4. Reconquista y repoblación

0

Describe las grandes etapas y las causas generales que conducen al mapa político de la Península Ibérica del siglo XIII.

Para alcanzar la máxima calificación será necesario hablar de:

• ¿Qué es la Reconquista?: la actividad militar llevada a cabo por los núcleos políticos cristianos de la Península Ibérica, en el transcurso de los siglo VIII al XV, con la finalidad de recuperar el territorio que, con anterioridad, había sido ocupado por los musulmanes.

• Primeros núcleos de resistencia cristiana al Islam: o Núcleo asturiano: Covadonga (718- 722?) hasta la fijación de la frontera en el Duero durante el reinado de Alfonso III (866-911) o Núcleo navarro: entre las pretensiones carolingias y musulmanas o Núcleo aragonés: condados pirenáicos hasta la incorporación del condado aragonés al reino de Navarra. o Núcleo catalán: hablar de la Marca Hispánica y de la creación del condado de Barcelona.

• Expansión territorial de los reinos cristianos entre los siglos XI y XIII: o Primera etapa (siglo XI primera mitad del siglo XII): ocupación de los valles del Ebro (Alfonso I el Batallador, Ramón Berenguer IV) y el Tajo (Alfonso VI de Castilla conquista Toledo) o Segunda etapa: ocupación de la cuenca del Guadiana. Importancia de las Órdenes militares. Alfonso VIII batalla de las Navas de Tolosa (fin de la hegemonía musulmana en el sur peninsular) o Tercera etapa: ocupación del Valle del Guadalquivir; Bajo Guadiana y cuencas bajas del Turia, Júcar y Segura. Destacan Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio. Bloque 3. La formación de la Monarquía Hispánica y su expansión mundial (1474-1700).

Tras la disolución del reino visigodo, muerto su último rey, Rodrigo, en la batalla de Guadalete, invadida la Península por el Islam, y capitulados (rendidos y convertidos al Islam) la mayoría de sus habitantes, se formaron los reinos cristianos a lo largo del siglo VIII, en los reductos septentrionales montañosos de la Península, por los restos de la monarquía visigoda y poblaciones locales que habían estado al margen del control de esta. Destacan:

Asturias, formada en las tierras costeras del Cantábrico occidental, por miembros de la nobleza visigoda, entre ellos Pelayo, por pequeñas comunidades cristianas que se niegan a convertirse a otra religión, o acompañan a sus señores, y las poblaciones astures y cántabras, que habían creado una entidad autónoma, en los últimos años del Reino visigodo, el Ducado de Cantabria. En estas tierras, tras la victoria del visigodo Pelayo en Covadonga (718-722) frente a los musulmanes, y bajo el mando del primer rey hispano, Alfonso I, se consolida el feudalismo, una civilización cristiana estamental y rural. Alfonso III en el siglo IX fijará la frontera en el Duero y acuciado por los ataques musulmanes (razzias) creará en su frontera sur dos marcas (provincias donde su gobernador, conde o marqués) asumen poderes extraordinarios para la defensa). Pasado el tiempo, el Conde Fernán González independizará la marca de La Rioja (siglo X), así nace el reino de Castilla.

Navarra se constituirá como un reino independiente en torno a la ciudad de Pamplona, tras derrotar a los francos en Roncesvalles y rechazar a los musulmanes.

En el Pirineo central se constituirá Aragón, aprovechando las rebeliones de los muladies (antiguos visigodos convertidos a la religión musulmana) y la falta de poder de Al Andalus en la zona, aunque durante algunas épocas estará unido al reino de Navarra.

Por último, los francos (Francia), establecieron en la actual Cataluña una marca (Marca Hispánica), para proteger su frontera sur de ataques musulmanes, tras rechazar a estos en la batalla de Poitiers. Así se formaría un feudalismo más europeo en Cataluña, que se separaría del reino francés por el Tratado de Verdún.

En el siglo XI el rey cristiano Sancho III de Navarra iniciará la concentración de los reinos cristianos, expresión de la creciente fuerza de estos. A ello se une la debilidad musulmana, tras la disolución del califato, su etapa de mayor esplendor. Al Andalus se divide en reinos independientes y más débiles (taifas) que sufrirán sucesivas invasiones de pueblos norteafricanos, almorávides y almohades, que pretenden unir a las taifas e imponer un rigorismo religioso.

Es entonces cuando se inicia la reconquista. En ella los reinos cristianos luchan para recuperar el territorio del reino visigodo, expulsar a los musulmanes, extender sus zonas económicas de influencia y extender su fe, en una auténtica cruzada. Por ello el papel de la iglesia será determinante, introduciendo técnicas y novedades agrícolas, luchando en la guerra (ordenes), manteniendo la cultura, creando el espíritu colectivo de lucha, legitimando el poder de los reyes y sus conquistas y uniendo a la Península con Europa (camino de Santiago).

A ello se une el sistema social cristiano, feudal, que favorece la aparición de un grupo social especializado en la guerra (los nobles), sin coste para el estado, pues son tropas que lucharan por el botín y los privilegios de jurisdicción.

Tras la reconquista llega la repoblación, la ocupación económica, demográfica y política de los territorios arrebatados al Islam, eliminando de ellos la cultura y, en ocasiones, hasta la población musulmana.
Los dos grandes estados protagonistas son la Corona de Aragón y la de Castilla. Hasta el siglo XI, los cristianos ocuparon territorio de nadie hasta la línea Duero-Ebro, y se defendieron del acoso musulmán, en el llamado sistema de presuras, que concede en Castilla privilegios a los campesinos para su asentamiento en las nuevas tierras (behetrias), creándose un régimen minifundista.

En una primera etapa (siglo XI primera mitad del siglo XII) se ocupará el valle del Ebro por Alfonso I de Aragón y el conde Ramón Berenguer IV de Cataluña. Por su parte los castellanos llegan hasta el Tajo de la mano de Alfonso VI de Castilla que conquista Toledo. Al tiempo Castilla y León se unen en un primer intento unificador

En una segunda etapa, y con el apoyo de las ordenes militares los reyes castellanos ocupan el valle del Guadiana, con hechos como la derrota de los musulmanes almohades en la batalla de las Navas de Tolosa, en la que Alfonso VIII pone fin a la hegemonía musulmana en el sur peninsular. Son los años en los que bajo el mando de reyes como Jaime el Conquistador se extiende por el Mediterráneo y Baleares, en un momento en que Cataluña y Aragón se unifican, aunque manteniendo sus particularidades. En esta fase se crearán amplias comunidades de colonos en las zonas reconquistadas, que recibirán privilegios

En una tercera etapa se ocupa el  Valle del Guadalquivir; Bajo Guadiana y cuencas bajas del Turia, Júcar y Segura. Destacando en Castilla Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio. Alfonso XI derrotará en esta fase a los Benimerines en la batalla de El Salado con tropas castellanas y portuguesas, poniendo fin a las invasiones norteafricanas, tras las de almorávides y almohades. En estos dos siglos los cristianos se apropian de grandes extensiones de tierras en el Valle del Guadalquivir y la zona sur peninsular, que reparten entre las órdenes religiosas y los nobles creando grandes latifundios con jurisdicción o donadios (repartimiento). Está también la época en que fijaran las áreas de influencia portuguesa, castellana y aragonesa.

En este periodo de tiempo se fragua la organización, de carácter feudal. Son reinos en base a una sociedad estamental, donde la nobleza, a cambio de su apoyo a la monarquía arranca muchos privilegios y jurisdicciones. La iglesia, soporte ideológico y cultural de estos reinos será el otro grupo privilegiado. Frente a ellos, grandes masas de campesinos serán sometidos a servilización. Su economía será agrícola autosuficiente, y su organización política organizada en torno a una monarquía feudal de escasos poderes. Estos se incrementarán a medida que los reyes asuman poderes militares para coordinar la reconquista, especialmente en Castilla, creándose progresivamente las cortes, el aula regia y las primeras leyes de inspiración romana (las partidas de Alfonso X, por ejemplo).
La reconquista expandirá las ciudades y la economía comenzará a evolucionar hacia un modelo timidamente comercial al producirse excedentes.

Navarra quedará convertida en un reino encerrado y sin crecimiento y Aragón se volcará en su expansión por el Mediterráneo, especialmente por Italia, tras su fracaso en la incorporación del sur de Francia.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More