Alcohol, tabaco y jóvenes

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Según la encuesta sobre alcohol y drogas en España de 2018 realizada por la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, un gran porcentaje de los jóvenes han tomado alcohol en el último año y, cada vez, a edades más tempranas. Según la policía y médicos, la mayoría de los padres desconocen que sus hijos consumen alcohol. De hecho, muchos se enteran cuando reciben una llamada del hospital para comunicarles que su hijo ha sufrido un coma etílico, a la cual responden que se han equivocado, que sus hijos no beben.

Los adolescentes empiezan a consumir alcohol porque a estas edades, por miedo al rechazo, predomina las decisiones del grupo por encima de la de uno mismo. Otro motivo es la búsqueda de sensaciones nuevas, pensando que consumiendo, uno se divierte más, pero no es así. Además, a los jóvenes les gusta seguir nuevas modas como la que apareció en el norte de Europa llamada el binge drinking, que es un atracón de bebida.

El principal problema es la facilidad con la que los jóvenes pueden comprar alcohol, favoreciendo su consumo. Si bien existe una ley que prohíbe su venta a menores, muchos pequeños comercios no piden el DNI, ya que ellos se ven beneficiados por el gran consumo de alcohol. Otros, piden a sus amigos mayores de edad que se lo compren.

También, la encuesta recalca el aumento de consumo de tabaco, a pesar de existir la ley antitabaco a menores. Según la encuesta, uno de cada cuatro empiezan a fumar entre los quince y lo diecisiete años. Lo que preocupa es que muchos de los que empiezan fumando tabaco, probaran los porros y lo que es peor, drogas más duras como la cocaína y el éxtasis.

Las consecuencias de todas estas drogas en los adolescentes son mucho más peligrosas que en personas adultas ya que aún no tienen desarrollado el cerebro ni el hígado. Una gran mayoría acaba desarrollando una adicción, por lo que es necesario su ingreso en un centro de desintoxicación. Muchos se vuelven agresivos en caso de abstinencia. En ocasiones, cuando no disponen del dinero necesario para poder consumir, roban a sus familiares. Con algunas adicciones como el alcohol y las drogas sufren un deterioro físico. También conlleva al fracaso escolar ya que las drogas   causan daños cerebrales y pérdida de memoria. El abuso de sustancias como el porro altera el sistema nervioso, y pueden acabar desarrollando enfermedades como esquizofrenia y la psicosis.

   

Para intentar reducir el consumo de estas sustancias, es necesario respetar la Ley de Alcohol y Menores de Edad conocida como la ley antibotellón, así como la ley antitabaco. Para ello la policía debería de hacer más controles a los pequeños establecimientos para evitar la venta a menores con sus respectivas sanciones en caso de incumplir la normativa. Otra medida que se ha tomado es multar a los jóvenes que beben en la vía pública así como deberían encarecer el precio de cualquier tipo de droga para que no esté a su alcance. Y por último, los centros educativos y los padres deberían informar sobre las graves consecuencias de estas sustancias porque los jóvenes creen que son capaces de controlar las drogas pero no son conscientes de que las drogas son las que los controlan.

Bibliografía:

 https://www.elmundo.es lifestyle. (12/1/19)

 https://cuidateplus.marca.com.

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