6. La España Imperial

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“Compara los imperios territoriales de Carlos I y el de Felipe II, y explica los diferentes problemas que acarrearon.”

Para alcanzar la máxima calificación será necesario hablar de:

• La herencia recibida por Carlos I

• Política exterior de Carlos I, objetivos: defensa del imperio frente a las monarquías nacionales y de la cristiandad. Guerras contra Francia, los turcos y los príncipes alemanes protestantes.

• Abdicación de Carlos I y herencia recibida por Felipe II.

• El Imperio hispánico de Felipe II: o Enfrentamientos con Francia (1556-1559): victorias de San Quintín y Gravelinas, y paz de Cateau-Cambrésis o Enfrentamientos con el Imperio Otomano: Batalla de Lepanto o Unión con Portugal (1580): derechos dinásticos o Conflicto permanente de los Países Bajos: políticos, religiosos, económicos o Guerra contra el protestantismo: enfrentamientos con Inglaterra (Armada Invencible) y participación en las guerras de religión francesas.

A principios del siglo XVI, la política internacional de los Reyes Católicos comenzó a dar sus frutos en la figura del monarca Carlos I, que reunió las herencias de su madre Juana de Castilla (heredera de las coronas de Aragón y Castilla, más el imperio americano) y su marido Felipe de Habsburgo (heredero del ducado de Borgoña y la casa de Austria). A ello Carlos uniría la elección como emperador de Alemania, un cargo honorífico, pero de gran ascendencia.

Carlos I el primer rey de la monarquía Habsburgo, había desarrollado una política tendente a colocar a todos los reinos católicos bajo su mando y luchar contra los infieles bajo el patrocinio del Papa (Universitas Cristiana). Esta política expansiva y universal potenciando el Imperio chocaba con las monarquías nacionales y los enemigos de la cristiandad, lo que le llevaría a guerras contra Francia, los turcos y los príncipes alemanes protestantes. Sus enfrentamientos con el papado (sacco de Roma) y la imposibilidad de frenar la extensión del protestantismo en Alemania le habían llevado a abdicar en su hijo Felipe II, cediendo la corona imperial a su hermano Fernando de Austria.

La monarquía española de Felipe II seguía siendo la más poderosa de Europa, y su dinastía la hegemónica. Pero la monarquía española, y su política exterior presentaba sensibles diferencias. España ya no ostentaba la dignidad imperial y el objetivo ahora no era el dominio del orbe cristiano sino mantener la hegemonía de España y de los Habsburgo.

Por otra parte el reinado se va a caracterizar por una importante hispanización, España se convierte en el centro de la Monarquía. Por otra parte, Felipe asume la responsabilidad de la lucha contra el protestantismo, de defender a la iglesia católica contra el cisma luterano. Esa política queda fijada en el concilio de Trento, donde la Iglesia establece sus objetivos y medios ante esa situación. España se convertirá en el brazo armado de esa política, lo que abrirá en su política exterior e interior una fase de intransigencia religiosa.

En el Mediterráneo España se asocia con Venecia y el Papado para conjurar la amenaza turca. En 1571, la flota combinada derrota a los turcos en Lepanto con lo que España garantiza sus intereses comerciales en el Mediterráneo y aleja el riesgo de una invasión.

En 1580, tras la muerte sin descendencia del rey D. Sebastián, Felipe hace valer sus derechos dinásticos (fruto de los matrimonios de las hijas de los RR.CC. y de su padre Carlos) y se anexiona Portugal.

Con Francia la situación comenzó con un intento de paz (Tratado de Cateau-Cambresis) sellado con el matrimonio de Felipe con la heredera francesa Isabel de Valois. Sin embargo, la intervención española en la guerra civil francesa entre católicos y protestantes (guerra de los hugonotes) enturbio la relación. Tras nuevos enfrentamientos (victoria española en San Quintín), se firmó una nueva paz, la de Vervins. Pese a ello Francia y España se preparaban para el enfrentamiento definitivo en el siglo siguiente.

Estas largas campañas se financian con el oro americano, por lo que el mantenimiento de las rutas de comunicación es una prioridad internacional, y la ampliación colonial también (conquista de las islas Filipinas, por ejemplo). Pese a ello, las bancarrotas van a ser continuas.

En el norte, las ideas protestantes calvinistas se van a infiltrar en la provincia de Holanda, por otra parte enfrentada por la agobiante política fiscal española. Los holandeses van a pedir al rey autonomía política (imposible, es una provincia situada en una posición estratégica, que controla Francia, y el Canal de la Mancha), libertad para practicar su fe calvinista (choca con el concilio de Trento) y autonomía fiscal (el rey necesita las rentas de todos sus territorios). Ello llevará a la rebelión, atajada primero con una fuerte represión (Duque de Alba) y luego con intentos de conciliación (Alejandro Farnesio).

Sin embargo la guerra se alarga y se convierte en una guerra de desgaste que arruinaría su reinado. Entre tanto, Felipe ha intentado unir su corona con la inglesa, mediante el casamiento con la reina católica María Tudor. A su muerte pretende la alianza con su hermanastra Isabel, que le rechaza. Ese hecho, el carácter anglicano (protestante) de esta, el acoso de los corsarios ingleses a las rutas de abastecimiento colonial y el apoyo de Isabel a los rebeldes holandeses llevarán al rey español a intentar la conquista de Inglaterra. El fracaso de la operación naval (Armada Invencible) iniciara el ocaso de su monarquía, por la pérdida del poderío naval, indispensable para mantener las colonias, por la ruina económica y por la corrupción administrativa.

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