Cuidado con las redes sociales

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TikTok, Facebook, Instagram… Pónganse a cubierto, porque estamos oficialmente invadidos. Ya sea para compartir aficiones, hacer negocios o mantener el contacto con tus amigos, en pocos meses, la revolución de las redes sociales en Internet ha crecido descomunalmente, y para corroborarlo, solamente un dato: Tuenti, la aportación española a este submundo, fue la quinta palabra más “googleada” en 2008. Esta plataforma, que comenzó como un punto de reunión entre los universitarios es una auténtica adicción entre los jóvenes españoles de todas las edades, siendo las claves de su brutal éxito la privacidad la sencillez de su interfaz y la facilidad con la que el usuario se relaciona con sus amigos a través de subir fotos, comentar las de los demás, etc.

El fenómeno comenzó hace unos años cuando nació MySpace, página que concentra más de 200 millones de perfiles en todo el mundo y que en países como Estados Unidos o Reino Unido es imprescindible, además de casi una institución. Es el “sitio”, además, donde multitud de bandas musicales se dan a conocer colgando sus canciones, o donde conjuntos ya consagrados siguen acumulando fans. Facebook comenzó como una red privada en la Universidad de Harvard, pero pronto consiguió el éxito general, pero apostando por que los usuarios interactúen mediante sus fotos personales más que en la personalización del perfil. Su creador, Mark Zuckerberg, es actualmente el joven más rico de Estados Unidos, y su popularidad sigue creciendo, llegando ya a los 120 millones de usuarios.

Estas redes sociales parecen contradecir el estereotipo de que Internet aísla a los jóvenes y los hace solitarios y cerrados, ya que su pilar básico es la interacción entre personas, desde tus mejores amigos hasta el contacto con personas de la otra punta del planeta con tus mismos intereses. Incluso el Messenger, una herramienta que era obligatoria para todo adolescente (incluso preadolescente) está viendo que estas redes sociales le hacen una seria competencia, ya que, a pesar de no ofrecer comunicación instantánea, poseen otras muchas funciones y facilidades.

Sin embargo, los detractores de este tipo de comunidades argumentan que la privacidad y la intimidad del usuario se ven amenazadas, y que los jóvenes se exponen a un peligro constante que el propio Internet lleva tatuado en la frente: ser presa de los delincuentes e intrusos. En verdad, los jóvenes quizás no nos damos cuenta de los peligros de la red, ni de lo vulnerables que somos a ellos, pero tampoco queremos quedarnos fuera de nuestro círculo de amigos sin enterarnos de nada de lo que pasa, porque muchos de los acontecimientos sociales que ocurren a nuestro alrededor son anunciados mediante un evento de Tuenti, o la broma de la semana pasa por una foto subida a Facebook. Puede que la mayoría sucumbamos a la presión social, creemos un perfil y perdamos el interés por él pasados unos pocos meses. Porque eso es lo que suele ocurrir, que el usuario va cambiando de plataforma, descubriendo otras nuevas propuestas que los “espabilados” de turno son capaces de inventar. Y nosotros, como borreguitos, secundamos. Aunque con el mismo problema para ellos: que no somos nada fieles…

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