La disolución de la URSS

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La disolución de la Unión Soviética fue la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que derivo en la independencia de las quince repúblicas de la Unión Soviética entre las fechas del 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991. El Tratado (en ruso: Беловежские соглашения ) fue un acuerdo internacional que fue firmado el 8 de diciembre de 1991 por los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia (Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkiévich) en la reserva natural de Belavezhskaya pushchahttp://es.wikipedia.org/wiki/Bosque_de_Bia%C5%82owie%C5%BCa. Estos acuerdos declaran la disolución oficial de la URSS. La disolución del Estado socialista más grande del mundo, además, también marcó el punto final de la Guerra Fría.

Con el fin de dejar de lado el estancamiento de la economía soviética, el líder soviético Mijaíl Gorbachov empezo un proceso de apertura política (glasnost) y otro de reestructuración económica (perestroika) en el que había sido un Estado totalitario unipartidista. La liberalización acabo en el surgimiento de movimientos nacionales y disputas étnicas largamente reprimidos al interior de varias de las repúblicas de la Unión Soviética. Las Revoluciones de 1989 llevaron a la caída de los Estados socialistas aliados a la Unión Soviética y aumentaron la presión sobre Gorbachov para implementar una democracia mayor y autonomía para las repúblicas constituyentes de la URSS. Bajo el liderazgo de Gorbachov, el Partido Comunista de la Unión Soviética introdujo elecciones directas, formó una nueva legislatura central y puso punto y final a la prohibición de partidos políticos. Las legislaturas de las repúblicas soviéticas comenzaron a promulgar leyes que disminuyeron el control del gobierno central y ratificaron su autonomía.

Los disturbios políticos aumentaban y llevaron a que las Fuerzas Armadas soviéticas y el Partido Comunista hicieran un intento un golpe de Estado para derrocar a Gorbachov, el que era por aquellos tiempos Presidente de la Unión Soviética, y volver a establecer un régimen central autoritario en agosto de 1991. Si bien fue frustrado por la agitación popular comandada por Borís Yeltsin, el que entonces era presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, el intento de golpe aumentó el temor de que las reformas fuesen revertidas y la mayoría de repúblicas soviéticas empezaron a declarar su independencia absoluta. El 8 de noviembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas de Rusia, Ucrania y Bielorrusia se reunieron de forma secreta y acordaron disolver la Unión Soviética y remplazarla con una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Cada vez más impotente frente a los eventos, Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó de existir de forma formal el 25 de diciembre de 1991. El Soviet Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión, disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el denominado Estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.

El colapso de la Unión Soviética fue una de las pérdidas territoriales más repentinas y dramáticas que haya sufrido algún Estado en la historia. Entre 1990 y1992, el Kremlin perdió el control directo sobre una tercera parte del territorio soviético (la mayor parte había sido adquirida entre 1547 y 1945) que albergaba alrededor de la mitad de la población soviética al momento de la desintegración.

Vladímir Putin se expresó acerca del desmantelamiento de la URSS de la siguiente manera:

“La caída de la Unión Soviética ha sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. La epidemia de destrucción se expandió incluso en Rusia. El ahorro de los ciudadanos fue aniquilado y los viejos ideales destruidos.” Vladímir Putin

La disolución de la Unión Soviética y la consecuente ruptura de uniones económicas tuvieron como consecuencia una muy severa crisis económica y una caída catastrófica de los niveles de vida en los años 1990, tanto en las ex repúblicas soviéticas como en todo el Bloque del Este, aun peor que con ocasión de la Gran Depresión. Incluso antes de la crisis financiera rusa de 1998, el producto bruto interno de Rusia era la mitad de lo que había sido a inicios de los años 1990, asimismo, para 2009, algunas poblaciones eran todavía más pobres de lo que fueron en 1989, incluyendo Ucrania, Moldavia, Asia central y el Cáucaso.

En una carta fechada el 24 de diciembre de 1991, el presidente de la Federación Rusa Borís Yeltsin informó al Secretario General de las Naciones Unidas que la membresía de la URSS en el Consejo de Seguridad y todos los demás organismos de la ONU serían continuadas por la Federación Rusa, con el apoyo de los 11 miembros de la Comunidad de Estados Independientes.

Los otros catorce Estados independientes creados a partir de las ex repúblicas soviéticas fueron también admitidos en las Naciones Unidas:

•           La República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República Socialista Soviética de Ucrania ya se habían unido a la ONU como miembros originales el 24 de octubre de 1945, junto con la URSS. Tras declarar su independencia, la República Socialista Soviética de Ucrania cambió su nombre a Ucrania el 24 de agosto de 1991, mientras que el 19 de septiembre de 1991 la República Socialista Soviética de Bielorrusia informó a la ONU que había cambiado su nombre a Bielorrusia.

•           Estonia, Letonia y Lituania fueron admitidos en la ONU el 17 de septiembre de 1991.

•           Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán fueron admitidos en la ONU el 2 de marzo de 1992.

•           Georgia fue admitida el 31 de julio de 1992.

Imagen RFI

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