Los hombres que se creían dioses

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Ya se lo dijo Sarkozy cuando abandonó Paris, camino de su jaula de oro, “Ten cuidado que los americanos no se andan con chiquitas”.. Y así ha sido, al final la soberbia del poder pudo con el fornido guardián de las finanzas internacionales, el séptimo hombre más influyente del mundo, el futuro presidente de Francia, el director del FMI, el hombre que espera hoy sentencia por proxenetismo y abuso de poder en Lille.

Mostrando una moral muy discutible, hay quien dice ahora que resulta muy caro tocar a una camarera en EE.UU. y reclamar servicios infinitos de las profesionales del sexo, que si la pena impuesta es desproporcionada, que si detrás de todo esto hubo una conspiración para quitar de en medio al futurible presidente de Francia, y enemigo número uno de la cúpula socialista de Francia encabezada por Hollande. Pues quizá si, pero eso no es lo relevante. Ni siquiera una personalidad que, ahora, unos denuncian como sexualmente excesiva y otros defienden como incomprendida.

En ese sentido la defensa pública de Bernard Henry-Levi, resulta excesiva, y por momentos insultante. Bien es cierto que la presunción de inocencia es sagrada, tanto como la necesidad de ejemplo que los dirigentes de nuestras sociedades deben dar.

Con todo, hay un perfil del problema que me parece aun más destacado. El FMI es un organismo clave para la recuperación de la crisis mundial, encargado de apoyar la reconstrucción financiera de economías muy afectadas por situaciones sociales económicas y sociales dramáticas. Si atendemos a un principio de proporcionalidad, y teniendo en cuenta que cada noche de este señor en Nueva York, costaba 3.000 dólares, ¿cuanto nos cuesta mantener a esta caterva de funcionarios internacionales?. ¿Que moral se esconde tras estos cargos?. Pero las curiosidades de este personaje no acaban ahí. Unas horas tardó su mujer, tras ser detenido, en conseguir un apartamento de lujo, seguridad de primer nivel, un millón de dólares de fianza y cinco en avales. Mucho para un dirigente socialista que pregona la justicia social y la igualdad, y que destaca por su tren de vida y sus coches lujosos.

El remate de la historia es aun peor. Según ha reconocido el propio FMI (el fondo que aportan los países para afrontar los problemas económicos de los países), Dominique Strauss-Kahn deberá percibir una compensación de 250.000 dólares por perder su trabajo, tras ser acusado de abusos sexuales. Tras ello, el francés percibirá una pensión vitalicia de entre 250.000 y 320.000 dólares anuales de por vida, así como “suplemento de retiro” que supone el 60 por ciento de sus remuneraciones.

¿Cuanto del dinero aportado por los contribuyentes de todo el mundo a los organismos dedicados a la redistribución de la riqueza se usa para tales fines, y cuanto a medrar gentes como esta?. ¿Quien tiene realmente la soberanía en nuestras sociedades?. ¿Que ha quedado del espíritu griego de servicio al pueblo?. ¿Y que hace ante esto la Unión Europea?, luchar con uñas y dientes para conseguir que otro europeo controle el fondo, y con él la economía mundial, y sus privilegios. Soberbio, sencillamente soberbio.

PD. Que nadie interprete mis palabras como una fábula que cual dardo, se dirige al corazón de Monedero, Tania, Blesa, Camps, Chaves…. Por favor, no tengo tan escasas cualidades éticas como ellos.

Imagen ParisMatch 

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