D. Bonifacio Gutiérrez, un alcalde de los de antes

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Bonifacio Gutiérrez Pérez, alcalde de Duález y concejal de Torrelavega entre 1959 y1978, nace en Duález (Torrelavega), el 28 de octubre de 1933 en el seno de una familia de la que es el menor de dieciséis hermanos. Sus primeros años transcurren durante la Guerra Civil y la Posguerra, por lo que, desde niño, compatibiliza el trabajo en el campo con la escuela, donde su maestro, D. Daniel Sánchez Blanco, comienza a ser el mejor referente a lo largo de su vida. Aunque, con 14 años comienza a trabajar en ‘Sniace’; primero, como ‘pinche’ y posteriormente, como jefe de administración de personal, hasta su jubilación en 1994, nunca dejó de lado su formación.

D. Bonifacio nos recibe en su casa de Torrelavega y, desde el primer momento, se muestra colaborador. No sin antes ofrecernos un refresco y servirse un café, comenzamos esta agradable entrevista.

¿Qué le motiva a intervenir en política? ¿Cómo fueron sus inicios?

Tenía las inquietudes de todo joven, pero nunca pesé intervenir en política. Participaba, como colaborador, en aquellas cosas que podían mejorarse.

Mis inicios fueron casuales. Para sustituir al anterior alcalde, se contó, primero, con vecinos de edad madura y, al parecer, éstos inclinaron la responsabilidad hacia mí, a pesar de mi juventud e inexperiencia. Al negarme, en principio, a ‘jugar a  político’, se me preguntó qué era lo que venía haciendo. Sin embargo, yo no creía que mis pequeñas acciones fueran precisamente políticas.

¿Cómo llega a la alcaldía de Duález?

Casi por orden de una extraordinaria persona: Don Fernando Barreda, presidente del Tribunal Tutelar de Menores. Pero a los alcaldes de barrio o pedáneos los nombraba directamente el alcalde del ayuntamiento y, a mí me concedió ese honor D. Jesús Collado Soto en junio de 1959.

¿Cuál es la labor, como alcalde, de la que se siente más orgulloso? ¿Y la obra o gestión de la que se siente más insatisfecho?

Conseguir la ‘traída de agua’ en 1968, sin duda. Hasta entonces, no había habido agua potable en los domicilios y las mujeres pudieron dejar de ir a lavar al río Saja-Besaya. Primero, me hizo mucha ilusión llevar el teléfono; luego, ya fue la escuela, la Plaza del Maestro, etc.

¿Insatisfecho? Por no haber acabado el asfaltado de las calles. Confieso que fue un pecado de soberbia. Pude asfaltar hasta las Escuelas, pero por el centro del pueblo no pude hacerlo igual y desistí.

¿En qué año y cómo llega a la Concejalía de Torrelavega junto al, entonces, alcalde D. Jesús Collado Soto?

Fui concejal de Barrios, ganando las elecciones por ‘El Tercio Familiar’.

Perdón, ¿Podría explicar qué es ‘El Tercio Familiar’?

   La administración local se organizaba en tercios. Un tercio era propuesto por el Gobierno Civil, era el Tercio de Entidades; otro, era elegido por los organismos sindicales, era el  Tercio Sindical y el Tercio Familiar, por el que fui elegido, resultaba elegido por los vecinos cabeza de familia.

¿En ambos casos, percibía usted un sueldo, o algún tipo de retribución?

Nunca percibí salario ni remuneración alguna, ni dietas. Eso sí, recibí inmensas satisfacciones. ¿Te parece poco que, incluso me homenajearan cuando se cumplieron los 50 años de mi nombramiento como alcalde?

¿Por qué abandona el mundo de la política?

Decepcionado, porque salimos de una dictadura y entramos en otra de partidos que rechazan lo ‘bien hecho’ si viene de la oposición y se aplauden los despropósitos del gobernante de turno.

De la mano de D. Alfonso Osorio y D. Adolfo Pajares inicié una nueva andadura en el mundo de las asociaciones políticas –U.D.E. (Unión Democrática Española), que se integró posteriormente en U.C.D. (Unión de Centro Democrático), de Adolfo Suárez.

Caído éste en desgracia, el partido se desintegra y yo abandono definitivamente. Ahora, una vez fallecido, se le reconocen los méritos que, precisamente, son los que actualmente se echan en falta: trabajo, orden, honradez y visión a largo plazo.

¿Cómo ve la política española actual? ¿Propondría alguna solución?

Mal. Muy mal.  Pues, como dije anteriormente, no hay consenso, ni siquiera para los asuntos de Estado. ¿Solución? Es difícil con los ‘mimbres’ que contamos. Se necesitan hombres no sólo bien formados, sino también, honestos y honrados. Y en la sociedad los hay, pero ¿dónde están?

Como trabajador que fue de Sniace, ¿Por qué ha llegado a esta situación una de las empresas emblemáticas de la comarca? ¿Cómo intuye su futuro?

Por la mala administración y peor gestión. Cada dirección fue peor que la anterior. En 47 años conocí a muchos ‘salvadores’ que hicieron buenos a los anteriores. Con los métodos de producción caducos ¿cómo se puede producir algo con un sistema de hace 70 años? Por lo tanto, su futuro, más que incierto, lo veo negro.

D. Bonifacio Gutiérrez, de semblante serio, pero afable, y caminar erguido, conserva, a sus ochenta años, vitalidad e ilusión. Su figura deja entrever pundonor y gallardía. Su personalidad es claro reflejo de una generación autodidacta, infatigable, que luchó por el progreso del que disfrutamos. Nos han dejado el listón demasiado alto…

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