La historia que no debemos olvidar para que no vuelva a pasar

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Una etapa de la historia que me llama la atención es la II Guerra Mundial y una de mis películas favoritas es “El niño del pijama de rayas”.

Esto me llevo a investigar qué ocurrió a los niños durante el Holocausto.

La Alemania Nazi y sus colaboradores asesinaron aproximadamente a un millón y medio de niños, de los cuales un millón eran judíos y decenas de miles eran niños romaníes gitanos, alemanes con discapacidades físicas o mentales, niños polacos y niños de la Unión Soviética ocupada.

Tras la entrada en el poder de los nazis en Alemania, los niños judíos vieron alterada su vida y en especial los estudios, en muchos casos les cerraron las escuelas viéndose obligados a mantener a sus familias trabajando y contrabandeando, ya que a sus padres judíos les habían quitado los trabajos, los negocios las casas, etc… Una de las cosas de las que primero quitaron a los niños judíos fueron sus bicicletas.

Los judíos eran obligados a llevar una estrella amarilla para identificarlos y así, eran blanco fácil de la brutalidad de los nazis. A menudo eran hostigados, golpeados y humillados delante de todos. 

El paso siguiente en la persecución a los judíos, fue el encierro en guetos. Gran parte de los judíos que vivían en Europa del Este se les obligo a abandonar sus hogares y pertenencias y les metieron en guetos (áreas dentro de los pueblos que les fueron asignados para vivir confinados como prisioneros, familias apiñadas en espacios pequeños y en condiciones inhumanas). Vivian con miedo de que algún día les llevaran a los campos de concentración que era una muerte casi segura. Los campos de concentración se crearon por toda Europa donde exterminaban a los judíos y otras razas y hacían experimentos, justificándose el régimen de Hitler en la pureza de la raza aria.

Cuando los niños llegaban a los campos de concentración, como el de Auschwitz, las autoridades enviaban a la mayoría directamente a las cámaras de gas y otros muchos eran fusilados por las SS a las orillas de las fosas comunes. Los médicos y los investigadores médicos de las SS utilizaron a muchos niños, incluidos gemelos, en los campos de concentración para practicar experimentos médicos que con frecuencia les provocaba la muerte.

Este sufrimiento y el estar ocultos en los guetos para no ser encontrados, hizo que muchos niños escribieran sus vivencias en sus diarios. Por ejemplo, Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

1º de mayo de 1944
“Durante la mañana, Mariska [la mucama de la familia] irrumpió en la casa y dijo: ‘¿Han leído los avisos?’ No los habíamos visto, ya que no se nos permite salir, ¡salvo entre las nueve y las diez! […] porque nos trasladan al gueto. Mariska comenzó a empacar. […] Según el anuncio, se nos permite llevar una muda de ropa interior y las prendas y los zapatos que tengamos puestos. […]
Querido diario: de ahora en adelante voy a hacer como si todo esto fuera solo un sueño. […] Sé que no lo es, pero no puedo creer lo que ocurre. […] Nadie dice una palabra. Querido diario: Nunca he tenido tanto miedo”

30 de mayo de 1944
“[…] querido diario: No quiero morir, quiero vivir aunque yo sea la única persona que quede aquí. Esperaría el fin de la guerra en algún sótano, o en el tejado o en algún otro escondite. […] con tal que no me mataran, que me dejasen vivir. […] No puedo escribir más, querido diario, me saltan las lágrimas. Corro a ver a Mariska… [Fin del diario]”.

Eva fue apresada por los nazis junto con sus abuelos y enviada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde fue asesinada. Tenía 13 años.

En la II Guerra Mundial muchas personas trataron de ayudar a los niños. Así Kindertransport (el transporte de los niños) fue el nombre informal de un esfuerzo de rescate que se llevó a cabo entre 1938 y 1940, que permitió llevar a miles de niños judíos refugiados (sin sus padres) a una vida segura en Gran Bretaña, después de escapar de la Alemania nazi y de los territorios ocupados por los alemanes.

Algunas personas no judías ocultaron a niños judíos y a veces, como en el caso de Ana Frank, también ocultaron a otros familiares. En Francia, casi toda la población protestante de Le Chambon-sur-Lignon, así como muchos sacerdotes, monjas y laicos católicos, ocultaron a niños judíos en esa localidad de 1942 a 1944. Muchos niños sobrevivieron ocultos en Italia y Bélgica.

Una de las personas que consiguieron salvar de la muerte a muchos judíos fue Oskar Schindler, un industrial alemán que logró salvar a más de mil judíos del Holocausto. Su historia fue contada en la película “La lista de Schindler”.

Miles de sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes escaparon de los nazis gracias a un diplomático español apodado el “Ángel de Budapest”; sin embargo, el difunto Ángel Sanz Briz es apenas conocido en la España de hoy.

Sus improvisadas acciones heroicas en 1944 evitaron que más de 5.000 judíos húngaros fueran deportados a Auschwitz.

En las noticias de esta semana dijeron que se cumplían los 75 años de la celebración de los Juicios de Nuremberg (20 de noviembre de 1945). En este juicio se juzgaron y condenaron a los dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen de Hitler, por los crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en su nombre en la Segunda Guerra Mundial.

“Quién olvida su historia está condenado a repetirla”. Esta frase fue escrita por el poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana dando la bienvenida a los visitantes del bloque número 4 del campo de Auschwitz I.

2 Comentarios
  1. M Isabel dice

    He leido mucho y visto también, tanto películas como documentales pero esta pequeña historia sobre los niños en la II guerra me parece muy interesante. También me ha gustado mucho la reseña sobre Sanz Briz , un personaje muy desconocido para la mayoría del mundo pero en Hungría entre la comunidad judia es alguien muy importante. El estado de Israel le dio el titulo de “Justo entre las Naciones”.
    El alumno q ha hecho el trabajo se lo ha trabajado mucho. Estoy segura q ha visto muchas peliculas/documentales. Enhorabuena !!!

  2. María Eugenia dice

    Un trabajo magnífico sobre una parte de la historia enfocada en los niños y realizada por un niño. Algo para aprender los adultos. Enhorabuena al autor.

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