El entierro del Conde Orgaz

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Este cuadro del conde Orgaz fue pintado por EL Greco en 1587. Con esta obra el Greco plasmo los dos mundos para la sociedad cristiana, en la parte superior del cuadro se puede observar una zona celestial con la virgen María, Cristo, San Agustín y San Esteban. En la parte inferior de la obra aparece el mundo real en el que se plasman diferentes personajes tanto eclesiásticos como civiles.

En esta obra de arte se representa el milagro que ocurrió en la iglesia de Santo Tome en 1323 cuando se iba a dar lugar al entierro de Gonzalo Ruiz de Toledo, II señor de Orgaz.

En el momento en el que va a comenzar el entierro bajan del cielo San Agustín y San Esteban y lo entierran con sus propias manos, por lo tanto la función representativa del cuadro es plasmar este hecho celestial ocurrido en ese lugar.

El lienzo representa según las creencias cristianas el contraste entre la muerte (parte inferior de la obra) y la vida eterna (parte superior de la obra) con la aparición de Dios en lo más alto de lienzo acompañado de la virgen María y su hijo Jesucristo.

Este cuadro fue encargado por el cura de la iglesia de Santo Tome al Greco por medio de mayordomo del cura, en el contrato para la elaboración del cuadro consta que se tiene que plasmar el milagro ocurrido en la iglesia para que los visitantes ya fuesen cristianos o no adorasen al señor en su estado de perfección divina. El cuadro del Greco es de óleo sobre tela y las proporciones son de 4`80 por 3`60m.

Doménikos Theotokópoulos más conocido por El Greco, fue un pintor del final del renacimiento que incluía en sus obras su estilo particular. Hasta sus 26 años de edad vivió en la isla griega de Creta, posteriormente residió 10 años en Italia donde se formó en el estilo de Tiziano y Tintoretto en Venecia y por último en el estilo de manierismo de Miguel Ángel. Después de vivir estas experiencias se trasladó a vivir a España, más concretamente a Toledo donde desarrollo su estilo de vida artístico hasta el resto de sus días.

Al llegar a Toledo el pintor creo algunas de sus mejores obras maestras como El Martirio de San Mauricio, La Asunción, La Adoración de los Pastores, el entierro del conde Orgaz…

El estilo del Greco se caracteriza por el uso destacado de colores llamativos como el amarillo, el rojo, el azul… colores que su unión en un cuadro sin las curvaturas en las figuras, la expresividad las mismas y los detalles no quedarían tan adecuados al resultado final de la obra sino que sobresaltarían demasiado y harían un contraste de colores oscuros y llamativos que no serían tan agradables ni resultarían tan únicos ya que la técnica del Greco era unir ese tipo de colores con la oscuridad de las sombras y del mundo real y la luz de la vida eterna y del cielo para que las figuras importantes destacasen su valor en la obra

El estilo de Greco es único entre el resto de los artistas, es una mezcla entre el estilo manierista y el color veneciano.

El Greco tuvo la enorme ventaja de conocer los distintos estilos y luego tener la capacidad de mezclarlos, al residir anos años en Venecia pudo aprender cómo usar la mezcla de colores al estilo de Tiziano y saber mezclarlo con el arte y la representación de los gestos, las emociones, los sentimientos con lo que Miguel Ángel dotaba a sus figuras en sus obras.

Para cuando El Greco llegó a España ya tenía contactos para elaborar sus primeros encargos en el país, de los cuales la mayoría son sus obras maestras más destacadas, ya que logró conseguir la mezcla de estilos que cuadro perfectamente con los gustos de la sociedad artística del momento.

Su gran influencia se encuentra en Miguel Ángel y Tiziano, los dos pintores en los que se inspiró el Greco para elaborar su estilo.

Estos dos pintores se complementan el uno al otro, ya que en las pinturas de Tiziano rebosa el color, no como en las de Miguel Ángel que aunque sus pinturas fuesen muy expresivas el colorido de estas no era del todo abundante como podemos observar en los dos casos.

El Greco consiguió mezclar los dos estilos únicos de estos dos personajes para transformarlo en uno único, con colores llamativos y una gran expresividad en los rostros y siluetas de los personajes a los que representaba.

El Greco nació en Candía, en 1541, la ciudad más grande y capital más grande de la periferia de Grecia, cuando el greco nació esta ciudad era posesión de la república de Venecia, su padre era recaudador de impuestos y comerciante, al igual que su hermano mayor.

El Greco estudio pintura en su isla natal, se convirtió rápidamente en un reconocido pintor de iconos, dentro del estilo posbizantino, que era vigente en la isla de Creta por aquellos tiempos.

A los 22 años comenzó a desempeñar la labor de pintor profesional.

En 1567 se vio obligado a trasladarse a Venecia, que hasta entonces era la mayor capital artística de Italia, donde conoció a Tiziano uno de los personajes en los que se basó para la construcción de su estilo.

En 1570 se confirma la llegada del Greco a Roma por una carta de presentación escrita por Giulio Clovio al cardenal Alejandro Farnesio. Allí conoció las obras de la otra figura clave para la creación de su estilo, Miguel Ángel.

El último de sus viajes fue a Madrid, en 1576, pero solo duro un año ya que en 1577 se trasladó a la ciudad de Toledo y aquí en España hasta sus últimos años de vida fue donde creo las mejores de sus obras maestras y por supuesto la obra de la que escribo, El entierro del conde Orgaz, que fue elaborado desde 1586 a 1588 por un encargo del cura de la iglesia de Toledo.

El cuadro se encuentra expuesto en la Iglesia de Santo Tomé, en Toledo. Iglesia de estilo mudéjar del siglo XII al XIV y consta de tres naves con crucero cubiertas por bóvedas renacentistas.

El cuadro fue encargado por el párroco de la iglesia de Toledo, Andrés Núñez de Madrid, al pintor, en 1586 y en 1588 finalizo la elaboración de la pintura.

Con esta obra el párroco de Santo Tomé pretendía celebrar su triunfo en un pleito mantenido contra la villa de Orgaz a la parroquia de Santo Tomé.

Todo esto consta explicado en una lápida situada en la parte inferior del cuadro en una larga inscripción en Latín y Castellano.

Esta obra de arte me gusta por diversos motivos:

-La dificultad de pintar un cuadro de esa calidad y en esas proporciones.

-La excelente representación de sentimientos plasmados en la obra.

-El uso de la técnica tan peculiar que utilizo para pintar la obra de arte.

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