoy en día son muchas más las universitarias que los universitarios por algo será. Ahora solo queda que ese talento se canalice en igualdad de condiciones a toda la sociedad. Felicidades a la autora, un magnífico trabajo

  6. Amanda dice

    Me pregunto qué mentalidad hay que tener para considerar justificado desaprovechar el talento del 50% de la población mundial, que somos las mujeres. Hasta cuándo?

  7. Rosi dice

    No hace falta ir a un país tan lejano, la discriminación de género es un hecho también aquí, hace unos días murió en Villaescusa una mujer y su bebé asesinadas por el padre y ex compañero. Una pena!

  8. MaríaM dice

    Para conseguir la igualdad de género hay que acabar con las mentalidades machistas y eso solo se consigue educando en igualdad, en cada casa y en cada centro educativo. Veo por tu excelente trabajo que en La Paz lo estáis haciendo muy bien! Felicidades a la autora y al centro por ello

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