España es un destino turístico de primer orden mundial. Pero los turistas europeos están empezando a visitar nuestro país por un motivo muy diferente: la sanidad pública.
El
sistema sanitario de nuestro país es un sistema público, solidario y gratuito.,
sostenido con las aportaciones de los trabajadores en activo. Una sanidad
gratuita y libre sirve de reclamo para miles de extranjeros que buscan una
solución a sus problemas de salud.
Bajo el lema de una sanidad «universal, gratuita e igualitaria», España se ha
convertido en un reclamo a la hora de buscar un sistema sanitario con un nivel
de calidad en Europa.
El “turismo de bisturí” mueve millones de euros en España cada año, exactamente
15 millones de euros cuestan anualmente la asistencia sanitaria de aquellos
extranjeros que recalan en nuestro país buscando pasar unos agradables días de
vacaciones, gran parte de los cuales son pagados por la seguridad social.
Está situación se produce a raíz de que en muchos países no tienen una
cobertura sanitaria como la de España.
Los pacientes llegan a España con algún problema de salud diagnosticado en su
país y aprovechan la estancia para entrar por urgencias simulando haber sufrido
un accidente.
Y así a la hora de hacer las pruebas, se descubren los problemas sanitarios que
padece la persona y se acaban tratando. Otro motivo es la prescripción del
tratamiento, ya que en España las recetas de medicamentos son muchos mas
baratas que en otros países.
Las especialidades más requeridas se encuentran en el campo digestivo, ortopédico,
neurológico y oftalmológico, la operación más demandada es la de cataratas, se
calcula que 23.000 operaciones de cataratas se realizaron a extranjeros en la
comunidad Valenciana siendo cubiertas por el sistema nacional de salud.
Sanidad calcula unas 300.000 asistencias a turistas europeos en el año 2008. Y
el número de personas que viajan a nuestro país cada año para recibir
asistencia con cargo al sistema nacional de salud se ha disparado notablemente
este año.
Este tema ya no constituye solo un coste millonario que las arcas de la Seguridad Social
no logran sufragar sino también un fraude, ya que muchos turistas solicitan la
residencia en España y una vez obtenida se marchan a su país de origen y allí
se someten a intervenciones que luego debe sufragar el Estado Español.
El turismo médico es un fenómeno que potencialmente puede generar muchos
beneficios para las clínicas españolas, pero también provoca que los turistas
que lo usan, se aprovechen de los fallos del sistema, ahorrándose un coste
elevado y cargándolo a la
Sanidad española.
El público que se aprovecha de estos servicios está compuesto mayoritariamente
por residentes comunitarios, sobre todo del Reino Unido, Alemania y los Países
Nórdicos. El perfil típico de turista sanitario es un jubilado británico,
alemán o belga, que viaja a España para someterse a una implantación de
prótesis de cadera y los puentes coronarios.
Ya que en algunos países del norte de Europa los pacientes deben esperar meses
antes de figurar en las listas de espera y aquí la media es de 45 días para una
operación corriente. Además, las prótesis allí en ocasiones son de pago y aquí
son gratuitas.
Existen incluso oenegés que informan a personas mayores de 50 años de cualquier
nacionalidad de cómo acceder a nuestra sanidad.
Uno de los problemas directos como consecuencia de esta situación es el
desborde que sufren los médicos y hospitales.
Los doctores sufren dificultades para tratar a una masa de población que no
está censada y que les desborda en la estación veraniega, generando situaciones
de déficit, no sólo asistencial, sino económico y de infraestructuras.
Y además se alerta sobre el vacío de actuación producido por la reglamentación
europea, que permite a los ciudadanos miembros del bloque recibir tratamiento
médico en cualquier país de la
Unión Europea, y eligen España porque el acceso a la
asistencia sanitaria es más fácil, al ser universal, gratuita e igualitaria.
La solución es una sanidad sólo para los españoles, aunque suene radical, la
realidad no es así.
De momento, el turismo sanitario, sigue provocando mucha polémica.