En aguas turbias

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Ciénagas, pantanos y lagos de altura son los espacios donde se desarrollan diversas modalidades de buceo deportivo muy en auge en España y, sobre todo en Gales

Además del deporte de buceo en aguas abiertas, existen otras modalidades, algunas muy pintorescas que se practican en agua dulce, como el buceo en lagos de altura (muy exigente al unirse una situación hiperbárica con la altitud, el espeleo buceo, en cuevas, o el buceo en pantanos. En comparación con otras modalidades de buceo, este, al desarrollarse en aguas turbias o en tanques especialmente preparados, exige un alto equilibrio mental, adecuado a la motricidad y la concentración requeridas.

La pérdida de referencias visuales y un entorno hiperbárico obligan a aprender a manejar niveles elevados de estrés. En ocasiones está relacionado con la búsqueda de tesoros, con lo que deja de ser un deporte, pero en todas sus modalidades exige un conocimiento intenso del entorno. La mayoría de los pantanos que sirven de espacio para este deporte son embalses donde la apertura y cierre de compuerta crean peligrosas corrientes. Además, abundan las construcciones y pueblos sumergidos, por lo que es preciso conocer y evitar la existencia de cables, torres de iglesias, etc

Pero la más extraña variedad de este tipo de buceo es la ciénaga, muy popular en Gran Bretaña, especialmente en Gales

El Buceo en ciénaga es un evento deportivo entre muchos rivales (en algunos campeonatos más de 200) que tienen que completar dos largos consecutivos en un foso de agua (más bien un barrizal) de 55 metros, en el menor tiempo posible. Los competidores solo pueden usar un tubo de buceo, unas gafas para impedir que el agua pantanosa les entre a los ojos y unas aletas para impulsarse. Deben hacerlo en tipo perrito y sin usar para impulsarse los movimientos convencionales de natación, es decir, sin usar los brazos. Solo se puede usar las aletas, ya que si no los competidores quedarían descalificados.

Los trajes de neopreno no son obligatorios, pero se suelen usar para resguardarse del frío, por lo general.

Esta modalidad de buceo en agua dulce se inició en 1976 cerca de “Llanwrtyd Wells”, Gales, Reino Unido. Se inició como consecuencia de una apuesta que nació a partir de una conversación en la barra de un bar entre Gordon Green, el camarero, y uno de sus clientes habituales.

El Campeonato Mundial de buceo en ciénaga se celebró por primera vez en 1985. Desde entonces se celebra anualmente cada mes de agosto cerca del pantano “Waen Rhydd”, en Llanwrtyd Wells. En la actualidad atrae a más de 200 participantes cada año y cientos de turistas, lo que supone una importante inyección económica para la zona.

Además de Gales, el foco mundial de este deporte, se celebran eventos en Australia, Sudáfrica, Irlanda e Irlanda del Norte, en los que este buceo es parte de modalidades de triatlón que también incluyen bicicleta de montaña por terrenos pantanosos (donde los competidores deben viajar a través de la ciénaga en bicicleta de montaña especialmente preparada), y el Triatlón pantanoso, entre otros.

El buceo de ciénaga tiene además un fuerte componente solidario, destinándose los ingresos (patrocinadores, venta de productos, inscripciones, etc) a una organización benéfica local cada año. Algunas de estas organizaciones benéficas son las que investigan sobre la fibrosis quística Trust y la Asociación neurodegenerativa.

Pero más allá de las pintorescas variedades inglesas. El deporte de pantano y sus campeonatos son una de las disciplinas deportivas más peligrosas y exigentes. Cuando el buceado se introduce en apnea, para conseguir la mayor profundidad, solo encuentra oscuridad, frío y turbidez, una auténtica frontera que atrae, por ello, a muchos buceadores de aguas abiertas.

Los pantanos donde se practica suelen estar en los cursos altos o medios de los ríos, y a veces en lagos naturales de montaña, lo que obliga al deportista a estudiar convenientemente la combinación de las tablas de buceo ordinarias, corregidas con el factor altitud, lo que obliga a calcular bien la presión a la que el buceador se expone. A ellos hay que sumar la extrema frialdad de este tipo de aguas, generalmente por debajo de los 10 grados.

En los pantanos la carga de sedimentos que aportan los ríos es alta, decantándose al llegar al embalse, lo que provoca una gran turbidez, una carencia de referencias visuales y, consecuentemente, una serie de reacciones en el buceador que exigen un alto nivel de control mental para superar el estrés o, incluso el pánico.

El mayor riesgo de esta práctica deportiva, sin embargo, no esta en todo ello, en su profundidad, que en la parte central de estos espacios puede llegar al centenar de metros

Por lo que se aconseja la práctica cerca de las orillas, para evitar el llamado efecto blue out o muro azul que en el centro de los pantanos se intensifica hasta provocar una total desorientación.

Pese a todo, bucear en bosques sumergidos o aletear entre las calles de un pueblo engullido por un pantano, son atractivos que están haciendo crecer este deporte.

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