9. La constitución de Cádiz

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“Comenta las características esenciales de la Constitución de 1812.”

Para alcanzar la máxima calificación será necesario hablar de:

• Contexto: Paralelamente a la Guerra de la Independencia, convocatoria de las Cortes de Cádiz (1810). Composición de las Cortes.

• La obra legislativa de las Cortes tiene como objetivo acabar con el Antiguo Régimen e instaurar un sistema liberal en España. Destaca la Constitución de Cádiz (1812).

• Primera Constitución de la España Contemporánea y un referente para el liberalismo decimonónico. • Principios esenciales de la Constitución:

o Soberanía nacional.

o Declaración de derechos fundamentales del individuo: igualdad jurídica y fiscal; inviolabilidad del domicilio; libertad de pensamiento, opinión e imprenta; derecho a la educación y de propiedad.

o Confesionalidad del Estado, religión católica como la única oficial.

o Forma de gobierno, monarquía limitada. o División de poderes: poder legislativo en las Cortes con el rey, Cortes unicamerales; poder ejecutivo en el rey y poder judicial en tribunales establecidos por la ley. o Sufragio universal masculino indirecto.

o Se establecen los mismos códigos civil y criminal para todos los ciudadanos, garantías penales y procesales, así como la abolición de la tortura.

• Periodos de vigencia de la Constitución: 1812-1814, 1820-1823 y 1836-1837.

La constitución de Cádiz es una ley fundamental para la creación de un estado liberal en España, que se elabora durante la Guerra de Independencia, creada por las Cortes de Cádiz.

El origen de estas cortes se encuentra en la decadencia de la monarquía española, derrotada primero por Francia y más tarde por Inglaterra y que llevo a un enfrentamiento entre Carlos IV y su hijo Fernando VII. Napoleón medio entre ambos y consigue las Abdicaciones de Bayona, por las que se produce un cambio de dinastía en España y la llegada de José I junto a un ejército francés para ocupar el país. Ante esta situación el pueblo organiza su defensa a través de la creación de las juntas locales y provinciales, organismos políticos espontáneos que asumieron el poder en su ámbito territorial, al margen de la legalidad establecida,

Su programa político inicial consistió en la negación de las abdicaciones de Bayona, organizar la resistencia militar ante los franceses que ocupaban el país y asumir el poder sin limitaciones. En ellas había desde partidarios del Antiguo Régimen hasta liberales. Sin embargo, todos tenían en común la oposición a los franceses y la defensa de la independencia de España y de la monarquía de Fernando VII.

El fracaso militar de la Junta Suprema de Estado, que coordinaba a las juntas locales y provinciales, llevó a la convocatoria de un Consejo de Regencia cuya principal decisión es la convocatoria de unas Cortes generales y extraordinarias, que debían llenar el vacío de poder existente, realizando reformas profundas.

Al mismo tiempo que esto ocurría un nuevo rey, José I, considerado ilegitimo por la mayoría de la sociedad española, intentaba hacerse con el control mediante una serie de reformas contenidas en el llamado Estatuto de Bayona, apoyado por los afrancesados. Una ley que, aunque mantenía el absolutismo, creaba un poder legislativo y formulaba una serie de reformas socioeconómicas como la supresión de determinados privilegios; una limitada venta de las tierras de la Iglesia; la libertad de industria y de comercio; la igualdad impositiva y la declaración de ciertos derechos individuales.

Las Cortes de Cádiz se reúnen cuando casi todo el territorio está ocupado por los franceses, con lo que algunos diputados no pueden llegar. La mayoría son por tanto sustitutos de la propia ciudad de Cádiz, protegida por la flota inglesa, enemiga de Francia. Cádiz, puerto colonial, es una ciudad liberal y comercial, burguesa, lo que va a influir en el ambiente de las cortes y en la presión popular sobre ellas, favoreciendo la creación de una constitución liberal. Los representantes de las colonias americanas estuvieron escasamente representados, ante la falta de poder naval de España. Las cortes se reúnen en septiembre de 1810 y en general los diputados representaban dos posturas:

• Unos pensaban en unas Cortes estamentales, que reafirmaran el pacto entre el rey y el reino.

• Otros creían que la nación, a través de diputados elegidos entre todos los vecinos sin distinción estamental, tenía el poder de decisión en la asamblea única que debía reunirse. El debate se saldó con el triunfo de esta opción, que anunciaba ya lo que iba a ser el primer liberalismo.

La soberanía nacional fija, por primera vez, que el poder reside en la nación, el conjunto de ciudadanos, sin distinción de estamentos, y que se expresa a través de las Cortes formadas por representantes de la nación.

Las Cortes establecen la soberanía como resultado de los sucesos que sufre el país (la ausencia del rey), evitando reconocer la transmisión de la soberanía monárquica a José I, por lo que se basan en la tradición nacional, que desde siempre ha situado a las Cortes como representantes del pueblo junto al rey.

Los poderes de las cortes son amplios (elaboración de las leyes, decisiones respecto a la sucesión de la corona, aprobación de los tratados internacionales, fijación anual de las contribuciones y las fuerzas del ejército…). Se estableció un sistema unicameral.

La administración de justicia se concentra en los tribunales, apareciendo por primera vez un poder judicial independiente.

Una muestra del compromiso y consenso, necesario para ganar la guerra, entre liberales y absolutistas esta en el reconocimiento total a los derechos de la religión católica, que queda ya claro incluso en el preámbulo, y que pretende evitar ante el pueblo, la asociación de liberalismo y ataque a las tradiciones e identidad españolas.

Fruto de la soberanía nacional esta el reconocimiento de unos derechos ciudadanos, típicamente liberales. La mayoría de los derechos están, sin embargo, dispersos por el texto, lo que dificulta su protección (igualdad jurídica, inviolabilidad de domicilio, libertad de imprenta para libros no religiosos, sufragio, educación elemental, y algunas garantías penales y procesales). En todo caso, la declaración de derechos significaba el reconocimiento de la igualdad jurídica de los ciudadanos varones, con la desaparición de los privilegios.

El estado se organiza como una monarquía limitada (constitucional), basada en una división estricta de poderes. Las Cortes aparecen como la institución central del nuevo régimen, representando la voluntad nacional.

Dados los sucesos que han conducido a la Guerra se establece una clara limitación del poder del rey. Se le entrega al rey el poder ejecutivo, se le mantiene iniciativa legislativa y veto suspensivo por dos años, pero se limitan expresamente algunas decisiones (como el abandono del país, tratados internacionales, etc).

La aparición del sufragio es otra de las novedades. Significa el reconocimiento de un sistema participativo basado en el sufragio indirecto prácticamente universal masculino (vecinos mayores de 25 años).

Se completa el texto con artículos que organizan la administración territorial en provincias y municipios, con un sesgo centralista. Pese a ello, el miedo a la independencia americana, por la influencia inglesa y revolucionaria, tiende la mano a las colonias prometiéndolas una igualdad política y jurídica que no llegó, y que desembocaría en la independencia en 1824.

Se crea la milicia nacional, como cuerpo de defensa liberal, y se establecen unos mecanismos de reforma muy rígidos (no se podía cambiar la constitución en dos años, y con un numero muy elevado de votos a favor), lo que la hace rígida, inflexible y difícil de adaptar ante el cambio de los tiempos.

Pero la labor transformadora de Cádiz no acabo aquí. Las cortes realizaron en estos años una profunda labor legislativa que inicio la transformación de España, y la eliminación del Antiguo Régimen.

El primer decreto de las Cortes (1810) significó la abolición del Antiguo Régimen y la monarquía absoluta. A partir de este principio se elaboran numerosos decretos.

Libertad de imprenta y supresión de la censura de prensa por primera vez en España (1810)

Supresión del régimen señorial y abolición del señorío jurisdiccional (1811), que declaraba estos señoríos incorporados a la Nación, aunque los antiguos estamentos mantuvieron la propiedad privada basada en la idea de que debía ser libre y plena.

También se suprimió la tortura, quedó abolida la Inquisición, se eliminaron gremios y se introdujo la libertad de trabajo, económica, comercial y de fabricación (1813), iniciándose la libertad de contratación de los trabajadores

También inició una desamortización de los bienes del clero y las Ordenes Militares y se transformó en propiedad privada los bienes de propios, baldíos y realengos de propiedad municipal.

Sobre hacienda e impuestos. Las contribuciones indirectas pasan a ser directas, un único impuesto proporcional y por riqueza.

La importancia de esta constitución radica en ser la primera piedra del régimen liberal, en el inicio de una España constitucional, y de cambios económicos y sociales, que en los siguientes 20 años serian ya irreversibles. Evidentemente, la primera constitución era burguesa y atendía a los intereses de este grupo, pero pese a ello abre un nuevo periodo, en el que el gobierno se debe plegar a los deseos de la nación.

En 1814 terminada la guerra Fernando VII regresaría y reimpondría el absolutismo por el decreto de 4 de mayo de 1814, que anulaba la obra gaditana (“declaro aquella Constitución y tales decretos, nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen del medio del tiempo”).

La Constitución de 1812 volvió a estar en vigor entre 1821 y 1823 en el llamado Trienio liberal del reinado de Fernando VII, y serviría de base e inspiración al texto de 1837, de Mendizábal.

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