Mario Camus

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Debió ser abogado, y la vida le convirtió en notario, de ese mundo angosto que él ha escudriñado como pocos, de tanto mirarle con los ojos del corazón, que son más grandes que los que pueblan la cara.

Tras huir de una vida predestinada a togas y oficinas, Mario Camus se alistó en la Escuela Oficial de Cine en 1956, formando parte de una de las generaciones de artistas más importantes de nuestra historia. Pese a ser catalogado como miembro de la llamada corriente Nuevo Cine Español, lo cierto es que los de su generación son inclasificables. Directores, guionistas, creadores al fin, de la talla de Carlos Saura, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Julio Diamante, Miguel Picazo y Manuel Summers.

Desde hace un tiempo la fortuna me ha permitido que seamos vecinos, en Ruiloba. El 20 de abril es su cumple. Ese día bajaré la ladera para cantarle felicidad junto a una vela. Mientras tanto, y cada día, le diré en voz bajita gracias, por enseñarme la vida en sus historias.

¿Por qué cambió el derecho por el cine?

Por una razón muy simple. Yo me fui a Madrid para estudiar derecho, pero la verdad es que no me gustaba nada. En aquella época se encontraba allí la única escuela de cine, muy pequeña, por cierto. El problema era que para entrar en ella había que tener cierta edad, de manera que cuando llegué no podía ingresar. Así que me matricule en derecho y cuando tuve los 21 años que se pedían para ser admitido, intente ingresar y lo conseguí. Mi idea siempre fue entrar en esa escuela.

¿Terminó usted sus estudios de derecho?

No, llegué a cuarto curso, osea que me quedaron un montón de asignaturas.

¿De todas las películas que ha rodado cual es la que más ha significado para usted?

Yo no tengo favoritas, puede ser que nombre la que más dinero ha dado, la que más espectadores ha tenido…Yo personalmente pienso que hay dos películas, siempre dos. Una es la que se hace para el público y otra se compone por lo que pasa durante el trabajo. Por eso nosotros, cuando nos preguntan, tenemos en mente otra película de la que ha visto la gente. Depende muchas veces de eso para que tu encuentres la película bien o mal, no por la película en sí, si no por el tiempo que duró el rodaje y lo bien o mal que lo pasaste. Pero vamos…no tengo una película que me guste más que otra o que tenga preferencia por ella más que por otra.

¿De todos los actores con los que ha trabajado con cuales le gustaría volver a trabajar? ¿Por qué?

¡Caramba! Pues es que he trabajado con muchísimos. Como también he hecho series largas pues son un montón. No creas que tengo ahora muchas ganas de trabajar, repetí con muchos, pero tampoco ahí te puedo dar una respuesta exacta, me gustan todos ellos no tengo preferencia por ninguno. Cada historia requiere un tipo de actor y entonces depende siempre de lo que tú quieras contar.

¿Qué ha significado para usted rodar en su tierra?

Por una parte, suerte de haber podido hacerlo, por otra parte tranquilidad puesto que esta tierra la conozco muy bien y no tengo tantos problemas como puedo tener en otro sitio que no conozco, y las historias que pueden salir de aquí son historias que me conozco mejor que otras, esa es la ventaja que tengo.

¿Usted cree en el dicho de que nadie es profeta en su tierra?

No…hay veces que sí y otras que no. Además, eso depende de cómo se mire, todos los refranes están hechos para hacer generalizaciones pero a la hora de la verdad la vida tiene muchos matices.

¿De toda su carrera cinematográfica cual ha sido el proyecto que más dificultades y dolores de cabeza le ha dado? Y ¿Por qué?

Había que preguntar cuál es el que no me ha dado dolores de cabeza. En ese caso te diría que los que menos me han dado dolores de cabeza son los que he hecho aquí, y los demás pues…eso es todo trabajo, y el trabajo, por lo menos el nuestro, es algo que necesita mucho dinero y juega siempre con el tiempo y quieras o no dolores de cabeza dan todos.

¿Qué razones cree usted que hay para que el cine español tenga menos éxito que el americano?

Pues eso pasa porque estamos muy colonizados. Los americanos tienen mucho más dinero que nosotros, más medios que nosotros, hacen unas películas más espectaculares que las nuestras…y colonizan el mundo con las series y las películas. Ellos mandan en todas partes, pero no solamente aquí sino en Francia, Italia…Hay películas que son mejores, otras peores y ellos, pero ellos son los que poseen y mandan en la distribución. Después hay otra cosa fundamental, las películas americanas se ruedan y se escuchan en su idioma como las películas polacas en polaco, aquí sin embargo está muy arraigado, como ley la existencia del doblaje. Así, la facilidad para entender sus historias coloca a ese cine a la misma altura, en competencia, que el nuestro, y como esto es un mercado libre pues todas son iguales. Lo que pasa que no es así, el mercado es muy imperfecto porque ellos pueden gastarse mil millones de euros en publicidad y nosotros no. Así que jugamos siempre con mucha desventaja, pero ellos por supuesto mandan y nosotros somos sus colonos.

¿Cuál cree usted que sería la forma de atraer a los adolescentes al cine español?

No tengo ni idea. Yo conozco a varios adolescentes pero yo no tengo ni idea de darte soluciones completas, pero creo que no tienes por qué atraer a los jóvenes al cine español ,pueden ver cualquier tipo de cine, eso es una labor cultural y no consiste solo en ver cine español sino en ver cine en general y conocer lo que hay en otros países no se trata solo de conocer Cabezón de la Sal, se trata de conocer Palencia, Valladolid …hay que ampliarse un poco la perspectiva de la vida, de esa forma los adolescentes cuando sean mayores, estarán educados y podrán elegir una u otra.

A lo largo de su carrera, ¿Han cambiado mucho los gustos del público?

Si, yo creo que sí. Y más que gustos lo que varía son las generaciones. Estas últimas generaciones, los que tienen ahora entre 20-30 años, que son las que van al cine, son muy crédulos, eso es lo que ha cambiado, hacen mucho caso a la publicidad, pero para el cine y para cualquier cosa, porque se está educando en el consumo y debería haber una limitación que no hay.

¿Qué tiene que tener una historia para que usted se fije en ella y quiera llevarla a la pantalla?

Pues tiene que ser sencilla, bonita y entretenida, pero sobre todo sencilla y que pueda entenderla todo el mundo.

¿Ha sido muy duro llegar a ser reconocido como director de valía? ¿Como ha sido llegar a convertirse en el Mario Camus director de cine?

Yo nunca me propuse eso, yo me propuse trabajar, después que te reconozcan o no, el que te den un premio o un reconocimiento es algo ajeno.

Estudiando me convertí en director de cine, estudias 3 años, después sigues estudiando de otra manera, y más tarde a trabajar. Llevo 47 años trabajando, pero vamos que es un proceso normal, el que tiene todo el mundo, como el que tendrás tu o tendrá cualquiera, porque una vez que estas metido en un trabajo vas evolucionando y eso es lo que te lleva a dominar el oficio.

¿Qué consejos le daría a alguien que tenga la ilusión de ser director de cine?

Pues…lo que no hay y hace falta, es humildad, reconocer que es complicado aprender y con ello, voluntad de aprender.

¿Como es trabajar con famosos, son los actores tan excéntricos como nos hacen creer?

No, eso de ser famoso es una tontería. Lo que llamamos famoso yo creo que se debería llamar de otra manera. Hay gente importante, como es el rey, el jefe de estado, un médico que salva vidas… Pero lo que normalmente se llama famoso no es más que alguien que sale mucho en televisión, lo cual no quiere decir que esa persona sea útil, lista o ejemplar. Lo de famoso es una etiqueta que te ponen, y que falsamente se piensa que garantiza que lo dice tiene interés.

Hay gente que sale por la tele y dice tonterías. No me gusta nada en el cine lo de los famosos y las estrellas. A mí lo que me gusta es el trabajo y las historias que se proyectan, que no tiene nada que ver con lo de famoso o no famoso.

¿De toda su carrera que es lo que menos le ha gustado?

Pues quizás lo que menos te guste es que se te note el cansancio o envejecer, pero a mí, mi carrera me gusta, me gusta todo, lo bueno y lo malo. Pero seguramente envejecer es algo que a nadie le gusta, aunque es inevitable.

¿Cuál es su asignatura pendiente? ¿Qué es lo que todavía no ha hecho y le gustaría hacer?

Ya no me da tiempo a hacer muchas cosas, pero seguramente me hubiera gustado hacer una adaptación de un novelista que se llama Pío Baroja

¿A que dedica usted su tiempo libre, que hobbies tiene?

Pues a escribir, a imaginarme historias y tratar de hacer la película siguiente…ya es un problema de instinto, lo he hecho toda la vida y no puedo evitar sentarme ante un papel muy temprano, para hacer historias, para llamar a alguien, para intentar montar algo… Aunque ya con poca prisa.

¿De todos los premios que ha recibido cual le ha hecho más ilusión?

Es muy difícil de contestar, para mí el premio está en que yo he podido trabajar, hacer muchas películas, muchas series y conocer mucha gente, gente estupenda, pero a mí los premios no creas tú que me gustan, te lo dan y está muy bien, pero no creas que es lo que más me gusta de la profesión ni mucho menos. Hay otras cosas que me gustan más, el recordar a gente que ha trabajado conmigo, reunirme con ellos…eso me divierte más que cualquier premio.

¿Tiene algún proyecto en mente? ¿Cual?

Sí, siempre tengo. Estoy pensando en una película para hacer en Santander que se llama Al sur de la bahía.

Para terminar, de toda Cantabria, ¿Qué le llevó a elegir Ruiloba como su residencia?

Pues una serie de coincidencias, yo vivía de niño aquí abajo, en el Valle de Cabezon, y después viví en Santander, porque yo nací allí, así que volví a vivir a Santander. En el Valle de Cabezón no hay mar y eso yo lo echaba de menos, puesto que soy de Santander. Así que pensé en Ruiloba, un lugar tranquilo, cerca de Comillas, una costa que conocí de niño. Junto a ello, una serie de circunstancias casuales han hecho que viva aquí. Y la verdad es que estoy encantado.

Mario Camus (1935-2021) ha destacado durante toda su trayectoria por su soberbio uso del lenguaje narrativo, con guiones cuidados y muy sólidos, en los que destaca su maestría para adaptar textos literarios, los cuales son la base de algunas de sus obras más reconocidas, caso de La leyenda del alcalde de Zalamea, (1972),Young Sánchez (1964), Con el viento solano (1967), Los pájaros de Baden-Baden (1975), la serie televisiva de Fortunata y Jacinta), La colmena (1982), Los santos inocentes (1984) o la lorquiana casa de Bernarda Alba (1987).
Comenzó su carrera adestrándose en el llamado cine comercial, con obras al servicio de las grandes figuras de los años del desarrollismo, como Raphael y Sara Montiel (La cólera del viento, 1970), o colaborando con grandes maestros como Saura (Llanto por un bandido).
Desde los años 90, su cine toma un curso más personal, alcanzando la admiración y el reconocimiento que ya nunca le han abandonado, con obras que retrataban la dura vida española marcada por ETA (Sombras en una batalla, 1993, o La playa de los galgos, 2002), criticas sociales de gran calado (Después del sueño, 1992, Adosados, 1997, y El color de las nubes, 1998), y grandes adaptaciones literarias, como las que antes indicábamos.
Profesor en la escuela oficial de Cinematografía, Camus ha sido también escritor (Un fuego oculto, 2003) y Apuntes del natural, Santander, 2007), actor, cortometrajista y sobre todo guionista. Su talento ha sido reconocido en todos los géneros que ha tocado (incluso musicales), debido a una inteligente dirección de actores, que ha permitido que algunos de los nuestros llegaran a alcanzar importantes premios internacionales (Alfredo Landa y Francisco Rabal, premio de interpretación del festival de Cannes por los Santos Inocentes).
Juan Carlos Frugone presentó en la Semana de Cine de Valladolid de 1984 un libro bibliográfico inspirado en el director, titulado “Oficio de gente humilde… Mario Camus”.

Su lista de premios es larga, incluyendo el premio a la mejor película, mejor Guión y mejor dirección del Sindicato Nacional del Espectáculo (Los pájaros de Baden Baden, 1975), premio del Círculo de Escritores cinematográficos (La Colmena 1982), mejor película y mejor director; en el Festival de cine de Alejandría en 1982, premio al Mérito Artístico y a la mejor película; y en el Festival de Berlín de 1982, los premios Oso de Oro a la mejor película, Premio Cidalc a la mejor película y Premio Berliner Morgen Post a la mejor película. Por “Los santos inocentes”, premio ecuménico a la mejor película de 1984 en la Bienal de Cine “Ciudad de Bogotá” en 1984, Primer premio Cannes 1984, el premio al Mérito Artístico y a la mejor película en el Festiva de Cine de Alejandría y también el premio a la mejor Película en los Festivales de Cine de Durban y de Varna en 1985. Ha recibido también un Premio Nacional de Cinematografía concedido por el Ministerio de Cultura en 1985 y un Goya al mejor guión concedido por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de España por la película “Sombras en una batalla” en 1993, así como dos nominaciones a estos premios, al mejor guión adaptado en 1991 y 1996. En los últimos años continua con su trabajo, y recogiendo el apoyo unánime de la profesión.

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