Iván, un viejo legionario

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Iván Calvo Martínez es un hombre torrelaveguense, proveniente del Barrio Covadonga, que aparte de ser un gran amigo, fue un soldado profesional dentro de la Legión española, su puesto era el de francotirador, y era un auténtico guerrillero honrado en llevar su boina verde. Pasemos a conocer alguna de sus curiosidades.

Buenas tardes Iván, ¿a qué edad comenzaste tu trabajo en el ejército?

Medio año después de acabar el servicio militar obligatorio (MILI).

¿Por qué decidiste ser soldado profesional, y dedicarte a ello como profesión?

Porque tras acabar el servicio militar obtuve muy buenas vibraciones, llevabas una vida dura y saludable, el ambiente era agradable, la experiencia sin duda fue fascinante y, por una gran causa, el exceso de adrenalina.

¿Qué características físicas necesitabas para entrar en un cuerpo de élite como La Legión?

Bueno, yo comencé mi trayectoria militar en el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) San Marcial Número V, en el cual obtuve la boina verde, que es el mayor distintivo para un soldado de esa unidad, y tras cumplir unas pruebas específicas tuve el honor de entrar en el Tercio Gran Capitán de la Legión en la Primera Bandera.

¿Cuál fue tu primera impresión nada más lucir tu uniforme legionario?

Pensé que mi sueño se había realizado, ya que era llegar al cuerpo de élite profesional más grande de todo el ejército español, y me atrevería a decir que el mejor del mundo. Yo solo esperaba estar a la altura de ese uniforme, lo cual conseguí.

Iván, aparte de tener esta gran experiencia militar, y tener esa fama de auténtico guerrillero, tuvo la misión de estar presente en la Guerra de Bosnia en el 92, con su cuerpo de élite y durante unos 6 meses, trabajando de día y noche, y sobreviviendo en una base militar de características horrorosas, debido a la pobreza de ese lugar.

¿Cómo te encomendaron la tarea de participar en este conflicto bélico?

Me encomendaron dicha tarea ya que, aparte de estar dentro de la Legión, era uno de los mejores francotiradores de todo el regimiento.

¿Te costó mucho decidir si ir a la Guerra o no?

Pues sinceramente, por mí no, ya que viendo estadísticas de bajas de soldados españoles en conflictos bélicos era bastante reducida, y además nuestras misiones eran de apoyo, pero mi mayor preocupación era mi familia, porque no querían que fuese.

¿Cuál fue tu tarea nada más aterrizar en Bosnia?

Básicamente, mi estancia allí consistía en escoltar convoyes de ayuda humanitaria de la Cruz Roja y velar por la seguridad de altos mandos y políticos, acostado sobre azoteas de grandes edificios y siempre, contando con la ayuda de demás francotiradores comunicándonos mediante radios, vigilábamos un gran perímetro.

¿Cómo fue tu sensación de Bosnia durante esos seis meses?

-Recuerdo que fue una Guerra injusta debido a las diferencias entre armamentísticas entre ambos bandos, a final pagando la gente inocente e indefensa. Era una mala visión de conflicto, y tuve una gran desolación por mi parte, lo cual me ha costado superar, pero no lo voy a olvidar jamás.

Respecto a la juventud bosnia, ¿cómo llevaban ellos el proceso conflictivo en su territorio?

Muy mal, ya que muchos de ellos tenían padres combatiendo de milicianos en el frente y no tenían qué llevarse a la boca. Yo siempre procuraba llevar algún tipo de gominola o caramelo para dárselo a estos pobres niños, y notabas como te lo agradecían con una sonrisa de oreja a oreja.

Dejando el tema de la Guerra, ¿cómo eran los desfiles militares en la Legión?

Con una palabra impresionante, y a la vez, muy cansado dado que damos 160 pasos por minuto y en Melilla, durante el verano, no hacía especialmente frío. Respecto a la organización, era alucinante ya que notabas perfectamente la presencia tanto de los altos mandos hasta todos los soldados, y siempre acompañado de una banda militar y como no, de nuestra inseparable mascota, el carnero.

Ya no eres militar, pero si ahora pudieras, ¿repetirías esa experiencia?

Yo creo que no, ya que estoy mayor (RISAS) y sinceramente, creo que con una guerra me ha bastado.

Un Saludo Carlos, y recuerda, ¡Legionarios a luchar, Legionarios morir!

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