Dos reyes

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El rey no quiere interferir al rey, se dijo en su día. Dicho así puede parecer una adivinanza, pero solo es un trozo de realidad que conviene recordar justo en el día en que el rey 2 ha presentado una regularización fiscal, justo en el día de la democracia que él ayudó a fundar y que, no sé porque extraño maleficio, parece empeñado a destruir. O al menos una parte de ella, la monarquía.

Leía el otro día en un periódico nacional que nos encontramos ante un fenomenal baby boom de mellizos, y no solo por el encierro pandémico. Un hecho asociado a la alteración de la naturaleza, lo cual no es malo cuando tratamos de ayudar a la gente, por ejemplo, a la hora de tener hijos. Pero alterar la naturaleza para otros menesteres es peligroso. Véase , en la actualidad la tendencia a tener dos papas en el Vaticano, dos estados en Cataluña o dos reyes en España.

Y es que al margen de la tragedia de odios e intereses personales que perturban a la democracia española, esto último comienza a tomar aires de sainete. Yo siempre había creído que ciertos cargos se extinguían con la vida, vamos que un rey lo era hasta el fin de sus días. Claro que eso se producía en aquellos tiempos en los que, por naturaleza o ambición de otros, la vida era más corta y nunca daba tiempo a que un rey fuera un estorbo. Pero eso ya paso a la historia.

Esa debe ser la causa de que el Rey se halla jubilado y ahora tengamos otro, bueno, más bien dos.

En todo caso, tendemos a entender que cuando una persona se jubila se retira del mapa. No vuelve a su empresa, no vuelve a hacer sus labores cotidianas y no vuelve a dar la lata a sus compañeros. En España tenemos otra versión de la jubilación. Hay gente que cuando se jubila deja de trabajar (al menos para su empresa, que parece que no en beneficio propio), pero no deja de hacer gasto. Mantiene su despacho, su secretaria, su coche, su seguridad y su agenda (y no me refiero a la que tiene tapas). Y no deja de fastidiar al prójimo.

Primero conocimos el caso de Jordi Pujol. Un crack el hombre. Se retira, pero se queda con todos los privilegios del cargo, más el dinero robado. También hemos visto el caso de Esperanza Aguirre, retirada, pero con el don de no callar ni debajo del agua. Ahora, por no aburrir con ejemplos, nos topamos con el ejemplo del rey. Uno de esos hombres recios con los que no va el viajar con el imserso y mantenerse al margen.

Como todos sabemos su majestad dejó el cargo hace seis años al no poder afrontar el ritmo de trabajo del puesto, tras convertirse en presa de Sálvame y después de sufrir más operaciones que una calculadora. Pero sigue trabajando, o eso parece a la vista de su necesidad de despachos.

Y es que el rey 2 ha mantenido hasta ahora su secretaria y su despacho en Zarzuela, para una agenda no continua y poco definida. Por lo que sabemos encargos concretos del rey 1 y despacho de sus cosillas. Como parece que esa infraestructura parece ser poca, la secretaria del rey 2 se mantendrá en Zarzuela pero el abrirá una sucursal en el Palacio Real. La verdad es que para mantener tamaña actividad igual hubiera sido prudente que no hubiera abdicado y así nos hubiéramos ahorrado la explicación oficial de su momento, la interferencia.

Y es que la explicación oficial de esta ampliación de espacios es para que un rey no interfiera al otro. Lo cual, bien pensado (o mal, no se) resulta muy desasosegante. En castellano interferir significa colocar algo en el camino de alguien para interrumpir su acción.

¿Y eso como hemos de entenderlo? . Porque si hablamos de interferencia puede entenderse que el rey se cruzaba continuamente con el rey 1 en los pasillos de la Zarzuela e impide al rey 1 pasar, bien porque es muy grande, porque los pasillos son muy pequeños o porque maneja mal las muletas.

¿O no estamos hablando de interrumpir el paso? . Igual se estaban refiriendo a obstaculizar no en el sentido físico, si no a interrumpir labores, esfuerzos y planes, y de paso nuestro futuro.

La verdad es que resulta encomiable el esfuerzo del rey 1 en por convertir esa institución en transparente y limpia. Encomiable desde el punto de vista de que todos necesitamos la mayor estabilidad, limpieza y ejemplo en todas las instituciones, no enredarnos en más problemas y ganar tiempo para una necesaria reconstrucción de un estado en ruinas, el que creó el anterior rey.

Igual si admira su obra y ama, como dice, a España, hubiera sido bueno que se hubiera marchado al Golfo (Pérsico) hace muchos años, cuando aún admirábamos su obra Hubiera pagado deudas (y así la mantendríamos con él) y nos hubiera cambiado por un sitio con sombra y nos evitara el dolor de más polémicas, intereses personales, amantes y divorcios incluidos, que los de ahora no tenemos porque pagar sus pecados con la penitencia de aguantar a quienes nos “reinan” ahora.

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