“En un lugar de La Mancha”

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Genio del fútbol de origen manchego, elegante tanto en el campo como en la calle, uno de los jugadores más queridos de todo el panorama futbolístico. Hoy ha presentado su marcha del fútbol español tras 22 años en el Barcelona. Hoy despedimos a don Andrés Iniesta

“Siendo honesto conmigo mismo y con el club que me lo ha dado todo, entiendo que mi etapa acaba este año por el simple hecho de que siempre he entendido que este club, que me ha acogido con 12 años, se merece todo lo mejor de mí. Entiendo que en el futuro más cercano no podría darle lo mejor de mí tanto a nivel físico como mental”.

Con estas palabras Iniesta deja a un lado sus sentimientos y abandona el club de sus amores para, seguramente, dirigirse a China, el gran país asiático donde Andrés ganará una fortuna entre negocios y fútbol.

Hoy es un día triste para el fútbol  español, día en el que hay que darte las gracias Andrés Iniesta Luján. Aquel niño manchego, que un 11 de mayo de 1984, en un pueblo de Albacete, Fuentealbilla, dio sus primeros pasos como deportista y, que años después con su magia y elegancia será el patrón de este lugar para el mundo entero.

Con tan solo 8 años entró a las filas del Albacete Balompié, equipo de su tierra, y como ha dicho en diversas ocasiones, el equipo de sus amores, donde comenzó su leyenda.

Con tan solo 8 años entró a las filas del Albacete Balompié, equipo de su tierra, y como ha dicho en diversas ocasiones, el equipo de sus amores, donde comenzó su leyenda.

De familia humilde, padre albañil y madre ama de casa, Andrés era como expresa su padre, “el menos pudiente” de todo el equipo, pero siendo un enamorado del fútbol , su hijo merecía las mejores botas, ahorró hasta tres meses para que Andrés pudiese tenerlas . Siendo el más destacado de su categoría, seguido por muchos grandes de España, y que finalmente, con 12 años recala en Barcelona, en la Masía.

No fueron tiempos fáciles, Andrés, un niño de pueblo, débil y sin confianza, no quería irse a Barcelona. Con 12 años, tuvo la fuerza de separarse de su familia, dejar el pueblo a un lado, y como expresa él fueron momentos duros en su vida. En ese lugar, la Masía, se mantuvo gracias a la figura de una futura leyenda del Barcelona, Víctor Valdés, amigos durante 18 años, gracias a estas figuras, estos primeros momentos de angustia se convirtieron en meras anécdotas.

Hay que darte las gracias, Andrés, por superar esos momentos difíciles, y, como merengue desde nacimiento que soy, hoy tengo que confesar que ni Messi ni Cristiano, ni Maradona ni Pelé, yo soy de Andrés Iniesta. Iniesta, ni un solo músculo, de carácter sencillo, casi invisible, un obrero que trabaja los domingos, artista, mago, ilusionista, él solo sabe todos los secretos de este magnífico juego que nos vuelve locos. El jugador más antiguo de este maldito futbol moderno, con los pies siempre en la tierra, un señor dentro y fuera del tapete, tú eres un ídolo de verdad, tú eres un ejemplo a seguir, tú eres y siempre serás el genio de Fuentealbilla, el Iniesta de mi vida y el hombre, que sin saberlo, unió a un país que lleva más de 40 años dividido. Un mago del centro del campo, como fan de los centrocampistas, no he visto otro igual, la elegancia, la sutileza, pero sobretodo la educación, que te viene de sangre. Gracias Andrés por hacer el correr detrás de una pelota, un arte, un espectáculo digno de ver, la gente compra sus entradas para verte, como si de un circo romano se tratase, esperando a que le llegue la pelota, a esa pálida y tupida pierna derecha, para que con el mas mínimo de los toques mandes a los contarios a los leones. Hiciste del Camp Nou tu coliseo, y viajaste por toda Europa defendiendo con honor la zamarra blaugrana, y como el mejor de los artistas recibiendo los aplausos en cualquiera de los escenarios que pisabas, solo por tu grandeza y tu educación en el césped y en la calle, gracias además por ser el timón que ha sostenido al mejor Barcelona de la historia y la mejor selección del mundo.

Todavía recuerdo ese 11 de julio de 2010, faltaban pocos días para que cumpliese la decena, y ese fue el mejor regalo anticipado que ningún otro podría haberme hecho. Era una magnífica noche de verano en el norte de España, tú en Johannesburgo, yo en Torrelavega. Una pelota fue capaz de unir a mayores y pequeños, amigos y enemigos, gente de diferentes comunidades y diferentes ideologías. Recuerdo que había en casa más de 15 personas, vecinos, amigos y familia.  Allí estaba yo, el pequeño de la sala, con mi camiseta de Andrés que me había regalado mi hermano mayor por la comunión meses antes, sufriendo durante unos interminables 116 minutos. Eternos, inhumanos, dándole gracias a Iker por sus paradas, o a Carles por su defensa, para que tú le pegases a esa pelota en el minuto 116. No he visto un gol más veces en mi vida. Jesús Navas por la banda, para Iniesta, de tacón para Cesc, este para Torres, que pone un centro que la defensa holandesa repele, pero le cae el balón a otra vez a Cesc que mete un pase y no hay fuera de juego, lo siguiente ya sabemos todos cómo acabo, el famoso Iniesta de mi vida, y la gloriosa copa que nadie en España pensaba que íbamos a conseguir, que ibais a traer. Todos en el combinado holandés se preguntaban cómo, tras casi dos horas de lucha, un pequeño hombre pálido y delgado, se había colado en la férrea defensa holandesa.

Define su persona, que tras el gol que le daba el primer campeonato mundial de la historia a su país, y haber sido el héroe de esa magnífica gesta, en el primero en el que se acordase fuera en Dani Jarque, capitán perico que falleció meses antes por un fallo cardiaco. Amigo y compañero desde su niñez futbolística, compañero en las secciones inferiores de la selección española y gran apoyo del manchego en sus duros inicios en la capital catalana. Eran inseparables, su súbita muerte lleva a Andrés a la peor crisis deportiva y personal de su vida. Un amago de depresión, y el comienzo de hasta 5 lesiones musculares que le dejaron sin  la Copa Confederaciones, y que si no llega a ser por Vicente del Bosque, esperándole hasta el último momento, abriéndole la puerta y brindándole su confianza, fuera del mundial de Sudáfrica 2010. La historia de ese mundial ya la sabemos. Por ese bonito gesto de Andrés, un culé, siempre será querido en territorio perico, algo que nunca antes había pasado debido a la rivalidad de ambas partes dividiendo la ciudad de Barcelona en dos. Porque eso solo lo pueden hacer muy pocas personas, y una de esas es Andrés. �

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