Jesús Caldera

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Licenciado en Ciencias Políticas y sociología, el salmantino Jesús Caldera, fue una de las piezas fundamentales del primer gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y, previamente, uno de sus mayores soportes en el congreso de los diputados. Fue ministro de trabajo y luego uno de los primeros expulsados del círculo más íntimo de Zapatero. En la actualidad dirige la Fundación Ideas, una organización vinculada al PSOE que se supone debe ser un laboratorio de ideas y proyectos del socialismo. Pero lejos de aportar muchas soluciones, ha estado en los últimos tiempos en el ojo del huracán por el escándalo de los artículos publicados por la inexistente Amy Martín. Hoy hablamos con él por otro motivo, el de la crisis de la política, y esta es su visión de la realidad española.

¿Quién es Jesús Caldera?

Ante todo, un ciudadano, que ha dedicado y dedica una parte de su vida a la actividad pública y que ha tenido la fortuna de poder ser Ministro del Gobierno de España e impulsar un programa de reformas sociales y en el campo de la igualdad que creo han mejorado la calidad de vida y la dignidad de los ciudadanos.

Hemos pasado de admirar el papel de los políticos que hicieron frente a la amenaza terrorista y defendieron la democracia, a denostar a todos los políticos por inmorales y corruptos. ¿Qué ha ocurrido, que se ha hecho mal para ese cambio de actitud de la ciudadanía hacia sus representantes?

Aunque la democracia es joven en España (y pocos han sido los períodos democráticos en nuestra historia), la transición democrática (1977) y ahora son momentos diferentes. Esta gravísima crisis económica lo contamina todo. Cierto es que tras 35 años de vigencia de la Constitución se precisan cambios para adaptarla al momento actual, más transparencia en la acción pública y mejor relación elector/elegido/a, a través de cambios en el sistema electoral. Pero, sin duda, la mejor revalorización de la política vendría dada si es capaz de remontar esta crisis económica y establecer su preeminencia sobre los llamados “mercados”. Dicho esto, en mi opinión, la inmensa mayoría de los representantes públicos son impecablemente honestos.

¿Por qué en la transición fueron posibles tantos pactos, y ahora hay tantos temas sin resolver, ley electoral, reforma de la justicia, reforma educativa, ley de transparencia, ley de liberalización de mercados energéticos y de telecomunicaciones… Necesidades sin tocar, ni siquiera cuando ha habido mayorías absolutas

Entonces estaba todo por construír y ahora hablamos de reformas. Es más, hay quien piensa que a veces las reformas suponen ir hacia atrás, sobre todo viendo como se comportan los conservadores en el Gobierno. En todo caso, claro que se precisan varias reformas esenciales que, lamentablemente, no avanzan por el bloqueo de la mayoría gobernante, simplemente no les interesa.

Alfredo Pérez Rubalcaba pedía el otro día un cuerpo de hombres de negro para atacar la crisis española. ¿No sería más fácil, en lugar de crear más organismos dar medios a jueces, policías y banco de España?

Se puede ver de diferentes modos, bien creando un organismo ad hoc o reforzando los actuales. Lo importante es el contenido, no el continente.

En la valoración de esta crisis quien ha sido más injusto, el país con los gobiernos de Zapatero, o los gobiernos de Zapatero con nuestro país

Pues, como decía el clásico, en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Sin duda hubo errores en los Gobiernos de Zapatero, pero los aciertos fueron más. Incluso en su último período consiguió mantener los niveles de protección social intactos a pesar de la inmensa crisis que padecemos. Y puso en marcha una nueva estrategia de renovación económica a través de la Ley de Economía Sostenible que espero algún día nos ayude a superar la crisis. También espero un juicio más sereno, y positivo, sobre su Gobierno en el futuro.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha pedido medidas como que las empresas no puedan donar a los partidos. ¿Eso también afecta a las fundaciones, la puerta de atrás de muchas financiaciones?

Porque haya un fruto podrido no todos lo están. La financiación debe ser estrictamente controlada, sometida a la máxima transparencia y rendición de cuentas. Para los partidos, efectivamente, hemos propuesto se prohíban las donaciones privadas. Si esto debe o no afectar a las Fundaciones es un asunto a debatir. De todos modos, para dimensionar adecuadamente el problema, debo decir que las fundaciones dependientes del PSOE, Ideas y Pablo Iglesias, en estos momentos tienen una financiación muy modesta, del entorno de 800.000 euros públicos y algo menos por vía de donaciones legalmente reconocidas en la ley del mecenazgo.

Tras el suicidio de Amaia Egaña en Baracaldo, amenazada por un desahucio, los partidos prometieron una solución y una moratoria. La nueva regulación deja fuera de una solución a miles de familias,  hace dos días se ha suicidado un miembro de la plataforma de desahucio, al que el banco quiso cobrarle hasta los gastos de desalojo. ¿Qué hace falta para el congreso legisle bien contra este drama?

Voluntad política, decencia y compromiso. Y romper el tabú del pensamiento único. Lo que hace poco parecía sagrado e intangible, el sistema hipotecario español, debe ser reformado. Los bancos se han equivocado, y mucho. Sin embargo, son necesarios, pero con un sistema de regulación y control adecuados y exigentes. Soy partidario de una reforma a fondo, de la figura de dación en pago, de los alquileres sociales sustitutivos del pago de cuotas hipotecarias cuando no se pueden afrontar por causas sobrevenidas, como pérdida de empleo. Pero, sobre todo, lo que hay que procurar es que las personas mantengan su vivienda y no la pierdan.

¿No hubiera sido más fácil, en lugar de rescatar a los bancos, rescatar a las familias, dándolas un dinero para que liquidaran sus hipotecas con los bancos?

De hecho, bajo diversas fórmulas, eso ocurre en otras legislaciones. Incluso es mejor para los bancos. Si no se puede hacer frente a los gastos de la hipoteca, es mejor renegociar, establecer un alquiler social y alargar los plazos para poder hacer frente a la deuda contraída. Incluso el banco puede pasar a ser titular de la vivienda pero sin poder expulsar al, ya, inquilino, que puede mantenerse pagando un alquiler acorde a sus ingresos y, si es menester, con ayuda pública. Esta solución sería buena para todos.

¿De que se arrepiente el Partido Socialista de su etapa de gobierno? Usted como antiguo ministro de Trabajo y  Asuntos Sociales, echando la vista atrás ¿Valora como positiva su gestión?

No soy el más adecuado para valorar mi gestión. Pero soy partidario de mirar los hechos. Se puso en marcha, entonces, la Ley de Dependencia, ley de igualdad entre mujeres y hombres, Estatuto del trabajo Autónomo, se incrementaron salario mínimo y pensiones mínimas, ley para combatir la violencia hacia la mujer. En general, las apreciaciones externas, más objetivas, son positivas sobre ese período, del que me siento orgulloso. En cuanto a errores, los hubo, como en cualquier acción humana, pero ya hay mucha gente apuntando con el dedo, luego no es necesario que insista.

¿Qué impide en este momento que el PSOE consiga más apoyo ciudadano para superar al PP y poder aplicar otras soluciones, y alcanzar un liderazgo social que no tiene y que esta perdiendo a manos de otras alternativas políticas, antes más minoritarias?

No estoy seguro de que lo haya perdido. Cierto es que el apoyo ha de merecerse cada día, cada minuto, cada segundo. Hay que esforzarse por ello. Quizá la razón de la difícil situación que atraviesa el PSOE sea su traumática salida del Gobierno y que los ciudadanos en parte consideren que estuvimos en el origen de la crisis y no en su solución. Creo, sinceramente, que no es así y que la crisis tiene raíces mucho más complejas y que responde más bien al desarrollo sin traba alguna de los principios neo-conservadores a favor de la desregulación absoluto de los mercados. Esa es la razón de la crisis y no la gestión de los Gobiernos socialistas.

¿No ha sido arriesgado, por parte del PSOE, tomar una postura tan clara ante el caso Barcenas, acusando al PP de financiación irregular, cuando hay muchas incógnitas sin resolver?

El tiempo dirá, pero no lo creo. Es evidente que este es un supuesto gravísimo y que cada día ofrece más aristas escandalosas. Es difícil no ver aquí fuentes de financiación irregulares, actitudes inmorales y delitos graves. Pero, claro, esto lo deben determinar los tribunales.

El PSOE es un partido de vocación republicana, que ha defendido a la corona por responsabilidad de estado. Los acontecimientos de los últimos en la casa Real pueden hacer replantearse al partido esa actitud, incluso, promover, una reforma en ese sentido de la constitución

Reforma de la Constitución sí, pero no para este fin. Hay quien piensa que la Monarquía Parlamentaria surgió por un acuerdo tácito de la izquierda y dicha Institución. Creo que es así y ha sido muy útil al País. Lo que hay que hacer es exigir más transparencia y códigos de conducta que se adecuen a los valores que proclama dicha Constitución. Pero la Institución, en mi opinión, debe mantenerse.

En ocasiones es difícil entender como los objetivos y medidas fiscales, la austeridad que se defiende desde el gobierno central, es incumplida por políticos con responsabilidades en toda España. ¿Es que los partidos políticos no pueden controlar a sus cargos?

No siempre, aunque creo que el comportamiento general, como he dicho, es impecable. Si uno mira los resultados del modelo de descentralización en España, han sido positivos. Incluso hoy hay menos diferencia de renta per cápita entre los diversos territorios de España que en otros países más avanzados de Europa.

¿Es necesario una alternativa viable, en este momento, a la secretaria general de su partido?

Primero hay que definir nuestra alternativa programática y para eso están las conferencias que vamos a celebrar este año. Creo que Rubalcaba está impulsando este proceso con rigor y profundidad. Una vez finalizada esa alternativa será la hora de dar de nuevo la palabra a los militantes y simpatizantes de este partido para que tomen las decisiones que consideren pertinentes.

¿Será capaz el PSOE de alcanzar la unidad en temas como la soberanía catalana, o la financiación autonómica y dar una imagen de partido con un solo ideario?

Tiempos, estos, difíciles. La unidad monolítica no existe, y no creo que fuera conveniente. Pero, claro, se precisa objetivos comunes y compartidos en los asuntos esenciales y desde luego ese reto lo tenemos que superar. Debemos encontrar un camino común. Lo necesita Cataluña y España. Y el puente de unión cada vez es más estrecho. Uno de sus pilares esenciales es el socialismo democrático. Y éste debe encontrar el modo de resolver estos graves conflictos.

Imágenes cedidas por Jesús Caldera

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