La solución está en el bosque

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Si nos dejamos llevar por la información de los medios y la mala uva de algunas multinacionales, el panorama climático mundial es para llorar y las posibilidades de vida en este planeta, más bien escasas.

Es curioso como lo malo tapa los miles de iniciativas que se desarrollan cada día en la Tierra, y cuya visibilidad podrían generar un efecto en cadena.

Pero casi todas las iniciativas para frenar el cambio climático tienen algo en común: los bosques, entendidos en acciones como la reforestación y la sostenibilidad.

Y no hablamos de hace dos días. Desde 1993 se están desarrollando acciones para frenar la deforestación y mantener la sostenibilidad de las masas forestales, generando un retorno económico para los que realizan buenas prácticas en este ámbito.

¿Pero cómo saber, como ciudadanos, que los productos de un bosque sostenible lo son?

Una de las entidades certificadoras de estas buenas prácticas es el Consejo PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification schemes), una organización mundial, surgida del sector privado europeo, con décadas de experiencia, que impulsa una gestión forestal sostenible, concediendo a las instituciones y particulares que así lo hacen una certificación y etiquetado de sus productos ((madera, papel, corcho, setas, resinas, esencias …), que garantizan al consumidor que la materia prima que obtiene procede de bosques gestionados de manera sostenible.

El Consejo PEFC da validez, mediante auditorías a los órganos nacionales reguladores. Los cuales no solo certifican estas prácticas si no que crean la conciencia en los ciudadanos de la necesidad de adquirir estos productos, que es claro que tienen un valor añadido. Con ello, además de las iniciativas públicas en materia forestal, se intenta potenciar un mercado que prefiera los productos procedentes de explotaciones sostenibles y en el que los propietarios se sientan incentivados a crear mejoras continuas de sus recursos forestales.

PEFC es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro, lo que le da más credibilidad en la lucha por conseguir un equilibrio social, económico y medioambiental de los bosques.

A día de hoy son más de 316 millones de hectáreas de bosque los que están certificados en todo el mundo. Una cantidad que, a pesar de ser grande, solo representa un 10% de los bosques mundiales.

En 2006 Cantabria se unió a esta organización, creando bajo el paraguas de PEFC, una certificación forestal regional. La certificación está respaldada y se concede, bajo los parámetros de certificación de PEFC, por la Mesa Forestal de Cantabria y la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación, creadora de la Certificación Forestal PEFC (CERTICANT), a la pueden adscribirse todos los propietarios públicos y privados que deseen participar en la certificación regional.

Las áreas forestales certificadas en nuestra región contribuyen con las reservas hídricas, la producción de oxígeno y la retención de CO2, todos vectores de lucha contra el cambio climático. Pero no solo. Este movimiento se ha convertido en un arma esencial del gobierno regional contra los incendios forestales y para evitar el despoblamiento rural, al tener sus vecinos acceso a un nuevo mercado ecológico.

Hoy en Cantabria 142 propietarios y la mayoría de bosques públicos ostentan esta certificación, facilitando la trazabilidad de los productos forestales y fomentando la competitividad empresarial por acceder a este nuevo mercado, en plena expansión ante el aumento de la sensibilidad ambiental de la sociedad.

El consejero de Ganadería, Agricultura y Pesca, Jesús Oria, comentaba aseguraba recientemente que “desde el Gobierno de Cantabria se trabaja por la mejora de las masas forestales, orientando su gestión de forma que mantengan su biodiversidad, su productividad, conservando sus funciones ecológicas, económicas y sociales, de forma que satisfagan las necesidades presentes y futuras, siendo esta certificación (ACEMM en Cantabria) un galardón que confirma el éxito de la gestión forestal sostenible “. La razón es que este sistema, como en el mundo alimentario, ayuda a difundir el origen de los productos forestales, demostrando la responsabilidad de las empresas regionales, un valor añadido a sus productos, en el actual clima de conciencia social. Para ello la Consejeria está implicando a las juntas vecinales y ayuntamientos, tanto en la promoción de una conciencia ambiental, como en la supervisión de las actividades económicas a través de Planes de Ordenación de los Recursos Forestales (PORF).

Todo ello alcanza una especial relevancia en un país como el nuestro, especialmente sujeto a los efectos del cambio climático lo que, además de los efectos que todos sabemos, va a generar migración de las plantas, cambiarán sus ciclos o desaparecerán para siempre de sus zonas autóctonas. De hecho, y según un informe de la Universidad de Cantabria, los bosques no sostenibles, o su desaparición o empobrecimiento, están contribuyendo al aumento de temperaturas y la variación del régimen de precipitaciones.

Pero todo esto no es solo aplicable a ayuntamientos y propietarios privados de bosques. Cada vez más Start Ups y de Ecommerce que están integrando la sostenibilidad en su modelo de negocio, por ejemplo, plantando árboles. Un ejemplo es la empresa Nómada Brewing productora de la cerveza artesanal “Bosques en llamas” que está plantando árboles para recuperar el ecosistema de la Sierra de Gredos. O la comunidad de Social Enterprise, un portal web que impulsa la transformación de empresas en organizaciones más competitivas y, a la vez, con más conciencia medioambiental, a través de su apoyo a bosques sostenibles.

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