Janis Joplin, el placer de lo prohibido

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Todo el mundo ha pensado alguna vez (por lo menos yo) en dejar de hacer caso a todo y vivir la vida. Pero muy pocos cumplen estos pensamientos, porque saben que detrás hay un trasfondo que no gusta tanto a la gente. “Sexos, drogas y rock and roll”. Cuántas veces han querido los jóvenes de hoy en día, y algunos de los que no son tan jóvenes, hacer ese su lema de vida. Pero nuestra moralidad y educación no nos permite hacerlo, somos responsables, aunque sea mínimamente, y vivimos en una sociedad que no nos deja hacer lo que queremos, llena de prejuicios y con muchas asignaturas suspensas que debe recuperar. Solo unos pocos se atreven de verdad a llevar esta vida y me atrevo a decir que ha disfrutarla. Porque, que prefieres, una vida larga, tranquila y placentera o una corta rápida y de continuas fiestas, y depresiones también porque no decirlo. Muchos ejemplos hay de personas que han llevado una vida como esta, muchos son conocidos por sus escándalos, pero y los que se conocen por sus logros. De eso es de lo que me gustaría hablar, dentro de una vida así, también hay cosas muy buenas que se pueden apreciar.
Janis Joplin. Janis Lyn Joplin. ¿Os suena? A mí sí. aun 50 años después de su muerte

En directo desde Alemania

Esta increíble mujer era una excelente cantante. Una de las mejores voces de todos los tiempos. La revista Rolling Stones la colocó en el puesto 28 de mejores intérpretes de todos los tiempos. Considerada la primera mujer rockera, de este si se puede decir que vivió una vida rápida y haciendo lo que quiso. Muerta con 27 años por una sobredosis de heroína, en un asquerosos motel en circunstancias desconcertantes. Aun así, esta mujer consiguió cumplir sus sueños en tan corto periodo de tiempo para una vida humana y los de muchos que no lo han conseguido ni llegando al siglo. Nacida en 1943 en Port Arthur, Texas, fue una buena estudiante, pero eso si marginada. Marginada por ser amiga de negros en una época en la que el racismo y la xenofobia estaban a la orden del día. Pero ella era diferente, y de sus amigos de color encontró su nueva vocación.

Gracias a estos descubrió el blues y el jazz, y se dio cuenta de que amaba la música, comenzando a cantar en bares de Louisiana. Llegó a comenzar la carrera de Bellas Artes, y se hizo cantante de un pequeño grupo llamado Waller Creek Boys. Cansada de ser la niña buena y estudiosa dio un giro a su vida, y empezó a ganarse reputación como fuerte bebedora. En el 63 se trasladó a San Francisco y empezó a ser conocida, ya que no había nadie que poseyera una voz tan especial y mágica como la suya. Conoció a otros artistas y así es como se metió en las drogas, llegando a pesar 35 kilos. Decidió retomar sus estudios tras sufrir un desengaño amoroso, pero se volvió a cansar de esta vida y volvió a San Francisco. Y por fin encontró un grupo formal al que unirse, Big Brother and the Holding Company, con los que alcanzó increíble fama. Llegaron a participar en el Festival de Monterrey de 1967 con artistas de la talla de Jimi Hendrix o el grupo The Who. Eso fue lo que los catapultó finalmente, consiguiendo un excelente productor y con el que se trasladaron a Nueva York. Con el estilo psicodélico de los 60 del grupo y la imponente voz de Janis su disco Cheap Thrills solo necesito tres días para ser disco de oro.

Pero Janis eclipsaba al grupo y acaparaba todo para ella. Esto generó conflictos en el grupo y finalmente se dispersó. Así con la estrella Joplin y su productor formaron un nuevo grupo con alguno de los músicos más relevantes de la época. Pero el disco resultante fue distinto a lo habitual y recibió malas críticas. Este no fue un buen año para la cantante y se metió más en la heroína, dando muchas entrevistas donde desvariaba y dejando citas tan increíbles como que “hacía el amor con 25000 personas en el escenario y luego se volvía a casa sola…”. Aun así, el grupo era suficientemente conocido, y en Europa tuvo buena crítica. Pero para Janis todo era demasiado profesional, ella buscaba una familia, y este grupo, Kozmic Blues Band se disolvió. Intentó reencauzar su vida por ese entonces y se fue a desintoxicar a Río de Janeiro, por lo menos de la heroína. Allí conoció a su amor David Niehouse con el que llegó a realizar un viaje de varios meses por la selva de Brasil. Pero su productor volvió, y la ofreció formar un nuevo grupo, Full Tilt Boogie Band. Ella quería hacerlo. Pero David quería seguir conociendo mundo y la invitó a seguir su viaje. Ella dijo que no, ya desenganchada de la heroína se quedó con su música y su público. Así Janis encontró lo que quería en la música, cantar lo que le gustaba y tener una familia, no solamente una banda. Vivía una época muy feliz, e incluso se volvió a enamorar, esta vez de Seth Morgan. Con el éxito cosechado se dispusieron a grabar el disco Pearl. El 4 de octubre de 1970 hicieron un buen trabajo en le estudio y salieron a celebrarlo. Janis se emborracho, y murió según el forense a la 1.40 por sobredosis de heroína. Janis había pasado por esto otras veces y había salido ilesa, pero esta vez no había nadie allí y su cuerpo estaba muy débil. Tristemente su cadáver fue encontrado 18 horas después. Su muerte atrajo muchos misterios, ya que la heroína que la mató era de una pureza del 40 %, mientras que lo normal es que sea del 2%. Además se creía que ya no consumía. De esta forma los medios informativos hablaron de una muerte misteriosa como en el caso de Jimi Hendrix, Jim Morrison o Brian Jones.

A pesar de todo esto a las 6 semanas de su muerte salió el disco Pearl a la venta. Este fue un éxito y estuvo en el número uno de ventas durante 14 semanas. De todas formas, como un recordatoria a la estrella se dejó el tema «Mercedes Benz» a capella, sin música, ya que fue lo último que Janis grabó. E incluso la última canción del disco, «Buried Alive in the Blues», se introdujo con solo la música, ya que Janis no llegó a grabarla jamás. Pero aquí no acabó su vida alocada. Pidió ser incinerada y que sus cenizas se esparcieran por el Océano Pacifico, y así se hizo. Y dejó en el testamento 10000 dólares sus amigos para que “celebraran” su muerte con una gran fiesta.

Así un interrogante se plantea. Por qué no disfrutar de la vida como lo hizo Janis.

Pues no. No porque no somos ni Janis Joplin ni. Jimi Hendrix. No, porque somos nosotros. Y solo una vida de este tipo esta guardada para los dioses del Rock, los privilegiados si me permitís llamarlos así. Ahora os toca a vosotros decidir.

¿Qué vida es la adecuada en esta nuestra vida?

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