El impresionismo

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El impresionismo pictórico es un movimiento artístico que se originó en Francia a mediados de siglo XIX.

Antes de que el impresionismo surgiera, la mayoría del arte se regía por las normas clásicas del academicismo. Éste dictaba una composición determinada y era muy recurrente el uso de temáticas mitológicas, ya que muchos artistas académicos se rehusaban a pintar la realidad, ya que no la consideraban lo suficientemente bella.

En cambio, el impresionismo buscaba plasmar un momento, capturar la luz, para que esta se convirtiera en la protagonista del cuadro. Lo conseguía gracias al uso de colores puros, las pinceladas sueltas y complejas y a la inexistencia de líneas que hacía que los contornos se desdibujasen y tuvieras que alejarte una cierta distancia del cuadro para poder percibir todas las figuras que lo formaban.

Los paisajes fueron los grandes protagonistas, porque en ellos podías jugar con la luz y el color. No se buscaba el realismo, sino la propia realidad que ellos percibían de manera subjetiva. Pintar estos paisajes obligo a los artistas a salir de sus talleres y pintar al aire libre.

Por aquella época, el impresionismo no era muy bien recibido ya que todo giraba en torno al arte académico y sus normas. Esto dio lugar, a que en 1863, miles de artistas se quejaran y hablaran a cerca de su descontento con la Academia Francesa, porque el jurado rechazó sus obras al no regirse por las normas clásicas, y por tanto, estas no iban a ser expuestas en el Salón. Esto era bastante importante por aquella época, ya que te atribuía un gran prestigio y hacia que la gente pudiera ver tu trabajo y te contrataran para realizar encargos. Fue entonces, cuando Napoleón III ordenó la realización de una nueva exposición que se denominó “Salón de los Rechazados”, ya que en ella expondrían sus cuadros y esculturas aquellos artistas que habían sido rechazados por el jurado de la Academia Francesa anteriormente.

Louis Leroy fue un crítico de arte francés, que al parecer, como a muchos de sus contemporáneos el impresionismo le pareció absurdo y una completa ridiculez. Leroy visitó el Salón de Artistas Independientes de París, allí pudo observar el cuadro de Claude Monet titulado “Impresión, sol naciente”. Fue entonces, cuando él de manera despectiva empleo el término “impresionistas” para referirse a ese cuadro y a otros artistas que utilizaban unas técnicas o recursos similares. Sin ni siquiera saberlo, y de una forma muy burlesca, fue como surgió el nombre de este movimiento artístico.

“Impresión, sol naciente” es un cuadro que representa el paisaje de un amanecer en el puerto de Le Havre. Los oleos han sido aplicados con pinceladas rápidas y dejan ver el rastro de las cerdas del pincel sobre la pintura a simple vista, como era propio en el impresionismo.

A parte de Monet, otro de los grandes autores del impresionismo fue Edouard Manet. Su cuadro más famoso se titula “El almuerzo campestre”. En él se ven representados dos hombres vestidos con traje y sentados en un campo, junto a ellos destaca el cuerpo desnudo de una mujer y al fondo del cuadro podemos observar a otra mujer lavándose en el río. Este cuadro causó una gran polémica al situar a una mujer desnuda junto a dos hombres.

Y aunque a lo largo de la historia del arte siempre se haya invisibilizado a las mujeres, como en todos los demás movimientos artísticos, en el caso del impresionismo también ellas participaron. Entre ellas podemos destacar a Mary Cassat. Los temas más recurrentes que pintaba en sus cuadros eran los retratos de mujeres y representaciones cotidianas de madres y niños. Entre sus obras podemos destacar “Niña en un sillón azul”.

Fuentes:

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