La batalla de Trafalgar

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España durante el siglo XVIII se encontraba aliada con Inglaterra o Francia según le conviniese, cuando Napoleón llegó al poder, España se colocó en una posición neutral sobre todo para evitar que el ejercito de Napoleón invadiese España. El 12 de diciembre de 1804 España se ve obligada a entrar en guerra junto a Francia contra Inglaterra. Y el 5 de Enero de 1805 se firma un tratado mediante el cual la flota española pasaba al servicio de Napoleón

Factores Económicos

Mientras que el imperio inglés era un imperio fundamentalmente colonial y para su defensa y desarrollo necesitaba en gran medida la armada, Francia era un imperio básicamente continental fundamentado en el ejército de tierra. Esto motivaba que Inglaterra dotase a su armada de todo lo necesario (equipo, armamento, dotación y formación de oficiales), mientras tanto Francia cuidaba más de su ejercito.

En el caso de España si bien se trata también de un imperio colonial, 500 años de guerras continuadas habían dejado sus arcas vacías y esa falta de dinero motivaba que la armada estabiera parcialmente obsoleta y falta de aparejos y pertrechos.

Factores Estratégicos

Con el fin de invadir Inglaterra Napoleón Bonaparte planea lograr superioridad en el Canal de la Mancha para ello debía alejar a la Royal Navy y para ello necesitaba la participación de la armada española.

El plan era romper el bloqueo que mantenía sus escuadras amarradas a tierra y reunirse en el Caribe para atraer allí a la armada inglesa.

Villeneuve vicealmirante de la Escuadra del Mediterráneo formada por 11 navíos, debía burlar el bloqueo al que Nelson le sometía en Toulon y acudir a Cartagena y Cádiz a incorporar sus respectivas escuadras. Al llegar a Cartagena decide no esperar a que los 6 barcos españoles estuvieran listos para zarpar, dejándolos atrás. Si incorporaría en Cádiz a los 6 barcos de Gravina y a otro más francés. Poniendo rumbo hacia las Antillas, y allí se planta con 18 navíos esperando la llegada del resto de las tropas francesas.

Llegarían 2 navíos de la escuadra de Rochefort, pero otros 5 de la misma escuadra, por falta de coordinación y la, principal, la escuadra de Brest por no poder romper el bloqueo inglés no consiguen unírsele.

Al llegar Nelson al Caribe Villeneuve pone rumbo al Canal de la Mancha cruzándose por mala suerte con el rápido bergantín HMS Curieux que escapa hacia Inglaterra informando de la composición y rumbo de la combinada. Al llegar a Finisterre una armada inglesa de 15 navíos se enfrenta a la armada de Villeneuve de 20 perdiéndose 2 barcos españoles que formaban la vanguardia de la armada y sembrando el descontento entre los marinos Españoles que se sintieron abandonados por los franceses. Villeneuve se dirigió a Vigo para avituallarse y tras dejar tres barcos averiados llegó al Ferrol donde incorporó 14 navíos a su flota.

En vez de dirigirse a Brest a romper el bloqueo de los 21 potentes navíos de la Armada de Océano como le había ordenado Napoleón pone rumbo a Cádiz y al llegar allí no intenta entablar batalla contra el vicealmirante Collingwood, que bloqueaba Cádiz con muchos menos navíos. Lo que más tarde motivaría que las escuadras de Allemand y Salcedo (Escuadra de Cartagena) no pudiesen unirse a la escuadra aliada.

Bloqueado en Cádiz y con Nelson al mando de la reforzada flota inglesa Villeneuve comete otro grave error que desembocaría en la batalla de Trafalgar: desoyendo los consejos de sus oficiales que abogaban por esperar en Cádiz a que los temporales previstos desorganizaran a la flota inglesa y ante los rumores de que su sustituto al mando de la flota, enviado por Napoleón (Enfadado porque no había cumplido sus ordenes), ya estaba en Madrid, decide salir a la mar.

El 21 de Octubre de 1805, los 33 navíos (18 franceses y 15 españoles) forman una larga línea de combate alternándose un barco francés y uno español (debido a la desconfianza española tras lo ocurrido en Finisterre) distribuidos en 3 escuadras de 7 navíos y una reserva de 12 en cabeza al mando de Gravina. Frente a esta táctica tradicional, Nelson decide formar con sus 27 buques dos columnas que se dirigirán en perpendicular contra la línea aliada encabezadas por sus navíos de tres puentes. Esta estrategia era arriesgada pues hasta encontrarse muy cerca de la línea franco-española sus cañones no iban tener ángulo de tiro mientras sus enemigos podían concentrar su fuego sobre ellos. Nelson contaba con que el agitado estado de la mar dificultaría la puntería y de esta manera poder romper con rapidez la línea enemiga y poner en juego todo el poder de su artillería y las temibles carronadas (cañones de madera que disparaban dos sacos de balas de mosquete cada vez a distancias cortas) con las que solo la armada inglesa contaba.

Una última y catastrófica decisión de Villeneuve, hacer virar 180º a toda la flota, facilitó el trabajo de Nelson. Mientras los barcos ingleses se acercaban a toda vela, los barcos de la armada viraban en desorden, barcos de diferente radio de giro y no acostumbrados a maniobrar juntos por la disposición alterna de buques franceses y españoles, se habría huecos en la formación y la cola pasaba a ser cabeza y se desordenaba totalmente la línea.

Cuando se inició el combate la formación aliada tenía los barcos de vanguardia y cola de cara al viento, los del centro mejor colocados y la escuadra de reserva tratando de buscar hueco en la cola de la formación para poder combatir (se le negó a Gravina libertad de maniobra); sumándose a esto la deserción de la escuadra del contralmirante Dumanoir hizo que la batalla subsiguiente se decantase claramente del lado inglés.

Resultado: 1690 bajas entre muertos y heridos en el bando británico y 6586 (estimados) en el bando franco-español, incluidos los muertos en los naufragios durante el temporal desatado durante el combate; también incluidos: Nelson, Gravina y Churruca

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