La realidad de Colombia

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El pasado día 31 de enero los alumnos de historia recibimos a una estudiante universitaria colombiana llamada Fiorela. Nos contó muchas cosas y muy interesantes sobre su país, entre ellas como está la situación política actual, los diferentes grupos que han ido surgiendo y porque están enfrentados, los problemas que sufren muchas personas diariamente en la mayoría de zonas de Colombia y las discriminaciones hacia las mujeres y como algunas de ellas luchan por sus derechos y por los de todas.

Una de las cosas que nos contó es la situación en muchas universidades, el miedo que sienten los jóvenes a la hora de ir a la universidad ya que existen los “capuchos” , jóvenes que con pasamontañas cubriendo sus rostros lideran las protestas y siembran el terror en las universidades públicas. La situación es compleja ya que entre los mismos grupos clandestinos hay diferencias ideológicas, unos están de acuerdo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y otros respaldan las ideas de ELN (Ejército de Liberación Nacional).

Otra cosa que me llamó mucho la atención son las diferencias entre los paramilitares y los guerrilleros. El paramilitarismo se refiere a organizaciones que tienen una función igual a las de un ejército pero que no forman parte de manera formal a las fuerzas militares del Estado, se trata de grupos de poder de extrema derecha que están formados por fuerzas policiales, mercenarios, grupos de seguridad… La más importante es la AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).

En cambio los guerrilleros son organizaciones insurgentes de extrema izquierda, la más importante es las FARC. Los integrantes de estos grupos suelen ser jóvenes con pocos recursos principalmente campesinos o simplemente niños. Respecto a los niños lo que más me impactó a nivel personal es que el sueño de la mayoría de los niños es pertenecer a un grupo de guerrilleros, como consecuencia de eso deben abandonar la escuela a los 12 años.

Ella y sus amigas lo que quieren es que el mundo cambie y luchar contra las injusticias y desigualdades y si no lo hacen ellas no lo iba a hacer nadie. Lo que hacían es ayudar a la gente más pobre. Iban a un pequeño pueblo situado en las montañas y se encargaban de llevar comida, medicamentos y algunos juguetes para que los niños pudiesen disfrutar. Lo más sorprendente es que a las 4 de la tarde, cuando todavía hay luz, suena un disparo y automáticamente ellas saben que se tienen que ir de allí o quedarán atrapadas poniendo sus vidas en peligro.

Por último algo de lo que nos hablo es de la existencia de una casa, pero no una casa cualquiera sino una que tiene algo especial. Se trata de una casa llamada La Casa del Perdón donde la gente que ha perdido a familiares o seres queridos debido a los conflictos o simplemente que les han asesinado van a ese lugar a hablar de lo ocurrido y así ser capaces de superarlo y llegar a perdonar a los causantes de su dolor. En el interior de la vivienda se encuentra una sala donde hay una gran pizarra en la que la gente expresa sus sentimientos a través de frases motivadoras o simplemente dibujos.

Bajo mi punto de vista ni el mundo ni la gente que vivimos en el somos perfectos y lo que tenemos que hacer es dar el paso de cambiar las cosas ya que nadie lo va a hacer por nosotros. Así mismo el mundo está repartido muy desigualmente y gracias a Fiorela y a lo que ha compartido con nosotros me he dado cuenta que tengo que valorar más las cosas que tengo y darme cuenta de lo que realmente es importante.

https://revistas.unal.edu.co/index.php/anpol/article/view/56254/60409
https://amp.elespectador.com/opinion/anarquia-y-capuchos-columna-886310

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