¿Dónde está Peng Shuai

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Como en las descaradas y locuaces dictaduras del siglo XX, un lacayo de los medios de información oficial chinos (la cadena CGTN) ha tenido la jeta de publicar ayer en su twitter varias capturas de pantalla de unas fotografías que la tenista Peng Shuai, desaparecida hace semanas, había mandado a una amiga por WeChat, el sucedáneo chino WhatsApp. Como si alguien tan conocido y cuya desaparecido ha sido tan misteriosamente pudiera enterrar el asunto con una simple foto que solo Dios sabe de dónde ha salido.

Evidentemente nadie ha corroborado la veracidad de esas fotos, si se han hecho con la libertad y asentimiento de quien posa o, siquiera, si son actuales. Eso si, la maquinaria propagandística china ha funcionado al unisono, de forma que el diario Global Times, el canal de propaganda en inglés más ruidoso del Partido Comunista, se ha apresurado a certificar las fotos y anunciar que Peng “pronto” hablará en público.

La verdad es que solo hay un caso más oscuro y sospechoso que el de la desaparición de Peng, el de la princesa Charlene de Mónaco, otra mujer abducida por un régimen incomprensible.

Para los que no estáis puestos en el tema, Peng, una de las diosas del olimpo del tenis mundial y, a decir de sus compañeras, una mujer firme, amable y comprometida denunció hace semanas un intento de abuso sexual del ex viceprimer ministro chino y alto cargo del partido comunista chino Zhang Gaoli, además, uno de los más firmes apoyos del presidente Xi Jinping. Una acusación con antecedentes, esto es, reiterada.

Conocidas las acusaciones (que duraron en el twitter chino 35 minutos y que desaparecieron a la vez que su autora, Doriane Lau, investigadora de Amnistía Internacional sobre China, ha declarado:

“El gobierno chino ha silenciado sistemáticamente el movimiento #MeToo en el país. Habida cuenta de que además tiene un enfoque de tolerancia cero respecto a las críticas, resulta sumamente inquietante que Peng Shuai parezca estar en paradero desconocido tras haber acusado a un ex alto cargo del gobierno de agresión sexual. Lo que está claro, es que junto a la reaparición de Peng la comunidad internacional debe exigir a China la investigación de las denuncias formuladas de violencia sexual a manos de un alto cargo político.”

Puede parecernos todo este embrollo un acto supino de hipocresía. Pero no, la comunidad internacional y organizaciones como AI no s están movilizando solo por Peng, están usando su caso para denunciar el trato al que se enfrentan las mujeres que sobreviven al abuso sexual en China, unas mujeres cuyas denuncias son sistemáticamente ignoradas y que a menudo son atacadas por alzar la voz.

Dado el revuelo formado y la movilización internacional, lo más esperable es que Peng aparezca y se desdiga de sus afirmaciones, tras lo cual desaparecerá para siempre. De hecho, China tiene un amplio historial de cómo obtener “declaraciones” forzadas de activistas de derechos humanos. Por ejemplo, la televisión estatal difundió las “confesiones” de los abogados chinos de derechos humanos Wang Yu y Jiang Tianyong mientras estaban detenidos.

Los hechos se remontan a hace tres años. Zhang se jubilaba, a sus 75 años y como celebración al dirigente se le ocurrió jugar un partido de exhibición con Peng en la pista de un hotel de Pekín.

Según la tenista, y tras acabar el partido, Zhang y su mujer Kang Jie invitaron a la tenista a cenar a su casa. Tras la cena Zhang intento repetir una maniobra que ya se había producido diez años antes, la llevo a su habitación e intento practicar sexo forzado con la deportista (vaya invento el de la viagra).

Es por lo que parece una práctica habitual de los dirigentes comunistas chinos con las estrellas más deseadas del país. Una especie de derecho de pernada a la asiática. De hecho, en el famoso tweet acusatorio que solo estuvo en redes 35 minutos, Peng contaba que ya había tenido relaciones sexuales con Zhang antes de que lo ascendieran en 2014 al Comité Permanente del Politburó, el máximo órgano de gobierno. “Nunca volvió a contactarme”. Hasta el día del partido de tenis en 2018. Peng no había sido sólo la amante de uno de los líderes políticos más poderosos de China. En su carta habla de amor, de la promesa incumplida de una futura vida en pareja y da a entender que era una relación consentida por la mujer del político. Fantástico, en este punto ya hemos perdido de vista quien es el culpable de este vergonzoso acontecimiento, en el que mezcla acoso, síndrome de Estocolmo, mujer y amante despechada y ministro de virilidad incontrolable. Solo nos falta Villarejo dándole hormonas femeninas como el emérito para que cabalgase solo, como Lucky Luck.

El caso es que nadie ha vuelto a ver a Peng Shuai desde que destapara este asunto y, por ende, el nivel de corrupción y abuso de poder de los dirigentes comunistas chinos (Abascal debe estar disfrutando como un niño.

En todo caso y culpas a parte cada día voces dentro del mundo del tenis se van sumado para mostrar su preocupación sobre el paradero de la tenista china. El hashtag #WhereIsPengShuai ha sido uno de los más compartidos esta semana en Twitter. Desde Serena Williams, Naomi Osaka o Novak Djokovic, hasta el futbolista Gerard Piqué. Más aun, Dick Pound, miembro senior del Comité Olímpico Internacional (COI), aseguró a Reuters que la creciente preocupación por la seguridad de la tenista china podría empujar al organismo a “tomar una línea dura” contra Pekín, quien está ultimando los preparativos para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno el próximo febrero.

Pero no personalicemos, ni busquemos excusas, el tema es muy profundo y la situación de Peng no es la primera dentro del silenciado movimiento MeToo. Pero hasta ahora nunca había salpicado a alguien que formó parte de la élite política de la segunda potencia mundial. Ni la denunciante era una deportista de alto nivel que ha ganado en dobles Wimbledon y Roland Garros y ha sido la primera tenista china en alcanzar el número uno en esa categoría.

Ahora solo queda una pregunta importante por resolver. ¿Hasta cuando vamos a alimentar la economía de un país que usa su poder para abusar de cualquiera, en cualquier parte del mundo?. Porque China es importante porque nosotros queremos. Y cada compra de un producto chino es una violación de los derechos humanos de una persona. Que no se te olvide

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