Básico 4. Reconquista y Repoblación

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Describe las grandes etapas y las causas generales que conducen al mapa político de la Península Ibérica del siglo XIII.

Esta pregunta nos traslada a la Alta Edad Media cristiana, en una Península Ibérica donde el poder surgido de la caída de Roma, los visigodos son barridos por su debilidad y la irrupción de una nueva cultura la islámica. Pero la invasión y la reconquista posterior harán surgir la España actual. Estas son las claves de la pregunta:

Tras la disolución del reino visigodo, muerto su último rey, Rodrigo, en la batalla de Guadalete, invadida la Península por el Islam, y capitulados (rendidos y convertidos al Islam) la mayoría de sus habitantes, se formaron los reinos cristianos a lo largo del siglo VIII, en los reductos septentrionales montañosos de la Península, por los restos de la monarquía visigoda y poblaciones locales que habían estado al margen del control de esta. Destacan:

Asturias, formada en las tierras costeras del Cantábrico occidental, por miembros de la nobleza visigoda, entre ellos Pelayo, pequeñas comunidades cristianas que se niegan a convertirse a otra religión, o acompañan a sus señores, y las poblaciones astures y cántabras, que habían creado una entidad autónoma, en los últimos años del Reino visigodo, el Ducado de Cantabria. En estas tierras, tras la victoria del visigodo Pelayo, con tropas cántabras, frente a los musulmanes, y bajo el mando del primer rey hispano, Alfonso I, se consolida el feudalismo, una civilización cristiana, estamental y rural. Acuciados por los ataques musulmanes (razzias), los reyes asturianos crearan en su frontera sur dos marcas (provincias donde su gobernador, conde o marqués) asumen poderes extraordinarios para la defensa. Pasado el tiempo, el Conde Fernán González independizará la marca de La Rioja, así nace el reino de Castilla, mientras hasta la fijación de la frontera en el Duero durante el reinado de Alfonso III (866-911)

Navarra se constituirá como un reino independiente en torno a la ciudad de Pamplona, tras derrotar a los francos en Roncesvalles y rechazar a los musulmanes.

En el Pirineo central se constituirá Aragón, aprovechando las rebeliones de los muladies (antiguos visigodos convertidos a la religión musulmana) y la falta de poder de Al Andalus en la zona, aunque durante algunas épocas estará unido al reino de Navarra.

Por último, los francos (Francia), establecieron en la actual Cataluña una marca (Marca Hispánica), para proteger su frontera sur de ataques musulmanes, tras rechazar a estos en la batalla de Poitiers. Así se formaría un feudalismo más europeo en Cataluña, que se separaría del reino francés por el Tratado de Verdún.

En el siglo XI el rey cristiano Sancho III de Navarra iniciará la concentración de los reinos cristianos, expresión de la creciente fuerza de estos. A ello se une la debilidad musulmana, tras la disolución del califato, su etapa de mayor esplendor. Al Andalus se divide en reinos independientes y más débiles (taifas) que sufrirán sucesivas invasiones de pueblos norteafricanos, almorávides y almohades, que pretenden unir a las taifas e imponer un rigorismo religioso.

En el siglo XI se inicia la reconquista, la guerra contra el Islam, consciente y determinada. En ella los reinos cristianos luchan para recuperar el territorio del reino visigodo, expulsar a los musulmanes, extender sus zonas económicas de influencia y extender su fe, en una auténtica cruzada. Por ello el papel de la iglesia será determinante, introduciendo técnicas y novedades agrícolas, luchando en la guerra (ordenes), manteniendo la cultura, creando el espíritu colectivo de lucha, legitimando el poder de los reyes y sus conquistas y uniendo a la Península con Europa (camino de Santiago).

A ello se une el sistema social cristiano, feudal, que favorece la aparición de un grupo social especializado en la guerra (los nobles), sin coste para el estado, pues son tropas que lucharan por el botín y los privilegios de jurisdicción, y la división musulmana tras la muerte de Almanzor y el último califa.

Tras la reconquista llega la repoblación, la ocupación económica, demográfica y política de los territorios arrebatados al Islam, eliminando de ellos la cultura y, en ocasiones, hasta la población musulmana.
Los dos grandes estados protagonistas son la Corona de Aragón y la de Castilla. Hasta el siglo XI, los cristianos ocuparon territorio de nadie en la línea Duero-Ebro, y se defendieron del acoso musulmán, en el llamado sistema de presuras, que concede en Castilla privilegios a los campesinos para su asentamiento en las nuevas tierras (behetrias), creándose un régimen minifundista.

La primera etapa de reconquista y repoblación estará marcada (siglo XI primera mitad del siglo XII), por la ocupación de los valles del Ebro (Alfonso I el Batallador, Ramón Berenguer IV) y el Tajo (Alfonso VI de Castilla que conquista Toledo). Es la etapa de la unificación de León y Castilla. En esta etapa los colonos cristianos reciben privilegios en forma de cartas pueblas y fueron.

La segunda etapa está marcada por la ocupación de la cuenca del Guadiana por los castellanos (separados otra vez de León, con la ayuda de las Órdenes militares. Alfonso VIII, con tropas aragonesas, navarras y cruzados europeos asestará una derrota definitiva a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa, lo que pondra fin a la hegemonía musulmana en el sur peninsular, ocupando Castilla hasta el valle del Guadalquivir y Aragón (con Jaime I) hasta Valencia y Baleares

En la tercera etapa Castilla ocupa el Valle del Guadalquivir y el Bajo Guadiana, mientras Aragón invade las cuencas bajas del Turia, Júcar y Segura. Destacan por su labor política los castellanos Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio, así como Alfonso XI, que con ayuda portuguesa acabarían en el siglo XIV con la última invasión musulmana, la de los benimerines (batalla de El Salado). En estos dos siglos los cristianos se apropian de grandes extensiones de tierras en el Valle del Guadalquivir y la zona sur peninsular, que reparten entre las ordenes religiosas y los nobles creando grandes latifundios con jurisdicción o donadios (repartimiento). Está también la época en que fijaran las áreas de influencia portuguesa, castellana y aragonesa.

Desde el siglo XIII, la reconquista se paralizó, manteniéndose el núcleo de Granada, con el que los cristianos mantendrían relaciones comerciales.
Superadas sus posteriores crisis bajo medievales, Castilla ocuparía Granada en 1492, dando fin a la Reconquista.

En este periodo de tiempo se fragua la organización, de carácter feudal. Son reinos en base a una sociedad estamental, donde la nobleza, a cambio de su apoyo a la monarquía arranca muchos privilegios y jurisdicciones. La iglesia, soporte ideológico y cultural de estos reinos será el otro grupo privilegiado. Frente a ellos, grandes masas de campesinos serán sometidos a servilización. Su economía será agrícola autosuficiente, y su organización política organizada en torno a una monarquía feudal de escasos poderes. Estos se incrementarán a medida que los reyes asuman poderes militares para coordinar la reconquista, especialmente en Castilla, creándose progresivamente las cortes, el aula regia y las primeras leyes de inspiración romana (las partidas de Alfonso X, por ejemplo).
La reconquista expandirá las ciudades y la economía comenzará a evolucionar hacia un modelo timidamente comercial al producirse excedentes. Navarra quedará convertida en un reino encerrado y sin crecimiento y Aragón se volcará en su expansión por el Mediterráneo, especialmente por Italia, tras su fracaso en la incorporación del sur de Francia.

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