De la romanización al ducado de Cantabria

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Guerras cántabras y romanización

Los romanos se encontraron en Cantabria con una sociedad clánica sin unidad política que habitaba en castros (poblados fortificados) y practicaba el pillaje en la Meseta para equilibrar su frágil economía. Ello, los recursos mineros, la voluntad de cerrar las fronteras del Imperio y la búsqueda de laureles de victoria llevaron a Octavio Augusto a iniciar la invasión de la región en 29 a. C. La romanización en Cantabria fue tardía, centrada en la explotación minera y ganadera, la cual marcó la disposición de las comunicaciones, dispuestas para el transporte de las mercaderías y mercancías. Como urbes solo destacan Julióbriga y Flavióbriga.

La romanización de Hispania tuvo entre las etnias del norte peninsular un carácter menos profundo y extenso que la del resto del territorio hispano. Estas tribus estaban incluidas en la provincia Tarraconense, y entre ellas, eran las cántabras y las astures montañesas las que más se resistieron al dominio del imperio romano. Mientras los vascones estaban ligados a Roma por una relación de amistad y colaboración​ parecida a la de los galaicos, la resistencia cántabro-astur obligó al imperio a emprender una de las campañas más largas de su historia.

El interés principal de la metrópoli por estas tierras, de terreno muy abrupto y no apto para la agricultura extensiva, estaba en la explotación minera de las menas auríferas y férricas del norte, tales como las de Las Médulas o de Cabárceno, para lo que había que adecuar y asegurar las rutas de transporte, y en la defensa de sus aliados contra las incursiones de saqueo de las tribus cántabras.

Esto puede explicar la escasez de urbes romanas en Cantabria, y que la huella imperial casi se limitase a la construcción de vías de comunicación, a la articulación de una estructura administrativa elemental, y a una latinización que terminó por imponerse después de 400 años de dominio romano. El declive de Roma y la paulatina descomposición del imperio hasta su colapso, ejemplificado con la desaparición de las ciudades romanas de Julióbriga y Flavióbriga​ supondría la recuperación de la independencia de los pueblos cantábricos aunque es muy improbable que regresasen a su antiguo sistema de organización social y cultural, salvo quizá en la reaparición de algunas tradiciones indígenas limitadas al ámbito familiar. Hay que añadir que la sangría que supusieron para la población indígena las guerras cántabras —muertos en combate, exterminio de los varones capaces de pelear y la deportación para trabajar como esclavos— junto con la obligación subsecuente de abandonar los castros de las alturas para concentrarse en las tierras llanas, más fáciles de controlar, hubo de tener como consecuencia la despoblación de buena parte del norte peninsular.

La Edad Media en Cantabria

El monasterio de Santo Toribio de Liébana, importante centro de peregrinación cristiana desde la Edad Media, guarda el Lignum Crucis y en él el Beato de Liébana redactó en el siglo VIII el conocido Comentario al Apocalipsis.

La sociedad visigoda sucedió a la romana, y en 574 Leovigildo estableció su dominio en la Cordillera, fundando el Ducado de Cantabria como marca defensiva con capital en Amaya. A comienzos del siglo VIII la invasión islámica alcanza Peña Amaya, empujando al norte una importante inmigración hispanogoda.

En 722 la victoria de Pelayo en Covadonga permitió la constitución del Reino de Asturias, núcleo político dentro del cual se configurará la sociedad cántabra medieval: asentamiento de aldeas en los valles, implantación de una economía agraria asentada en el cereal, la vid y las frutas y triunfo del cristianismo introducirán el feudalismo en la región, con el desarrollo de señoríos religiosos vinculados a los primeros monasterios (arte de repoblación): Santo Toribio, Santa María de Piasca, Santa Juliana, Emeterio y Celedonio, San Pedro de Cervatos, San Martín de Elines.

En la batalla naval de La Rochelle la flota de la marina castellana, formada por naves cántabras, obtiene una victoria contundente frente a la armada inglesa, pasando el control del canal de la Mancha a manos de la Corona de Castilla.

El avance de la Reconquista hacia el sur marginó de nuevo la región cantábrica, que solo alcanzará un nuevo y relevante papel a partir del siglo XII, con la concesión de fueros a las villas marineras (San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales) por parte de la corona castellana para impulsar el comercio de las lanas con el norte de Europa y asegurar las fronteras del reino. Las villas experimentan así un notable crecimiento demográfico y un desarrollo urbano alrededor de la pesca y el comercio, introduciendo el Gótico en la región (destacan las cuatro grandes catedrales). Su prosperidad les lleva a confederarse en la Hermandad de las Cuatro Villas primero y en la Hermandad de las Marismas (1296) con otros puertos del Cantábrico después, sirviendo militarmente al reino en la conquista de las ciudades andaluzas durante el siglo XIII

La crisis del siglo XIV tiene su reflejo en las guerras entre las grandes familias nobles de Cantabria (La Vega, Manrique, Velasco). Esta ofensiva señorial desangrará el territorio cántabro (en villas y valles) hasta la imposición de la autoridad real durante el reinado de los Reyes Católicos.

Durante la Edad Media se articuló la estructura administrativa cántabra a través de concejos, juntas (o valles) y merindades (Becerro de las Behetrías, 1352) con la posterior implantación de los corregimientos como instituciones de control estatal: uno para Asturias de Santillana, Campoo y Liébana y otro para las Cuatro Villas y Trasmiera.

El ducado de Cantabria o provincia de Cantabria fue una región administrativa o militar del reino visigodo de Toledo, surgida como consecuencia de la anexión de las tierras del norte de Burgos hasta la costa cantábrica por el rey Leovigildo, completada hacia 581. Límites estaban fijados en el norte por la costa cantábrica, desde la Aquitania pirenaica a la bahía de Santander; desde aquí, y en dirección sur-sureste remontaban el valle del Pas hasta la confluencia con el Luena, y seguían hasta el puerto del Escudo, y desde aquí a Aguilar de Campoo; continuaban por el cauce del alto Pisuerga hasta las proximidades de Peña Amaya, donde se estableció la capital; continuaban en dirección este-sureste hasta Burgos para seguir las estribaciones de la sierra de la Demanda hasta Ágreda y dirigirse al norte-noreste, pasando por Sangüesa hasta los Pirineos.Para algunos historiadores la extensión del Ducado no sólo incluiría el territorio de los cántabros, sino un área mucho más amplia que se adentra hasta la Rioja, no viendo lógico además que el nombre de Cantabria o la presencia de cántabros pudiera flotar sobre un territorio durante una época concreta.

La creación de esta provincia, encomendada a un dux tenía como propósito asegurar la estabilidad del reino visigodo en el norte de la península Ibérica, amenazada por las tribus vasconas. Tras el colapso de la monarquía visigoda con la invasión musulmana, el ducado fue sometido al hostigamiento de los invasores, que terminaron por conquistar y destruir la capital del ducado, Amaya en 714.

La posterior monarquía visigoda no pareció mostrar más interés por la región cantábrica que la que anteriormente manifestó Roma. La escasez de vestigios visigodos, concentrados en Campoo  y en las zonas costeras, sugiere que la influencia germánica se limitó a las zonas de comunicación con la Meseta y a los puertos marítimos, lugares donde ya había una población hispanorromana asentada, mientras que los núcleos más pequeños y aislados, y por tanto más ajenos a la romanización y visigotización, sufrieron una decadencia irreversible, como atestigua la casi total inexistencia de testimonios culturales de la población indígena prerromana en la época post-imperial.

La monarquía visigoda se anexionó, como queda dicho, la tierra de los cántabros, caristios, várdulos, austrigones y vascones, aunque parece que su dominio fue precario, como demostrarían las frecuentes revueltas vasconas, que se prolongaron hasta el 711 y provocando las represiones militares de Recaredo en 590, Gundemaro en 610, Sisebuto, Suintila en 621, Recesvinto Chindasvinto en 642, Wamba en 672, y el mismo Rodrigo. La huella goda en tierra vascona, bastante difusa, tiene como máximos exponentes la fundación de las ciudades -quizá bastiones militares- de Victoriaco (Leovigildo) y Olite,​ además de los restos en las necrópolis de Pamplona y el yacimiento de Ciudad de Cantabria (Logroño).

Entre los reinados de Leovigildo y Sisebuto, la crónica de Fredegario habla de un dux de Cantabria llamado Francio que se encontraba bajo la tutela y tributo del Reino Merovingio. No se encuentran más referencias a este hecho en las demás fuentes, pero la arqueología ha demostrado la expansión de los enterramientos de tipo “aquitano” por los territorios más orientales que se adscriben al ducado, lo que demuestra la penetración del dominio merovingio.

De este ducado se ignora además, su función dentro de la corona, discutida desde diferentes perspectivas. Con Chindasvinto y Recesvinto aparece la figura de dux provinciae, un jefe castrense que para Pérez-Bustamante era la máxima autoridad judicial de una provincia, del que dependían los comites y los iudices. La delimitación de las funciones del dux es compleja, pues reunían en torno a su figura tanto los poderes heredados de las estructuras provinciales romanas como la nueva organización goda.​ Hasta el momento sólo se han reconocido como duques de Cantabria con alguna certeza, al dux Pedro y a su hijo Alfonso. De los demás posibles duques citados en cronicones, a veces documentos fehacientes, y otras simples falsificaciones, no hay información suficientemente fiable. Juan Antonio Llorente afirma que hubo duques en Cantabria desde la época gótica, casi todos ellos de linaje real visigodo, siendo vasallos del reino visigodo excepto el último, vasallo del asturiano. Estos son: Favila; Beremundo; Pedro; Pelayo; Alfonso; y Fruela.

EJERCICIOS COMPLEMENTARIOS

  1. ¿Por lo que explica el texto, quien y porque creo el ducado de Cantabria?
  2. En que comarca se encuentra la ciudad romana de Juliobriga
  3. Que emperador romano dirigió las guerras contra los cántabros
  4. Elabora un eje cronológico con los hechos que aparecen en este texto
  5. Busca información sobre las guerras cántabras que se celebran en la actualidad en Corrales (cuando se celebra, en que consisten, desde cuando se celebran)
  6. Averigua que es el románico y realiza un dibujo con detalle de alguna iglesia románica de Cantabria, indicando su nombre y localidad
  7. Averigua que es el gótico y realiza un dibujo con detallede alguna iglesia románica de Cantabria, indicando su nombre y localidad
  8. Realiza un dibujo con detalle del templo romano que vas a construir. Indica su nombre
  9. En un mapa de España sitúa los límites del Ducado de Cantabria
  10. Averigua cuales son y que significan las palabras aquitano, merovingio, catedral y castro

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