ODS 2: El fin del hambre

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Según el Programa Mundial de Alimentos, alrededor de 135 millones de personas están gravemente desnutridas, principalmente debido a conflictos provocados por el hombre, el cambio climático y el estancamiento económico. La pandemia de COVID-19 ahora podría duplicar ese número, agregando 130 millones de personas en riesgo de hambre aguda para fines de 2020.

Con más de 250 millones de personas al borde de la hambruna disponible en inglés, se necesita una acción rápida para llevar alimentos y ayuda humanitaria a las zonas más vulnerables.

Mientras tanto, se necesita una transformación profunda del sistema agrícola mundial si queremos alimentar a los más de 820 millones de personas hambrientas y a los dos mil millones que vivirán en el mundo para 2050. La productividad agrícola sostenible y la producción de alimentos son esenciales para ayudar a reducir el riesgo. del hambre.

Para acabar con el hambre, y, por ende, cumplir con el objetivo nº 2 es importante gestionar adecuadamente los recursos naturales. La tierra, los océanos, los bosques y su biodiversidad son las fuentes de nuestros alimentos. Pero la sobreexplotación, el cambio climático y los desastres naturales relacionados los están debilitando y limitando drásticamente su capacidad para alimentar a la población mundial. También hay pérdidas debido a malas prácticas de cosecha, desperdicio de alimentos o destrucción de recursos debido a conflictos armados. En este caso, las inversiones en agricultura son críticas: pueden ayudar a aumentar la capacidad productiva y crear sistemas de producción de alimentos sostenibles y prácticas agrícolas resilientes, es decir, resiliencia ante la adversidad para seguir mirando hacia adelante. Específicamente, el ODS 2 identificó la necesidad de duplicar la producción agrícola para 2030, así como la necesidad de duplicar los ingresos de los pequeños productores de alimentos, además, garantizando un acceso seguro y equitativo a la tierra y otros recursos productivos, y proporcionando conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la creación de valor y empleo fuera de la agricultura.

Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que publica en su web un mapa de las regiones del mundo con más hambre, la mayoría de los problemas alimentarios se encuentran en África y más concretamente en países como Centroamérica. República Africana, Namibia y Zambia, entre otros países. Asia es también un continente caracterizado por la inseguridad alimentaria. Corea del Norte, Afganistán, Tayikistán e Irak se encuentran entre las regiones más afectadas. Según la misma organización, actualmente 795 millones de personas en el mundo están desnutridas. De estos, 780 están en los países menos desarrollados y el resto, unos 15 millones, están en los países ricos (el llamado Cuarto Mundo). El informe también destaca un dato positivo y esperanzador: entre 2005 y 2015, el número de personas que padecen hambre se redujo en 167 millones. Como resultado, la proporción de la población mundial afectada por desnutrición crónica ya no es del 18,6% como en 1990, sino del 11,2%.

Información extraída de:

-La página web oficial de la ONU, Objetivo 2: Poner fin al hambre.

-Manos Unidas, Países con hambre, escrito por: Víctor de Paz Mena.

-ayuda en acción, ODS 2: hambre cero.

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