Agyness Deyn, la mujer it

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Telva la definió en su día como la modelo it. Una suerte de mujer andrógina, rocosa, oxigenada, desafiante y transgresora, que, quizá, por su novedad, por el recuerdo de aquel flash Cabiano que fue Kate Moss o por saber bailarle el agua a los diseñadores, ávidos como pocos de sentirse dioses, encumbraron a esta musa del arte de la tela, poniendo a sus pies desde Moldano hasta Gaultier.

Pero vayamos por partes. Esos 78-60-88 desmigados en 173 palilleros centímetros nacieron hace 25 años en Littleborough, en el Lancashire inglés, en una familia de clase media, emparedada (en edad) entre sus otros dos hermanos Emily y Greg. Con solo 14 añitos, la buena de Laura Hollins (se me olvidaba, es su nombre verdadero), se desplazó a Londres, en el ánimo de buscar fortuna, esquiva al principio. Tras unos primeros duros tiempos en los que vendía hamburguesas por las tardes y despachaba copas por las noches, la suerte apareció encarnada en Mert Alas y Marcus Piggott, dos experimentados fotógrafos que se fijaron en ella, elaborando un reportaje para la revista “W”, donde resaltaban ese lado sexualmente indefinido de su aspecto. La sensación fue tal, que en pocos días había fichado por la prestigiosa agencia de modelos “Model 1”.

Algunos de sus biógrafos, sin embargo, atribuyen su huida de la nada al hecho de que siendo dependienta en Londres de Stubbins, uno de los clientes de la tienda, el diseñador de blusas Henry Holland, se convirtió en su amigo, fascinado por su aire rompedor, siendo el pigamalion que la abriría en realidad el camino de la moda, al convertirla en imagen de su marca de camisetas escritas House of Holland. De hecho, él seria quien la llevase el volandas a las portadas de Vogue Nueva York, en un famoso reportaje en el que la revista presentaba en septiembre pasado a una nueva generación de Top Models, Doutzen Kroes, Caroline Trentini, Raquel Zimmermann, Sasha Pivovarova, Jessica Stam, Coco Rocha, Hilary Rhoda, Chanel Iman, Lily Donaldson y ella.

En todo caso, Londres fue el escenario en que nació esta nueva estrella, aunque no de forma sorpresiva. Laura había sido previamente impulsada por su abuela, que la animaba a constantes cambios de color de su cortísimo pelo (rojo, negro azulado o rosa), perfilando aun más ese lado indefinido que la llevaba desde niña a practicar kárate y vestirse de chico. Incluso su abuela era la que la había impulsado a presentarse a concursos de belleza de alguna que otra revista para adolescentes.

Lo primero era darla un nombre más adecuado a su imagen. Así nacía Agyness (en honor a su abuela) Deyn (un de sus apellidos).

Se dice que representa el resurgir del estilo más puramente british, en una mezcla rescatada de la pose de Annie Lenox, la rebeldía de Kate Moss y la indefinición de Twiggy, y que ya habían representado en el pasado mitos como Honor Fraser o Stella Tennant.

Desde entonces ha protagonizado campañas publicitarias para Armani, Blumarine, Burberry, Cacharel, Gianfranco Ferré, Mulberry, Paul Smith y Vivienne Westwood. Ha sido recientemente coronada como la británica mejor vestida, premio que concede cada año la revista ‘Tatler Magazine’. También ha conseguido el prestigioso British Fashion Award 2007 y el Elle Style Award 2008 a la mejor modelo. Su imagen es ya asidua en Vogue, The beat Burberry, I+D, la famosa revista donde dicta cátedra la mítica Vivianne Westwood, o de cualquier centro de moda donde cuelgue imágenes el gurú fotográfico Mario Testino.

Su fama se acrecentó cuando fue elegida por el inquietante Jean Paul Gaultier para ser imagen de sus aromas, presentado en París bajo el nombre de Ma Dame, y que pretendía reflejar, a través de Deyn, una imagen de desafió hacia las pautas establecidas. Y ello porque Deyn representa la renovación de la imagen estereotipada y rutinaria de las top models.

Tanto es así, que su imagen, distinta, confusa y atrayente ha servido para que la mayor firma mundial de maniquíes glamorosos, Rootstein, convirtiese a nuestra niña en un maniquí, como ya en tiempos lo hiciera con otros iconos como Twiggy o Pat Cleveland. Explicaba hace poco Kevin Arpino, director creativo de Rootstein, que la firma siempre ha sido capaz de captar la imagen que marca una década y en este caso Agyness es el mejor ejemplo. Tengamos en cuenta que hablamos de maniquíes extremadamente caros y, por tanto amortizables en años, por lo que su estilo debe ser atemporal a la vez que ajustado a los gustos estilísticos del momento. Para Arpino, Agyness representa el arquetipo de modelo de esta nueva década. Y ello por un estilo, una actitud y una manera de posar diferentes y estilizadas, combinados con un físico impactante que, dicen, mantendrá a Adel Rootstein, la creadora de esta legendaria marca de maniquíes en 1960, como reina del glamour en el mundo del escaparatismo londinense. Una reina que se ha inspirado en figuras de la talla de Joan Collins, Karen Mulder, Yasmín Le Bon o Jodie Kidd. Pues no deben ir muy descaminados, cuando la multinacional Zara ha realizado ya un cuantioso pedido de estos nuevos maniquíes.

Nuestra cenicienta vive en la actualidad entre Nueva York, Los Ángeles y el Norte de Inglaterra, para así poder estar con su familia y con su marido, el actor Giovanni Ribisi, con quien se casó, en un arrebato, tras dejar a su novio oficial, el libertino músico novio Josh Hubbard, el líder y guitarrista de la banda de rock, The Paddingtons.

Probablemente, el muchacho, que la había metido en la cabeza a Agyness que su futuro no era la moda, sino la música, saturó a una mujer poco dada a ser mandada, organizada y planificada. Bien está, debió pensar Agynnes, hacer una melodía guitarrera, refrescante y prometedora, como “Who”, que grabó en 2008 con los neoyorquinos Five O’Clock Heroes, pero de ahí a abandonar la tela, hay un mundo.

Sea como fuere, la chica decidió poner tierra de por medio con Josh, y de paso con todo lo demás. Desde 2012, Agynnes se encerró en su vida marital y en sus estancias en las mas frecuentadas salas Trendy de la Gran manzana, cerrando cada día discotecas, luciendo zapatos masculinos en lugar de ‘stilettos’ y sonriendo tras sus eternas ‘Wayfarer’ de Ray Ban, y bajo su sombrero ‘Borsalino’. Eso y cocinar, que la encanta, preparando suculentas cenas compuestas por una hamburguesa con patatas, un vaso de vino y un cigarrillo de postre. Jope.

Pero la rebelde ha vuelto. Cansada de la vida bohemia, Deyn, que solo había trabajado en los últimos años con Burberry, ha vuelto para hacerse imagen de Dr Martens, la famosa marca de calzado, que ocupa ahora los escaparates más de moda, con botas customizadas a golpe de palmeras y rosas, con aires californianos y olores al surf punk de principios de los 70.

Deyn muestra ahora una rebeldía más “madura”, calzada en botas misteriosas, sandalias de piel con plataforma y bolsos decorados con parches. Una colección primavera-verano 2014 que incluye vestidos y pañuelos de estampados tropicales y camisas y faldas de aires setenteros.

Porque así es Agynnes, la sucesora de Kate Moss. Californiana, inglesa, urbana, colorista, y siempre distinta.

Imágenes headTopycs �B4m2hcC7Pyw0CtuMWm3�

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