Juan Luis Goenaga, el genio

0 950

Hay personas que tienen la rara capacidad de que cuando miran a un lado todo el mundo gira la cabeza. No hace falta ser un experto en arte para enamorarse de la obra de Juan Luis Goenaga. Tanta fascinación despierta este vasco internacional que hace más de año y medio se planifico un compendio de su obra, rellenando el puzzle de su talento con colecciones privadas y prestamos imposibles, sin que la prensa generalista prestara mucha atención a tal evento. Pero el destino es caprichoso. Woody Allen recalo en San Sebastián hace unos meses para rodar su última comedia y se enamoró (de Goenaga), así que al coincidir la inauguración de la muestra con el estreno en el Zinemaldia, y en el mismo edificio, de ‘Rifkin’s Festival’, la comedia que rodó Woody Allen en San Sebastián y en la que la pintura de Goenaga se convierte en protagonista, todo el mundo habla ya de este tímido y descreído gran artista.

Tanta maravilla se ha juntado en la sala Kubo del Kursal de San Sebastián que el autor, viendo junta su obra de 50 años no ha podido por menos que decir “Ahora es cuando empiezo a entenderla pintura”, de manera sarcástica

La exposición, que no te puedes perder Es un viaje irrepetible y atrayente por 50 años de creación de un pintor libre y siempre moderno. Las 128 obras repasan la trayectoria de Juan Luis Goenaga hasta el 10 de enero. No es la primera cita de Goenaga con su ciudad, pues ya en 1995 habia mostrado al mundo desde aquí, el universo Goenaga.

“Siempre he pintado cuatro o cinco temas, no más”, bromeaba ayer Juan Luis Goenaga al recorrer la muestra según cuenta Mitxel Ezquiaga en el Diario Vasco. “En realidad es ahora cuando empiezo a entender de qué va esto. La pintura es autónoma, no siempre va de la mano del estado anímico del pintor. Si haces cuadros negros la gente piensa que estás deprimido, si apuestas por el color imaginan que estás feliz. Pero la pintura va por su lado, es libre”.

La inmersión en la naturaleza que marcó sus orígenes, la Donostia de los 70 y los 80 en una especie de versión guipuzcoana de la estética de la ‘movida’, sus personajes más íntimos o la abstracción se recogen en una dilatada evolución que se refleja en la exposición, que cuenta con un amplio programa de actividades paralelas que han logrado vencer al COVID para mostrar a uno de los mayores genios españoles de los últimos 50 años.

Nacido en San Sebastián en 1950, de formación autodidacta, a principios de los 70 ganó el certamen de pintura de San Sebastián con una obra que delimitaba su identidad entre la abstracción y el apego a la tierra. En 1969 se asienta en Alkiza y el paisaje, los emplazamientos y la historia, las lecturas científicas y literarias se hacen presentes en el artista. Así comienza la muestra, que continúa luego, con ejemplos de series como ‘Itzalak’ (1972-1973), o ‘Belarrak’ (1973-1975).

En los 70 y 80 Goenaga evolucionó hacia retratos urbanos (los donostis), coincidiendo con su regreso a su ciudad, y trabajos más íntimos con su familia como objetivo.

Al artista le gusta pintar, más que hablar, y cualquier comparecencia pública «es un suplicio», bromea. Pero desgrana su forma de trabajar. «Pocas veces me planteo cómo va a acabar un cuadro, las ideas simplemente aparecen». Así puso de ejemplo los «donostis», paisajes de su ciudad que ahora cultiva. «Pintar es un proceso de capa sobre capa. Cuantas más capas puedas añadir, más disfrutas y si la capa anterior tiene veinte años, mejor», afirma.

«Hay una serie de constantes en la obra de Goenaga que han permitido llevar a cabo una organización canónica de la exposición, en un recorrido cronológico por su carrera en seis ámbitos temáticos», resume el comisario de la muestra, Lertxundi. «Es una exposición didáctica en la que el espectador puede ver lo que se va dejando atrás y lo que va a suceder y reflexionar sobre esas constantes que invitan a volver, a revisitarla para contemplar la expresión más profunda de cada pintura. que revela las inquietudes que lleva dentro el autor», asegura el comisario. «El mensaje íntimo de Goenaga no surge de la necesidad de ser compartido, sino de expresar», explica Lertxundi.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More