Elena García Armada

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Para la mayoría de vosotros Elena García es una desconocida. Para los que estáis trabajando en 1º de ESO de La Paz en “Mujeres que crean” es alguien que debéis conocer.

Doctora en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid y directora del Centro de Automática y Robótica (CAR) CSIC-UPM, se inició en el mundo de la empresa trabajando en el diseño de robots industriales, hasta que en el año 2009 ocurrió algo que cambiaría su vida y la de miles de personas. Elena conoció a Daniela una niña que quedó tetrapéjica tras un grave accidente de tráfico. Tras aquel día, Elena abandonó todos sus proyectos para centrarse en el diseño y creación de aparatos y apps que pudieran mejorar las facultades físicas, contribuir a la rehabilitación y aumentar la movilidad de niños con enfermedades neuromusculares degenerativas, o al menos a la ralentización de los síntomas.

Fue así como creo su empresa Marsi-Bionics, que trabaja en coordinación con el Centro de Automática y Robótica, el Centro Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Politécnica de Madrid. El objetivo principal de Elena es la optimización de los exoesqueletos biónicos para su uso como herramienta de rehabilitación y movilidad infantil.

De esta alianza han nacido el robot “Silo 4” y del exoesqueleto pediátrico “Atlas 2020”, dos proyectos plasmados en “Robots al servicio del ser humano” (CSIC-Los Libros de la Catarata, 2015) y de “Robots que caminan” (Investigación y Ciencia, 2009), entre otros artículos.

Desde 2021 la Agencia Europea del Medicamento y el Producto Sanitario reconoce su trabajo con el sello CE a su Atlas 2030, el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, lo que significa que, tras ocho años de lucha y dura investigación, éste podrá comercializarse y ayudar a millones de niños que por distintas enfermedades no tienen movilidad autónoma.

Hablamos de un ejemplo de cómo España puede ser pionera en tecnología y de cómo ayudar a 17 millones de niños en el mundo a tener una vida mejor.

Elena es científica, pero tiene además un punto de soñadora que ha sabido transmitir a su equipo y gracias a lo cual han superado numerosos obstáculos financieros, técnicos y clínicos. Y es que ella, de niña veía la ingeniería, y más la robótica, como un proceso creativo que tiene como finalidad superar un problema, encontrar una solución. Así lo ha abordado siempre.

Una de las grandes ventajas del proyecto de Elena García es que no hablamos de una silla de ruedas con aspecto humano, si no de un aparato rehabilitante y con un coste asequible no sólo para la Sanidad Pública sino también para clínicas privadas. Incluso su diseño y producción le pueden convertir muy pronto en una herramienta terapéutica de uso doméstico

En este último año la familia Marsi-Bionics también ha desarrollado un exoesqueleto para adultos, el MAK, para la hemiplejia y la rehabilitación de la cirugía de rodilla, que está instalado ya en el Hospital Sanitas-La Zarzuela y han comenzado los ensayos con un exoesqueleto muy versátil que saldrá al mercado en 2023 para afrontar lesiones medulares traumáticas o patológicas, como esclerosis múltiple, ictus, distrofias, etc.

Pero para Elena el camino no acaba ahí, y es el de promover vocaciones STEAM en las niñas. Para Elena, a las niñas hay que demostrarles que la robótica es pura creación. Es dar vida. Es transformar algo inerte. Y que ahí se necesita la sensibilidad, la visión y la capacidad de las mujeres. “Tenemos una forma de afrontar los retos que nos hace especialmente válidas en el campo de la robótica. Hay grandísimas mujeres que están transformando el mundo gracias a sus creaciones” contaba hace unos meses al diario El Mundo.

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