Camerún, la guerra del idioma

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En Camerún, el 1 de octubre de 2017, fue el día en que los separatistas angloparlantes, minoría en el país, entraron en conflicto con el gobierno de la nación, y portavoz de los francófonos cameruneses. En la jornada de ese primero de octubre, se dio lugar a un levantamiento armado entre ambas partes, siendo las fuerzas separatistas las causantes de bloqueos en ciudades, pueblos y aldeas en las regiones en las montañas, y zonas fértiles del noroeste y el suroeste, para que las escuelas se mantengan cerradas, ya que ha sido este su principal desencadenante. Los separatistas angloparlantes no aceptan la inclusión o imposición de la enseñanza en todas sus escuelas en francés. Por ello el ejército ha estado en la guerra asimétrica en Camerún durante los últimos casi 4 años.

En esta guerra se ha acabado con la vida de más de 700.000 personas mediante terribles abusos, ejecuciones y pequeños ataques. Además, gran cantidad de niños son secuestrados y forzados a formar parte de esas milicias separatistas o a perpetrar pequeños ataques. Esto ha producido que en 2021 más de 4 millones de personas necesiten asistencia sanitaria y humanitaria, siendo los jóvenes estudiantes los principales damnificados en este conflicto, los docentes y sus padres, que huyen de las zonas de mayor conflicto. De esta manera las ya sencillas instalaciones de colegios y aulas de poblados bloqueados sufren de grandes deterioros por los ataques y la falta de mantenimiento, incluso comienza a crecer vegetación en su interior.

Camerún es el duodécimo país del mundo con un riesgo humanitario de 6,6 en una escala de 10. Esto es un claro deterioro en comparación con el año 2020. Los riesgos son elevados en el norte y en el noroeste. riesgos que son producidos por las guerras, las epidemias y las inundaciones. El acceso sanitario es muy limitado debido a la falta de dinero, de seguridad y de carreteras, por lo que las personas necesitadas no pueden recibir las principales ayudas de organismos no gubernamentales y de la Unión Europea. En este año 2021, se darán prioridad a los 2,4 millones de personas más vulnerables y se necesitarán 360 millones de dólares para poder llevar las ayudas a Camerún.

Todas estas muertes por inundaciones, epidemias, guerras, y las destrucciones, falta de recursos y de falta de ayuda humanitaria y sanitaria, fueron provocados por que el gobierno de Camerún aprobó la enseñanza de francés en sus escuelas. Por todo esto las dos regiones anglófonas de Camerún desafían desde hace 4 años y medio al gobierno, presidido por Paul Biya, al que acusan de su marginación cultural y económica y de la represión de sus protestas. Biya, que en 2022 cumplirá 40 años en el poder, se enfrenta a un conflicto interno que se ha ido degradado con el paso del tiempo. Lo que comenzó con unas protestas ha derivado en una insurrección con aspiraciones secesionistas, a la que un presidente casi nonagenario (nacido en febrero de 1993) ha enviado un Batallón de Intervención Rápida.

Mientras tanto también afronta otro conflicto, de más transcendencia regional: la presencia de la milicia islamista de origen nigeriano Boko Haram, que lleva sembrando el pánico en distintas regiones en toda África con las perores matanzas, secuestros y fuertemente militarizados, promoviendo la ley del Talión, la más extrema de rama religiosa islámica. Para combatir a dicha organización, Camerún participa en la Fuerza Multinacional Mixta, al lado de Nigeria, Níger, Chad y Benín, con el apoyo diplomático de Unión Africana y financiero de la Unión Europea, siendo esta última muy exigente, además, en la necesidad de proteger a mujeres y niños dentro de los ataques a civiles, por ser estos los más buscados como “botín” por las milicias.

Información recogida de;

Politicaexterior.com      //     Ayudaenaccion.org    //       BBC.com

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