Básico 16. La Restauración

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Tras el fracaso de la República y la democracia que estaba intentaba defender Serrano, regente en la primera etapa del Sexenio y general participe en la Revolución Gloriosa de 1868 toma el mando tras el golpe de estado del general Pavia e intenta implantar un gobierno personalista.

Al tiempo Cánovas, líder del partido de los liberales moderados partidarios de la restauración borbónica y la monarquía liberal (los alfonsinos) se había desplazado a Inglaterra, a la academia de Sandhurst, ofreciendo a Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II el apoyo de su partido y de la sociedad a que regresase a España e impusiese la monarquía liberal. El joven accedió y dejó escrito su programa político (redactado por Cánovas) en el llamado Manifiesto de Sanshurst (en el que prometía una monarquía moderna, católica). Pese a que Cánovas deseaba un regreso pacífico y había conseguido la abdicación en su hijo de Isabel II (en el exilio), los militares se adelantaron. El general Martínez Campos realizó un pronunciamiento jurando lealtad al rey. Serrano, al ver que parte del ejército no le apoyaba se retiró del gobierno.

Tras acceder al poder, Alfonso XII nombrara como primer ministro a Antonio Canovas, el cual va a actuar en tres grandes campos: Acabar con los últimos focos de rebelión, hacerse con el control, político del país y sentar las bases del nuevo régimen

Cánovas crearía un modelo de gobierno que superase la inestabilidad de los últimos años y modernizara el país, eso si, sistema sería parlamentario liberal de carácter conservador/oligárquico y tendría como objetivos la recuperación del poder por las clases conservadoras, restablecer el orden social y político, acabar con la intervención del ejército en la vida política y establecer la supremacía del poder civil. Ese sistema sería llamado canovista, y con algunos retoques perviviría hasta 1931.

El nuevo gobierno coincidiría con un periodo de bonanza económica en Europa, un ambiente conservador en los países de la época y una fuerte tendencia anti obrera y, en especial, contra la AIT. Nace la Segunda Revolución Industrial y con ella el colonialismo, por lo que las clases dirigentes buscan la necesaria paz que permita el desarrollo de sus negocios.

En los primeros años el ejército al mando del joven rey derrota a los carlistas (manifiesto de Somorrostro) y suprime los fueros vascos, ultimo paso para la unificación administrativa y económica del país. Después se sofocaron los últimos reductos cantonales y obreros. Por fin, una acción militar contundente en Cuba concluyó con la Paz de Zanjon, que conseguía la paz y la obediencia de la colonia a cambio de promesas de desarrollo, autonomía y libertades de comercio. El gobierno optó por el dialogo para evitar la intervención estadounidense.

El control político del país fue la segunda tarea. Se colocaron al mando de las provincias y ayuntamientos a políticos fieles a la monarquía, se suspendieron o recortaron derechos, se persiguió con saña a políticos y dirigentes de la izquierda o de los partidos no monárquicos y se restableció el Concordato para conseguir el apoyo de la iglesia. También se entró en contacto con líderes del sexenio proclives al restablecimiento de la monarquía. Era cuestión de controlar el país, pero de crear puentes de dialogo para formar un régimen de respaldo amplio, y no caer en los errores del pasado.

La tercera cuestión era la más importante, crear las bases del régimen. El régimen debería nacer de la razón y la legitimidad, y no de la fuerza. Convocó elecciones a cortes constituyentes, y para mayor legitimidad esas elecciones se convocaron con la ley electoral del sexenio, sufragio universal masculino, con la única prohibición de los partidos antisistema (obreros, republicanos y carlistas). Tampoco había riesgos, los caciques se emplearon a fondo y los resultados fueron claramente favorables a Canovas. El nuevo parlamento sustituyó pacifica y legalmente las leyes del sexenio. Se creó una nueva constitución (conservadora, con soberanía compartida, confesional y con derechos limitados). Junto a esa nueva constitución una doctrina latente marcaría los siguientes 50 años, lo llamamos las bases de la restauración, estas son, y es muy importante:

El ejército: Su misión defender el país y la legalidad. Era el final de su intervención en política. La monarquía: era la forma de estado, sin discusión. Es mas, se dejo sentado el concepto de constitución interna. Antes de las leyes instituidas por los hombres (constituciones) han existido en España las cortes como representación de la nación y la monarquía como constructora de España y ungida por Dios. Por ello, cortes y rey eran soberanos, ilegislables y superiores a la constitución. Los partidos que no aceptasen la monarquía o el poder oligárquico quedaban excluidos. Por ello el sistema se articuló en torno a dos grandes partidos partidos, únicos legales. De un lado estaban los conservadores: Era el partido de Canovas. Representaba a los antiguos moderados, los alfonsinos. Defendía los intereses de la propiedad agraria, la oligarquía y los monárquicos. Eran proteccionistas y poco dados a los cambios sociales. Sus lideres Canovas, Dato y Silvela. El otro eran los Liberales: Tomaron este nombre por la unión de los restos del sexenio. Representaban la ideología progresista y demócrata monárquica. Librecambistas, defensores de las libertades, el sufragio universal masculino y la apertura del régimen, defendían los intereses de la burguesía urbana, intelectuales y pequeños propietarios industriales. Sus lideres Sagasta, Canalejas y Romanones. El turno pacífico. El problema del siglo había sido que al tomar un partido el poder, el otro partido solo podía acceder a el mediante un golpe. Para evitarlo, el rey designaría alternativamente que partido gobernaría según su criterio, tras ello, se amañarian las elecciones para dar sensación de legalidad y ese partido accedería al poder. Eso crearía una alternancia pacifica que dotaría al país de una cierta estabilidad. El Caciquismo seria el arma del régimen para garantizar la paz en el campo, el control del país y el amaño de las elecciones.

El régimen intentaría reunir modernidad económica y política y tradición social, seria por tanto una mezcla de las ideas del 45 y del 68, pero con la base social de los monárquicos alfonsinos, los hombres de negocios y los militares, empeñados en proteger sus intereses, el orden social y la propiedad.

En 1885 el rey murió sin hijos varones. Pocos meses después la reina tendría un hijo varón, lo que evitaba la inestabilidad. Conservadores y liberales firmarían el Pacto de El Pardo, por el que ambos partidos se comprometían a respetar a la reina como regente, y defender las bases de la Restauración. En 1885 la regente llamaría a gobernar a Sagasta, el cual dirigiría el llamado parlamento largo, durante el cual se iniciaría una importante apertura y reforma constitucional basada en tres puntos: Sufragio universal masculino, libertades de prensa, asociación y expresión, mejora de la legislación laboral.

Pero a partir de 1890 comenzó una larga crisis. Europa entró en un periodo recesivo y prebélico. Los países volvieron al proteccionismo, lo cual perjudicaba a un país exportador como España. Las inversiones bajaron y la crisis comenzó. El malestar económico pronto se transformaría en político, justo cuando los grupos antisistemas eran libres para votar y presentarse a elecciones.

Con apoyo de Estados Unidos se inició una revuelta en Cuba que acabaría en 1898, con la derrota española y la pérdida de todas las colonias. Al tiempo se iniciaría el despegue de la oposición. Primero la republicana. Tras ellos el movimiento obrero se organizó en anarquistas y socialistas que fundarían el PSOE y la UGT. Por último las tensiones regionales provocarían la aparición de dos partidos conservadores que reclamaban autonomía y respeto a su cultura: el PNV en el País Vasco y la Lliga en Cataluña. Durante los primeros años del siglo XX el régimen seguiría su descomposición primero tras el fracaso de las reformas de Maura y Canalejas, luego por la desastrosa guerra de Marruecos y más tarde con la intervención militar en política de los militares, la dictadura de Primo de Rivera.

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