Los orígenes del conflicto israelí

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El conflicto puede ser difícil de entender. Sin embargo, para apreciar adecuadamente la causa de la disputa, es importante saber que los territorios que hoy ocupan ambos países han sido objeto de guerras durante siglos, tanto por su ubicación geográfica como por su estrategia y su significado religioso. Especialmente la ciudad de Jerusalén.

Este territorio ha sido ocupado varias veces por varios imperios y reinos, pero ninguno de ellos duró tanto como los árabes dominantes desde la conquista de Bizancio en el año 638 d.C. C. Hasta 1192, cuando llega la conquista cristiana a través de las Cruzadas. Históricamente, la comunidad judía era solo una minoría. Se les niegan ciertas libertades, representaciones, participación y derechos políticos. Pero el cambio se produjo después de que el general egipcio Ibrahim Fallah conquistara Israel en 1833. El general Falla otorgó más derechos a las minorías judía y cristiana, en particular el derecho a la libre circulación y el derecho a participar en la política representativa. Este hecho fue la causa que permitió la expansión de la comunidad judía, y posteriormente propició la realización de la vieja idea de crear un territorio propio e independiente de Israel, es decir, la puesta en marcha y puesta en marcha del proyecto de Restauración del Comunismo Judío.

Las condiciones ideales para esto se crearon durante la fase final del mandato del Reino Unido en los territorios conocidos como Transjordania y Palestina. La confusión administrativa y logística de la Comisión Británica debido a la transición de la Liga de las Naciones a las actuales Naciones Unidas y el final de su mandato impulsó el surgimiento de una opción israelí.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, tras un acalorado debate, adoptó la Resolución 181.2, fijando un plazo para el mandato de la administración británica y proponiendo un plan para dividir el territorio en tres partes: un estado palestino, un estado judío y la ciudad de Jerusalén, tendrá un estatus legal especial y estará bajo el control de las Naciones Unidas 3.

La propuesta asigna el 46 por ciento del territorio a los palestinos y el 54 por ciento restante a los judíos. La oferta fue rechazada. El 13 de mayo de 1948, un día antes del final del mandato británico, los israelíes proclamaron el Estado independiente de Israel. Este evento inesperado incitó a los árabes que intentaban invadir los territorios de Israel según el plan de las Naciones Unidas a través de la llamada coalición árabe.

Este conflicto duró alrededor de 15 meses, resultando en cientos de miles de refugiados y desplazados. La situación es peculiar dado que un gran número de palestinos están realmente atrapados dentro de las fronteras de Israel, mientras que otros se ven obligados a trasladarse a Cisjordania y Gaza, permaneciendo en condición de refugiados, un tema polémico hasta el día de hoy.

A medida que continuaba el conflicto, Israel ocupó más tierras de las previstas originalmente en el plan de las Naciones Unidas. Con este fin, establecieron asentamientos israelíes en la Franja de Gaza y Cisjordania. En 1947-1948, bajo la presión diplomática de las Naciones Unidas, las Naciones Unidas enviaron un “casco verde” a las regiones de Gaza y Sinaí. Estas intervenciones fueron rechazadas por la Coalición Árabe movilizando fuerzas armadas con el apoyo de Egipto, Siria e Irak, y concluyendo un tratado de defensa mutua.

Ante la negativa de los países árabes a retirarse, Israel decidió utilizar la fuerza militar, iniciando así la famosa Guerra de los Seis Días. En ese corto tiempo, Israel conquistó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la Península del Sinaí y los Altos del Golán.

El enfrentamiento militar se saldó con cientos de muertos y miles de heridos, así como con el desplazamiento de unos 300.000 palestinos. Teniendo en cuenta que, por primera vez, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas actuó directamente en torno al conflicto al emitir la Resolución 242 el 22 de noviembre de 1967

La resolución pide, además, la retirada inmediata de las tropas israelíes de los territorios ocupados pidiendo una solución justa a la situación de los refugiados y el reconocimiento de la integridad territorial y la independencia política de los países de esta región. Esto significa reconocimiento mutuo entre Palestina e Israel. La resolución fue rechazada por Palestina porque violaba los derechos de sus ciudadanos.

Desde entonces, la disputa no ha dejado de tener periodos de enfrentamientos armados. La Guerra de Yom Kipur (1973) y la Guerra del Líbano (1983) dejaron las consecuencias más graves.

Las partes han buscado llegar a acuerdos a través de negociaciones con la participación de importantes mediadores como Estados Unidos, Europa y Naciones Unidas. Desafortunadamente, las cosas no salieron según lo planeado.

El acuerdo más importante son los Acuerdos de Oslo. Fue firmado en 1991 en la capital española y asistieron Líbano, Siria, Israel, Egipto y la delegación Palestina-Jordania. El tratado dio inicio a una nueva serie de negociaciones. Cabe señalar que los Acuerdos de Oslo preveían, entre otras cosas, la retirada de las tropas israelíes y los territorios ocupados; y establecer un estado palestino.

El tratado también se convirtió en el canal para que los palestinos reconocieran el Estado de Israel en 1993 y los israelíes reconocieran a la Autoridad Palestina (ANP). Sin embargo, la implementación real de los Acuerdos de Oslo nunca tuvo éxito, y su propuesta territorial puso a Palestina en desventaja geográfica para mantener el Estado.

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