ODS 1: Pobreza cero

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Los humanos estamos desarrollando un modelo de vida que no es respetuoso a los límites fisiológicos de nuestro planeta.

Por ello en septiembre del 2015, ya cada vez más conscientes de esta nueva realidad, todas las potencias mundiales firmaron en el seno de Naciones Unidas un acuerdo. La agenda de 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible. Este acuerdo es un llamamiento colectivo a la acción de acabar con la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y perspectivas de las personas en todas partes basándose en 17 objetivos.

Todos y cada uno de ellos son imprescindibles, pero hoy nos centraremos únicamente en uno en concreto. El objetivo número uno, el fin de la pobreza.

¿Alguna vez te has preguntado realmente qué es la pobreza? La pobreza es más que la falta de recursos. Esta implica la escasa nutrición, no poseer acceso a la educación y otros servicios básicos, discriminación, miles de aspectos.

El aumento de la pobreza no solo es injusto y socava la seguridad de millones, sino que también conduce a una desigualdad que debilita la cohesión social y perjudica el crecimiento económico. Según el Índice de Pobreza Multidimensional elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 1.300 millones de personas en todo el mundo viven en la pobreza extrema en formas distintas al dinero. De estos, casi 1.100 millones el (83%) se concentran en dos regiones: África Subsahariana y Asia Meridional. Estas dos regiones son consideradas las más pobres del planeta.

Analicemos qué es lo que provoca esto.

África es un continente rico en recursos naturales: algunos países son ricos en petróleo, minerales o diamantes. Sin embargo, esta riqueza se distribuye desigualmente debido a las guerras y las dictaduras. En la actualidad hay veinte conflictos armados en curso que no solo matan a personas inocentes, sino que también impiden que los países crezcan y se desarrollen económicamente.

Por otro lado, una parte esencial del territorio está dominada por un clima muy árido, que no es apto para cultivos. La sequía puede destruir los cultivos y provocar graves crisis alimentarias.

Por último, también existen grandes disparidades entre los países africanos. Según un informe del PNUD, la pobreza afecta al 90% de la población en países como Sudán del Sur o Níger, mientras que en Sudáfrica solo el 6% de la población es pobre. El problema de esta región es que los fenómenos meteorológicos extremos, como huracanes, destruyen naciones enteras y perjudican a millones de familias que dependen de la agricultura.

Entre los grupos de personas, con excepción de la población rural, las mujeres y los niños son los más vulnerables a la pobreza. La mitad de quienes experimentan privaciones como la falta de acceso al agua potable, educación, desnutrición o vivienda adecuada son menores de 18 años. Especialmente en África Subsahariana donde el 63,5% de los niños son pobres. En países como Burkina Faso, Chad, Etiopía, Níger y Sudán del Sur, la situación es aún peor: el 90% de los niños menores de 10 años la padecen.

Pero ¿qué debemos hacer para erradicar este problema? O, mejor dicho ¿qué deben hacer nuestros gobiernos?

Debemos desarrollar sus economías, especialmente las de los los países que dependen de las materias primas. En ellos, la tierra genera capital, que debe ser invertido en otros factores. Mejor dicho, en humanos. No solo en las escuelas, sino también en maestros bien capacitados. También debemos invertir en el sector de infraestructura para lograr una mayor productividad: mejores redes viales y ferroviarias, redes eléctricas más seguras y un mejor suministro de agua. Pero nada de esto puede funcionar sin líderes gubernamentales más fuertes y un estado de derecho unificado.

Si las cosas continúan como lo han hecho en la última década, no es bueno. La tasa de pobreza en el África subsahariana en 2030 podría mantenerse en el 25 %, mientras que en el resto del mundo será del 2 %. En otras palabras, casi nueve de cada diez pobres vivirán en África. ¿Puede cambiar eso? Sí, África puede hacer eso logrando las transformaciones que menciono anteriormente. Hay muchas esperanzas y muchas personas comprometidas, talentosas e innovadoras que quieren sacar adelante al continente. Pero los pobres deben valerse por sí mismos y la inversión debe llegar a ellos. Solo esto tiene el poder necesario para generar un cambio.

Algunos tienen mucho y muchos tienen poco. Esto sucede entre países, así como dentro de ellos mismos e incluso dentro de las comunidades y familias. Algunas personas tienen menos oportunidades que otras para acceder a servicios de salud o educación de calidad. Algunos enfrentan discriminación e incluso persecución debido a las personas que aman, el color de su piel, su origen étnico, su religión o el lugar donde viven. Todos estos son ejemplos de desigualdades que se han instalado, de una u otra forma, en todo el mundo. Amenazan así con impedir los progresos necesarios para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030.

La desigualdad no es tan solo un problema de pobres, sino también de ricos. Actuemos ya.

BIBLIOGRAFÍA:

-Revista Iberdrola Sostenibilidad:   https://www.iberdrola.com/sostenibilidad/comprometidos-objetivos-desarrollo-sostenible/ods-1-fin-de-la-pobreza

– ¿Quiénes son y donde están los pobres? De Alejandra Agudo, periódico el PAÍS

-Página oficial de las Naciones Unidas: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/

– Las Regiones más pobres del mundo. De Alba Fernández, periódico La Vanguardia.

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