El espacio postsoviético

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En 1922, tras la revolución bolchevique de octubre de 1917 y la posterior guerra civil que enfrentó a la llamada Rusia Blanca con la Rusia Roja de Lenin, se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Bielorrusia, Ucrania, Transcaucásica, Georgia, Armenia y Azerbaiyán se unieron formando dicha unión, en la cual se estableció el comunismo, la prohibición de la propiedad privada y la administración centralizada bajo el control del Estado. Más adelante, se unieron más hasta crear una unión de hasta 15 repúblicas: Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Rusia. Fue desarrollándose más hacia la industrialización con la ayuda de Stalin y sus planes económicos quinquenales. Pero tras la Segunda Guerra Mundial, la URSS empezó a debilitarse como estado comunista, con muchas tensiones internas y empezó a extenderse a territorios que había conquistado bajo el influjo ideológico marxista, dando lugar a la Guerra Fría, que la enfrentó con los Estados Unidos de América durante décadas en una carrera por controlar el mundo y que llevó a que ambas potencias apoyaran bandos opuestos de guerras locales, como la de Corea o la de Vietnam, entre otras. Fue el político Mijaíl Gorbachov el que hizo posible con su “perestroika”, política más abierta al capitalismo occidental, cambios en la parte económica y política de la URSS. Los sectores aglutinados por Yeltsin, protagonista de un golpe de Estado fallido, aprovecharon la oportunidad para eliminar todo vestigio del Estado Soviético, la política de reestructuración de Gorbachov y con ella, la URSS misma. A raíz de esto, repúblicas como Ucrania decidieron independizarse, hasta que el 8 de diciembre de 1991 los presidentes de Rusia, Ucrania y el soviet de Bielorrusia firmaron el llamado Tratado de Belavezha y crearon la Comunidad de Estados Independientes (CEI), lo que puso fin a la Guerra Fría por la caída del telón de acero.

Del tratado de constitución de la CEI se desprendía la posibilidad de que se uniese cualquier país que había pertenecido a la URSS y países que tienen los mismos principios que los que se establecieron en este acuerdo. El 21 de diciembre del mismo año, 1991, 11 de las repúblicas que formaron la URSS se unieron a las 6 iniciales y además firmaron la declaración de Almatý que recogía los objetivos de la CEI. Letonia, Estonia y Lituania, así como Georgia, declinaron la invitación de formar parte de la misma, aunque Georgia acabaría uniéndose en 1993.

El espacio postsoviético, por tanto, está formado por Rusia, los países de la CEI y las 3 repúblicas bálticas. Este espacio está unificado por referencias comunes tanto políticas, como socioculturales e ideológicas a las anteriores repúblicas soviéticas. En este espacio, los países buscan su propia identidad y hacen proyectos integracionistas, aunque resaltando sus características propias.

En el plano interior del espacio postsoviético, encontramos un deterioro de las instituciones democráticas que lleva desde Boris Yeltsin, llevándose a cabo un seguimiento a los medios de comunicación y contra cualquier persona que ponga en duda las formas de los dirigentes. Los procesos electorales tienen también muchas irregularidades. En la política exterior, existe una filosofía de recuperación del prestigio internacional. Para ello, el dominio energético es clave, ya que Rusia tiene bastante petróleo, carbón y gas natural almacenado. De las influencias geoestratégicas, Rusia quiere volver a tener influencia en los países del antiguo bloque soviético, además de desarrollar las antiguas centrales nucleares como un gran factor para la presión internacional.

            Las repúblicas que abandonaron la URSS no siempre han seguido la estela rusa en su política, pues, aunque las hay pro-Rusia, también las hay declaradamente anti-Rusia. Algunas acabaron en la OTAN y en la UE. Ya desde su origen, fueron varios los enfrentamientos entre Rusia y algunas de las repúblicas menores. Bielorrusia sigue teniendo relación con Rusia, pero tiene mucha oposición social. En Ucrania surgió un movimiento en contra que se conoció como la revolución naranja. Esto creó un periodo de seguimiento a la oposición, así como un conflicto en la zona, que ha llevado a enfrentamientos armados desde 2014 hasta la actualidad. En los dos últimos años, Ucrania ha anunciado un par de veces que abandonaba la organización de las ex repúblicas soviéticas, pero su fragilidad económica y los tres millones de ucranianos que trabajan en Rusia lo han frenado. Asimismo, hay muchas crisis políticas y militares en el Cáucaso y Asia Central, conflictos étnicos, religiosos y conflictos energéticos que han creado muchas rivalidades. El empeño integrador de Putin, actual presidente ruso desde 1999 interrumpido entre 2008 y 2012, sin embargo, no ha logrado resolver las profundas diferencias políticas y económicas que lastran la organización supranacional, donde países como Azerbaiyán y Armenia se han enfrentado militarmente y mantienen reivindicaciones territoriales. Muy al contrario, Putin, apoyado en los altos precios del gas y el petróleo, modernizó el Ejército ruso y desató el recelo de sus socios. En 2005, Turkmenistán dejó la CEI para convertirse en miembro asociado. Georgia, que se sumó a la CEI en 1993, la abandonó en el 2008, tras el enfrentamiento armado con Rusia por la región de Osetia del Sur.

            Hoy la CEI comprende nueve países, desde las orillas del Mar Negro a la frontera con China: a la convocatoria oficial como miembros a todos los efectos faltan Turkmenistán, que desde 2005 se ha ido echando atrás y ahora solo tiene el estatus de asociado, y Ucrania, que nunca ha ratificado el estatuto. La Comunidad de Estados Independientes (CEI) apunta hacia una mayor integración económica, destacando entre sus proyectos el crecimiento de la llamada Unión Euroasiática, que integra a Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, para la que Putin propone una unión aduanera y el desarrollo de un sector estratégico, las fuentes de energía, que pueden devolverlos al estado de superpotencia económica mundial tras décadas en el ostracismo.

Fuentes

  • Claudín, C. (junio de 2020). Treinta años de postsovietismo: una descolonización inconclusa. CIDOB.

https://www.cidob.org/articulos/anuario_internacional_cidob/2020/treinta_anos_de_postsovietismo_una_descolonizacion_inconclusa

  • Sahuquillo, M. (11 de octubre de 2020). Las crisis en el espacio postsoviético ponen a prueba la influencia de Putin. elpais.com.

https://elpais.com/internacional/2020-10-10/las-crisis-en-el-espacio-postsovietico-ponen-a-prueba-la-influencia-de-putin.html

  • Kuydin, Y. (7 de diciembre de 2016). El Tratado de Belavezha que remató la URSS. mundo.sputniknews.

https://mundo.sputniknews.com/20161207/urss-cei-1065399144.html

  • Redacción. (19 de diciembre de 2020). ¿Qué fue la Unión Soviética y cómo se disolvió dando lugar a 15 repúblicas? bbc news.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55367529

  • Markedonov, S. (19 de junio de 2005). El espacio postsoviético. diariosigloxxi.com.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/8662/espacio-post-sovietico

  • Otero, L.E. Historia 1º Bachillerato, Savia. España: s/m.

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