“La riqueza de las naciones”

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En las Riquezas de las naciones, Adam Smith, un economista británico con ideas ilustradas realizó un profundo estudio para conseguir un sistema económico estable y próspero.

Adam Smith propugnó el liberalismo económico que sostenía que la riqueza de una nación dependía del trabajo individual y no del oro. Esto conllevaba la necesidad de dejar a las personas desarrollar libremente su actividad porque el enriquecimiento del individuo suponía el enriquecimiento de la nación. Los mercados se debían regular por sí solos mediante la ley de la oferta y la demanda, es decir, cuando la demanda era mayor que la oferta los precios subían y cuando la oferta superaba la demanda los precios bajaban. El Estado debía intervenir lo menos posible en las decisiones económicas para favorecer el libre comercio.

El comercio, un intercambio de bienes y servicios, sufrió una evolución. Al principio, el intercambio se realizaba mediante el trueque, luego en especies, más tarde en metales preciosos y finalmente con la moneda acuñada para evitar el fraude.

Smith fomentó la importancia de la división del trabajo para aumentar la productividad. La especialización del trabajador y la inversión en maquinaria permitió que su trabajo fuese más eficiente. Además, para incentivar a los trabajadores, a cambio de su esfuerzo estos recibían un salario. A cambio, los trabajadores debían pagar unos impuestos para sostener las naciones. Estos impuestos eran destinados a la defensa nacional, a la justicia y a las instituciones públicas. Además, el Estado debía favorecer la exportación para el desarrollo del comercio.

Con las guerras, las tierras que eran el principal sustento de los campesinos pasaron a manos de los terratenientes. Estos se las alquilaban a los campesinos sin tierras a cambio de una renta equivalente a toda la producción. Los campesinos subsistían con una pequeña parte de la producción.

Antes de la división de trabajo no se acumulaba capital, luego se empezó a acumular materias primas, comida… y los excedentes se vendían para obtener beneficios con los cuales poder satisfacer otras necesidades que no sean de primera necesidad.

Este libro fue escrito por Adam Smith en el año 1776.
Smith fue el fundador del liberalismo económico durante la revolución industrial.

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