Como educar con la memoria democrática de la mujeres

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Mientras en lugares como Aragón se suprime la  ley regional de memoria histórica, especialistas en educación y gente con moral reclaman la memoria democrática de las mujeres, un agujero muy grandes en nuestra deuda como sociedad con ciertos colectivos.

La memoria histórica democrática de las mujeres en la escuela se refiere a la enseñanza y aprendizaje del papel que las mujeres han jugado en la historia de la democracia, tanto en la lucha por su conquista como en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

Su enseñanza pretende reconocer y dar valor a la contribución histórica de las mujeres, que a menudo ha sido invisibilizada. Fomentar la igualdad de género y el respeto a los derechos de las mujeres, combatiendo la discriminación y los estereotipos sexistas.  Incorporar la perspectiva de las mujeres a la memoria histórica, para que sea más rica y representativa de la realidad.

Hablamos de algo importante porque es un derecho fundamental conocer la historia completa y no sesgada, incluyendo la de las mujeres. Permite reparar el olvido y la discriminación que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia. Es fundamental para la formación de ciudadanos y ciudadanas críticos, responsables y comprometidos con la democracia y la igualdad.

Hay varias maneras de insertarlo en el currículo escolar:

Introducir información sobre las mujeres en los libros de texto, materiales educativos y actividades en el aula.

Realizar actividades y talleres en las aulas que permitan a los alumnos y alumnas conocer la historia de estas mujeres.

Organizar visitas a lugares de memoria histórica relacionados con las mujeres.

Invitar a mujeres que participaron en la lucha por la democracia a dar charlas en las escuelas.

Trabajar con fuentes diversas: Utilizar documentos, testimonios, imágenes y otros recursos que reflejen la experiencia de las mujeres.

Promover la participación activa: Fomentar la investigación, el debate y la creación de proyectos por parte del alumnado.

Colaborar con la comunidad: Involucrar a asociaciones de mujeres, expertas e historiadoras en el proceso educativo.

Ello permite a las nuevas generaciones comprender mejor el pasado y sus repercusiones en el presente. Inspira a las niñas y jóvenes a ser protagonistas de su propio futuro.  Favorece la construcción de una sociedad más igualitaria y tolerante.

Por tanto, la memoria histórica democrática de las mujeres en la escuela es una herramienta fundamental para la educación en valores, la construcción de una ciudadanía crítica y la promoción de la igualdad de género.

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