Mario Vara, el hombre que lo conseguía todo

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El País de los Estudiantes cambió su vida. Mejoró en sus estudios, se abrió al mundo y hoy es periodista. Tras trabajar en el gabinete de prensa de la Real Federación Española de Baloncesto, trabaja para varios medios

Pretendíamos entrevistarle, porque es el protagonista de algunos de los momentos más delirantes de nuestra historia, pero todo se ha convertido en un monologo lleno de pasión.

Lo que os voy a relatar tiene toda la veracidad del mundo, ya que en esta conversación quisiera transmitiros, como si estuvieseis allí, la historia de una época única e irrepetible de mi vida.

Quizás no aumentara mi conocimiento de las principales capitales mundiales, obras de arte más influyentes o incluso, aprendiera poco sobre los más afamados compositores de música clásica. Lo que puedo asegurar es que lo que potencié fue la cultura de los valores del trabajo, esfuerzo, compañerismo, dedicación o compromiso, entre otros. Eolapaz me hizo mejor persona y para quienes lo hicieron posible siempre tendré palabras de un sincero agradecimiento.

Una vez cumplidos los dos primeros años de secundaria, mis compañeros y yo afrontábamos un pequeño escalón en nuestra adolescencia en donde la toma de las primeras decisiones académicas comenzaría a dibujar el sendero por el que transcurriría nuestro expediente académico y por lo tanto nuestra vida.

No solo cambiábamos un ciclo, sino que era un punto y aparte a lo vivido anteriormente. Recuerdo las dudas e incertidumbres que caían sobre la nueva hornada de profesores que iban a ser a partir de ese año nuestros mejores consejeros diarios. Había comentarios de todo tipo “Este es un cachondo” “Uf, mejor en matemáticas que no te toque con ella”, “Tiene mucho carácter, pero luego no es para tanto”, “Ese es un cacho de pan”, escuchábamos entre pasillo y pasillo.

Y nada más lejos de la realidad, el cambio llegó, pero lo hizo para quedarse. Muchos de ellos nos acompañarían hasta nuestro último día en el colegio y otros muchos, se convertirían en algo más que docentes que realizan su labor de la mejor forma posible. El nivel de exigencia creció considerablemente y por ello los retos apasionantes se iban abriendo hueco como el agua lo hace en la arena de la playa.

De esta forma tuve la suerte de toparme con el proyecto educativo Eolapaz, que no era otra cosa que a través de las aulas permitir a los alumnos pensar, desarrollar capacidades, innovar y disfrutar del colegio desde un prisma distinto. No seré yo quien alabe o premie la labor de Eolapaz, sus múltiples galardones son el mejor defensor de ello.

Mi intención en esta oportunidad que me dais en vuestro periódico es devolver, por poco que sea, algo de lo que durante 4 maravillosos años el colegio Nuestra Señora de la Paz y la redacción de Enredados me entregó gratuitamente.

En este lugar aprendí realmente lo que significaba el compromiso con algo y por algo. Cualquier momento era bueno para cerrar una pequeña reunión en donde juntos, en equipo, tratábamos de buscar el tema más impactante para la publicación semanal de la revista. Aprendimos a trabajar en equipo, desde los pequeños a los más mayores, y en grupo fuimos construyendo el gigante en el que se convirtió eolapaz.com.

Desde luego que todo éxito tiene un líder, sin embargo, creo que es justo reconocer que este proyecto era parte de todos. Todo el mundo se sentía parte del mismo y de una forma u otra cualquier miembro de la comunidad educativa del colegio participaba de ello. Estoy seguro de que no sería la persona que soy hoy en día, con mis defectos y mis virtudes, sin mi paso por la redacción de Eolapaz.

En sus primeros años en la Paz, poco antes de comenzar nuestra gran aventura

Esta etapa de mi vida junto a mi afición al mundo del periodismo fue lo que me empujó a realizar los estudios de Periodismo y dedicarme profesionalmente a ello, junto a mi descarada, o sin des, cara dura para crear lo que posteriormente fue llamado en la redacción como ‘el conseguidor’. “Hay que entrevistar a Revilla. ¿Mario como lo conseguimos?”, “¿Y si le llevamos unas Polkas a Luis Aragonés (q.e.p.d)”, “El Racing de Santander juega la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, ¿y si nos acreditamos como Eolapaz?”. Todos desarrollábamos nuestro papel de la mejor forma posible y juntos colocábamos las distintas piezas del puzzle para que el resultado final fuera lo mejor posible.Entre artículo, entrevista, reportaje, hay numerosas anécdotas de una época inolvidable. Algunas de ellas tan inverosímiles como la citación que nos hizo el Presidente del Banco Santander, Emilio Botín (q.e.p.d) un martes por la mañana. Una llamada telefónica al colegio avisaba a la redacción del periódico Enredados de que tendrían la oportunidad de realizar la entrevista al Presidente al día siguiente a las 10 de la mañana en la ciudad financiera de Boadilla del Monte. Tras un año de negociaciones, conversaciones, emails… el momento había llegado. No había otra oportunidad, o esa fecha o ninguna. Como ocurre en las redacciones más importantes del mundo, aquella noticia supuso una revolución en el periódico que lograba su personaje más buscado. Efectivamente, partimos rumbo a Madrid con la certeza que algo grande traería bajo el brazo aquella cita. Emilio Botín llegó puntual. Estaba muy moreno, acababa de regresar de Bahréin de disfrutar de la Fórmula 1. Su amabilidad y la de su equipo fue tan sorprendente como la propia entrevista en donde decidió abrir su corazón a un trío de jóvenes entusiasmados con aquella situación. Lo que pasó a partir de ahí fue de auténtico premio. Y efectivamente, esta entrevista fue clave para alzarnos ese año con el primer premio nacional en el prestigioso concurso de periodismo estudiantil ‘El País de los Estudiantes’. Un broche de oro a un grupo de compañeros y amigos que durante años crecimos tratando de alcanzar las metas más difíciles posibles.

Desde Sevilla, convertido en un periodista de prestigio

Muchas las alcanzamos, otras no fueron posible pero lo que sí es seguro es que siempre trabajamos para representar al colegio, Torrelavega y Cantabria de la mejor forma. Gracias a todos los que un día me permitisteis formar parte de vuestra ilusión.

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