La Vijanera

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La pandemia nos ha dejado este año sin vijanera, pero nuestro compromiso con nuestra región no debe hacernos olvidar una de nuestras señas culturales más importantes

La Vijanera es una mascarada de invierno propia de los Valles de Iguña, Anievas, Cieza, Toranzo y Luena. En la actualidad solo se realiza en Silió, recuperada desde 1982 por el colectivo cultural Bígaro primero y más tarde por la Asociación Cultural de Amigos de la Vijanera. Se festeja siempre el primer domingo de enero excepto cuando éste coincide con Año Nuevo que se traslada al siguiente domingo. En esta fiesta solo participan hombres, no se admite la participación de las mujeres.



Hay muchas teorías sobre el origen de la Vijanera, algunas de ellas son:

Una teoría la relaciona con el rito celta del solsticio hiemal. Éste celebra el alargamiento paulatino de los días, lo que representaba el verdadero nacimiento del sol y con él toda la naturaleza empezaba a despertar despacio de su letargo invernal para todas las culturas antiguas.

Otras teorías lo relacionan a las “Kalendae lanuarii”, fiestas romanas en honor al dios Jano.

Un aspecto importante es la lucha del bien y el mal que acaba con la expulsión de los malos espíritus. Además existe una oposición entre lo viejo y lo nuevo, el ciclo pasado y el deseo de que el ciclo nuevo por comenzar sea mejor que el anterior.

Hay más de treinta personajes diferentes, aunque luego alguno de ellos se conviertan en grupos de varias personas, como por ejemplo: los Danzarines blancos, los Danzarines negros y los Zarramacos.

Los personajes más importantes de esta fiesta son:


Zarramaco: Es uno de los personajes más destacados, su cuerpo está cubierto con pieles de oveja. En la cabeza, amarrado con un pañuelo lleva un cucurucho negro lleno de cascabeles y rosetones y coronado con crin de caballo. Lleva normalmente ocho campanos, cuatro en la parte delantera y los otros cuatro en la trasera. Con su sonido y exhibición de fuerza ahuyenta los malos espíritus. Hay entre quince y veinte zarramacos.


El Oso y el Amo: Simboliza el mal, se mueve vestido con pieles de oveja, el amo quiere controlarlo llevando la cara pintada de negro como los zarramacos. Si la luna estaba llena, el animal regresaba a su cubil liberando las almas de los muertos y el invierno se alargaba. En cambio si había luna nueva el oso salía. Por eso el amo y los zarramacos llevan el rostro ennegrecido para que el animal vea el exterior lo más oscuro posible y salga.


La Preñá: Sus vestimentas no varían mucho a las de las mujeres de hace un tiempo. Habitualmente lleva chaquetas y vestidos que no se usan, esta ropa no suele tener ningún rasgo especial excepto la voluminosa barriga de embarazada.


Los Danzarines blancos: Comienzan el desfile, sus ropajes son blancos llevan una faja roja y cascabeles a la cintura que suenan cuando realizan sus saltos.


Los Danzarines negros: También llamados Zorromocos, su vestimenta está compuesta por un traje de saco cubierto de garabojos, en el recorrido van bailando, encargados de tocar el cuerno y pedir guerra o paz. Hay otro danzarín negro que carga con los campanos pequeños.


Los Viejos: Simbolizan el paso del tiempo, el año anterior, una muerte, en la naturaleza y en los habitantes. En Cieza, Anievas o Toranzo los viejos cuidaban de un muñeco de trapo o simulaban un embarazo avanzado, representando el nuevo año.


Normalmente la lectura de las coplas es un momento muy esperado por la gente que va allí. En ellas se resumen los acontecimientos más importantes que han sucedido durante el año. Están organizadas en varios grupos, se saluda a los asistentes y luego se empiezan por el siguiente orden:

– Sucesos internacionales

– Sucesos nacionales

– Sucesos regionales

– Sucesos locales



Cada persona aporta su voluntad para ayudar a esta asociación, a cambio de un folleto de las coplas.

Al finalizar la lectura, se trasladan a la plaza de la iglesia para realizar la matanza del Oso.

Cuando llegan a la plaza, los personajes rodean al Oso y simulan darle golpes por todo el cuerpo, éste cae al suelo y los Zarramacos ponen su palo sobre él y así simbolizan el triunfo del bien sobre el mal.

Después estos personajes se mezclan con las personas que han acudido a la fiesta y pasan juntos el resto del día.


Para saber más:


www.lavijanera.com Imagen EldiarioMontañes


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