La revolución islámica de Jomeini

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Irán es un país situado en el sur de Asia, entre el mar Caspio y el golfo Pérsico. Cuenta con aproximadamente 83 millones de habitantes. Aunque parezca una cantidad desorbitada, no es el país más poblado de Asia, sino el décimo.

La revolución iraní fue un hecho muy importante en la historia del siglo XX, fue la primera revolución basada en el islam. Implantó un nuevo sistema político y social asentado sobre la religión islámica más radical cuyas consecuencias aún perduran en la actualidad.

Después de la segunda Guerra Mundial, el sha Mohammed Reza Pahlevi subió al poder e introdujo varios cambios en el país: una reforma agraria, industrialización, y producción y exportación de petróleo a Oriente Medio. Sin embargo, no todo lo que hizo fue positivo, también su mandato tuvo puntos negativos: desequilibrios y dura represión, corrupción y desigualdades sociales y económicas. Pero lo que menos gustó al pueblo fue que Pahlevi tuviese contacto con occidente. Hubo un enfrentamiento entre el gobierno y las fuerzas religiosas tradicionales por el propósito del sha de occidentalizar Irán, aunque ya había cierta tensión entre los 2 “bandos” desde los años sesenta, cuando el emperador restó poder a las fuerzas religiosas del país.

Entre los opositores al régimen del sha destacaba principalmente el Ayatolá (signo de Dios) Ruhollah Jomeini, cabeza visible de la jerarquía eclesiástica. “Era un teólogo musulmán de gran prestigio entre estudiantes de la religión islamista e incluso de otras confesiones, gracias a sus pensamientos extremistas”. Jomeini mostraba públicamente sus ideologías en el conflicto de occidente e Irán y luchó para que su país no se “vendiese” a Europa. Debido a aquello, el Ayatolá tuvo que exiliarse en París donde estuvo 14 años de su vida, en los que siguió luchando de manera activa para conseguir derrocar al sha. El 1 de febrero de 1979, Jomeini aterrizó en Irán siendo aclamado por una gran multitud, pues le veían como un símbolo de cambio. Justamente 2 meses después, el 1 de abril de 1979, la República Islámica comenzó.

Su liderazgo del país estaba basado en el Corán y en el islam más tradicional. Él quería un país en el que la religión fuese más importante que la política, y así lo hizo. Su gobierno se basó en unos pilares fundamentales. El primero de ellos es la teocracia. Esto quiere decir que Jomeini asumía todos los poderes religiosos y vitalicios. Por debajo de él se encontraba el presidente de la República, el presidente del Parlamento, y por último, el primer ministro. Los últimos 3 tenían escasos poderes, al contrario de Jomeini.

Otra característica es el regreso de la tradición. En cuestión de poco tiempo se podía observar a hombres con grandes barbas y atuendos antiguos, y a mujeres con chador (tela semicircular que se coloca en la cabeza cubriendo todo el cuerpo excepto la cara) y faldas hasta el suelo. También se dejó de vender alcohol en bares y tiendas, y las discotecas fueron cerradas.

Otro pilar fundamental del régimen es que se recupera la ley islámica más radical, la más machista y homófoba de todas. Se lapidaba a las mujeres adulteras, mientras que el adulterio en los hombres ya era algo común y aceptado. Políticos de la etapa del sah, prostitutas y homosexuales eran asesinados en público cada día. Se da un paso atrás en la liberación de la mujer que se había conseguido en el régimen anterior, siendo otra vez sometida a la voluntad masculina.

También hicieron que  Irán se separara de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y se nacionalizó la banca, las compañías de seguros y las grandes empresas.

Repentinamente, Jomeini falleció el 3 de junio de 1989, y causó mucha conmoción nacional. Su sucesor fue el ayatolá Alí Jamenei, el expresidente de la República.

La revolución iraní supuso un cambio enorme en las condiciones de vida de sus habitantes y a la vez generó en Occidente el miedo a que su ejemplo se extendiera a otros países. De hecho, en la década de los 80, este régimen llegó a Sudán, Pakistán, Turquía y Líbano, y posteriormente, a Afganistán y Argelia.

El sistema actual iraní no tiene nada que ver con la democracia que gozamos en España. Tenemos mucha suerte de vivir en un sistema democrático y disfrutar de  los derechos y libertades que allí han sido arrebatados, sobre todo a la mujer.

FUENTES UTILIZADAS:

  • “La Revolución iraní de 1979” escrito por Sharon Vilches y publicado en iHistoriArte.
  • “Jomeini: el hombre que cambió Irán” escrito por Diego Carcedo y publicado en La Vanguardia.

“Geografía de Irán” escrito por Iván Betanco y publicado en Wikipedia.

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