David Sanjuan

0 819

Fiel a su estilo indómito y aplicando la máxima de conocer todo y contar todo, un compañero de eolapaz, David Sanjuán, viajo a Uruguay hace tiempo para convivir durante un mes con el presidente José Mújica, y luego contarlo. La intrahistoria de este trabajo, eso que ahora se llama el make in off, es para contarlo otro día, porque es digno de una película de Alex de la Iglesia, pero el espíritu de este encuentro, no merece aplazamiento en su narración.

Parece una hazaña sin par, en un estudiante de bachillerato de 17 años, tan insólita que la prensa local se hizo eco. Pero no, no hay extraño en esta aventura. Hoy David Sanjuán es una de las piezas clave a nivel nacional e internacional de ESN, una increíble asociación de estudiantes erasmus que impulsan la dimensión social de este programa de movilidad y en el que David es una pieza indispensable. Tanto como para nosotros, que cada día tenemos más orgullo de ese compañero que un día entrevistó a Martin Schulz y otro, sin despeinarse, a Arnaldo Otegui.

Hay una cuestión de principio necesaria de contar. Durante los últimos 20 años, jóvenes de eolapaz se van solos a Barcelona, Sevilla, Roma o Madrid a conseguir contenidos para su revista escolar, se juntan con ex compañeros, estudiantes aun o profesionales, y acaban todos entrevistando a ministros, parlamentarios, embajadores, empresarios y funcionarios de alto nivel. Y ello en plena tormenta parlamentaria, con todos los partidos pidiendo explicaciones sobre sobresueldos, contabilidades ocultas, transparencia de las instituciones, control financiero, desequilibrios fiscales, crisis monárquica, espionaje entre partidos, recortes de servicios públicos y amnistías fiscales creadas ad hoc.

Es el caso de David Sanjuán, un joven inquieto, inquisitivo, creativo e impregnado, como solo lo están los jóvenes, de la inocencia de la verdad. En los últimos años le hemos visto Y en medio de esa vorágine, él, y algún otro compañero logran que ministros y congresistas les dediquen su tiempo.

David durante su viaje a Uruguay

Es un trabajo no solo a colocar en el haber de estos compañeros. Es un trabajo que cuando podáis verlo, os abrirá las carnes.

Un trabajo así (olvidaros por un momento del contenido) son capaces de hacerlo jóvenes de bachillerato españoles. Conseguir y gestionar una entrevista, documentarse, preparar las preguntas, debatirlas en un grupo de redacción, vivir solos en una gran ciudad, recoger el material, prepararlo y volver a lo cotidiano, como si nada.

Y sin embargo, más de la mitad de jóvenes como estos están condenados, a día de hoy, en nuestro país, al ostracismo o al exilio.

Es para pensarlo. Porque llevamos así años, este no es un problema de hace dos días, reclamando el sitio que nos corresponde en la vida social, económica y política de España. Con gestos, con pruebas de madurez y eficiencia, con gritos, y hasta con piedras. Y como si nada.

Es posible que el hecho mismo de estas entrevistas tenga relación con esta idea. Dar un espaldarazo, “visibilizar”, como se dice ahora, los valores de los jóvenes como sector social. He creído entender en toda esta historia que han querido demostrar el compromiso de los políticos con la juventud. Transmitir un mensaje de esperanza (que es el estribillo de la mayoría de entrevistas), de compromiso con unos valores de libertad y progreso, ahora tan maleados, y de llamamiento al esfuerzo común y a la perseverancia, aunque, como dicen en mi querido Baztan, “caigan chuzos de punta”. Bien, pero eso no es todo.

Me consta que las primeras impresiones de los redactores han sido positivas (no en todos los casos). En algunos casos coincido. Mi experiencia en conferencias y algún acto público me hacen ser conciente de que algunos ganan mucho en espacio corto, y resultan convincentes y sinceros. No todos, claro.

Pero hemos llegado a tal extremo que no nos basta ni con la honestidad de algunos. El día a día nos está mostrando una vida pública cortada en dos lados, que no mitades. Hay gente decente, y con buenas intenciones, y con gran eficiencia, y, probablemente, poco reconocida y recompensada. Y en ese grupo entran la mayoría de esos entrevistados. Pero junto a ellos, existen, hemos permitido y hasta alimentamos, una pléyade de ineptos amorales dedicados, como jocosamente cuenta Graciano Palomo, a la “mamadurria”. Estos días ocupamos los telediarios con listas inacabables de impresentables, de sinvergüenzas, de auténticos criminales, como acertadamente califican a algunos los de la plataforma Stop Desahucios. Porque cuando un ser humano le quita la casa, el trabajo y la vida a otro, eso es lo que es.

Entrevistando con otras compañeras a Teresa Fernández de la Vega

Mientras los políticos que quieren dignificar el ofició público y transmitirnos una imagen de honradez y esperanza no acaben, radicalmente, sin piedad, con esa tribu de incompetentes y sangradores, sus mensajes quedarán en palabras, y estas perderán todo valor, y se diluirán en el lodo, haciendo que su mensaje de desvanezca, hasta que los jóvenes perdamos lo único que ya casi nos queda, la esperanza en eso que el gobierno exalta, sabiamente, el país. Coincido con él, que la España de la actualidad ha dado pasos de gigante. Sabemos que España ha salido de la miseria moral de la posguerra, transformándonos en un país más justo que nos ofrece la posibilidad de vivir en libertad y hacer que otros la disfruten. Pero no nos engañemos, estamos a punto de caer en una miseria aun más grande a la que nos arrastran los que nos laceran en nombre, que irónico, de esa libertad. En ese contexto, hablarnos de que los jóvenes vamos a recibir una herencia positiva, cuando hay cola en las cárceles, en los juzgados, y en las oficinas del INEM, parece una broma.

Con mucho cariño, eso si, mí profesor de econometria me suele llamar en clase “tomasita”, porque como el santo no creo hasta que no veo. Me gustaría decirles muchas cosas a los políticos, pero me voy a conformar con tres.

Gracias por abrirse a nosotros, y por este gesto hacia los jóvenes, que entiendo sincero.

Gracias por defender esos ideales de libertad y esfuerzo, pero ya no son tiempos de palabras, porque solo con ellas no comemos. Dentro de dos años estaré preparada para trabajar, y me gustaría contribuir a ese país del que hablan con tanto orgullo, y yo también, pero me temo que esas palabras las oiré en otro idioma, y en tierra extraña. O ni tan siquiera las oiré, presa de tanto ruido como nos aturde.

Tras entrevistar al líder batasuno Mikel Errekondo

Y recuerde que las palabras no solo se las lleva el viento, también un mensajero, y a la mitad de estos no queremos ni verlos, así que el mejor servicio que puede hacernos, es quitarlos de nuestra vista, hoy mismo, ahora, ya. Luego habrá tiempo, cuando hayamos sacado de la torca a nuestros compatriotas, de preguntar quien les puso y mantuvo, donde nunca deberían haber estado.

Pero mientras seguiremos esperanzados en el futuro, porque jóvenes como David Sanjuán luchan cada día por otros jóvenes, por transmitir la verdad con otros ojos y por construir una Europa que nos merecemos y que como el demuestra desde ESN, ya casi es nuestra. Gracias David por impulsarnos, por crear oportunidades para muchos jóvenes, por ser la imagen de una juventud capaz ya liderar un futuro mejor.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More