10. Fernando VII

0

“Detalla las fases del conflicto entre liberales y absolutistas durante el reinado de Fernando VII”

Para alcanzar la máxima calificación será necesario hablar de:
• El reinado presenta distintos periodos, muestran el arraigo del Antiguo Régimen y las dificultades para implantar el liberalismo.


• Sexenio Absolutista (1814-1820): Regreso de Fernando VII. Manifiesto de los Persas. Real Decreto del 4 de mayo de 1814.
o Vuelta a las antiguas instituciones de gobierno.
o Represión de afrancesados y liberales. o Inestabilidad política y crisis económica.
o Pronunciamientos liberales.


• Trienio Liberal (1820-1823): 1820 triunfo del pronunciamiento de Riego y el rey jura la Constitución de Cádiz.
o Reformas institucionales: vuelta a la Constitución de 1812. Obstruccionismo del rey al gobierno liberal. o División de los liberales: moderados o doceañistas y exaltados.
o Oposición al nuevo régimen, partidas absolutistas.
o Expansión del proceso de emancipación de las colonias americanas.
o La intervención de la Santa Alianza: los Cien Mil Hijos de San Luis.


• Década Ominosa (1823-1833):
o Anulación de los actos del gobierno constitucional. o Represión contra los liberales.
o El problema económico (hacendístico).
o Acercamiento de Fernando VII a los sectores reformistas y radicalización de los absolutistas más extremos, que se agrupan en torno a Carlos María Isidro, hermano del rey.
o Mencionar el conflicto dinástico de la sucesión al trono.

Acabada la Guerra de Independencia, los grupos que formaban las Cortes de Cádiz se enfrentaron por implantar un régimen liberal como el definido en la constitución o volver al Antiguo Régimen. Este enfrentamiento duraría todo el reinado de Fernando VII a través de tres periodos:

  1. El Sexenio Absolutista. El retorno del rey (1814-1820

El Imperio Napoleónico fue derrotado en 1814 en Waterloo. Eso llevó al fin de la guerra europea. El ejército español apoyado por las tropas del Duque de Wellington había derrotado un año antes a José I en Arapiles forzando su marcha con lo que el Consejo de Regencia y las Cortes controlaban el poder en España. Pero al regreso de Fernando VII todo cambio.

-Tras su derrota, las potencias absolutistas convocaban el Congreso de Viena iniciando un periodo llamado la Restauración que significaría la vuelta al absolutismo y la vuelta a sus tronos de los reyes que gobernaban antes de la Revolución.

-Napoleón, antes de ser desterrado a la Isla de Santa Elena firmó el Tratado de Valençay que anulaba los acuerdos de Bayona y restituía en sus derechos a Fernando VII.

-Al tiempo generales partidarios del absolutismo como el general Elio, junto a oficiales realistas fieles, se hace con el control del ejército, y protege una reunión de 69 diputados absolutistas, que redactan el llamado Manifiesto de los Persas que expone públicamente su defensa del Antiguo Régimen y su oposición a la obra legislativa de las Cortes. Este apoyo más la ayuda del Congreso de Viena llevan a Fernando VII a regresar a España.

El 4 de mayo de 1814, el rey, ya en España decretaba la nulidad de la Constitución y los decretos de Cádiz.

El decreto acusaba a las Cortes de Cádiz de usurpación. Terminaba condenando a muerte a quien defendiera la Constitución, no sin antes prometer que convocaría Cortes estamentales. El rey encarceló a los diputados y líderes liberales más conocidos, restauró la inquisición, prohibió periódicos y asociaciones, derogó la constitución y todas las reformas legales de Cádiz y restituyó señoríos, privilegios y propiedad amortizada de las tierras, con devolución de las incautadas durante la guerra y entregadas a la población

Pero esta vuelta al absolutismo chocó con los deseos de libertad de las colonias que comenzaron a planear una independencia que se consumaría en 1824. La guerra y la pérdida del comercio colonial arruino a España tras años de conflicto. Era no solo un desastre para la hacienda, sino también un obstáculo para el desarrollo de la industria y el comercio, por la pérdida de aquellos mercados.

Pronto comenzaron a producirse motines de militares liberales para acabar con el poder del rey. En 1814 sería el General Espoz y Mina, en 1815 Juan Díaz Porlier y en 1817 la sublevación de Milans del Bosch y del general Lacy. Todas fracasaron en medio de una brutal represión, en un país mal gobernado. 

  1. El Trienio Liberal (1820-1823)

La marcha negativa de la guerra colonial impedía el despegue comercial e industrial y arruinaba la hacienda, con el continuo envió de tropas.

El malestar campesino se inició, ante el hecho de que la restitución del Antiguo Régimen obligaba a devolver las tierras que les habían asignado las Cortes de Cádiz. Además, se reimponían los impuestos señoriales y los diezmos.

En 1820 estalló un rosario de revoluciones liberales en toda Europa, las revoluciones del 20, en ese ambiente revolucionario, el coronel Jose del Riego se rebeló contra el rey el 1 de enero de 1820, reinstaurando la constitución de 1812. El golpe militar triunfó gracias al apoyo de varias guarniciones militares, pero sobre todo al descontento campesino y burgués. Atemorizado por la situación, Fernando VII juró la Constitución de Cádiz el 7 de marzo.

Recordemos que el liberalismo era una teoría política de raíz ilustrada y burguesa que defendía la separación de poderes, los derechos y libertades, la igualdad ante ley, la soberanía nacional, el derecho a voto, la existencia de constituciones y la propiedad privada y libre empresa.

Sin embargo, el movimiento liberal se dividió en dos bandos.

Por un lado, estaban los moderados, partidarios de un gobierno fuerte, de un legislativo bicameral, libertad de prensa limitada, sufragio censitario, defensa de la propiedad y del orden social. Representaban a la burguesía urbana de negocios, y sus diputados procedían del exilio.

El otro grupo eran los radicales, que luego se llamarían progresistas. Eran en su mayoría jóvenes, intelectuales y oficiales jóvenes que defendían el control parlamentario del gobierno, sufragio universal masculino, libertad absoluta de opinión y fuerte anticlericalismo.

Pero no solo esta división debilitaba al Trienio. El rey conspiraba para que el Congreso de Viena interviniera en España y restaurará el Antiguo Régimen.

Los gobiernos del Trienio, pese a todo, desarrollaron una intensa labor legislativa:

La desamortización de tierras comunales para crear propietarios y conseguir dinero para solventar la deuda pública, y la desamortización eclesiástica rural. Creación de un sistema fiscal basado en una contribución directa sobre la propiedad. Libertad de relaciones económicas en el campo (ventas, arrendamientos) lo que sirvió para que los propietarios revisaran al alza los viejos contratos.

Desarrollo de una política anticlerical, visible en la exigencia al clero de jurar la constitución eliminar su influencia social y suprimir la Inquisición. Pero el enfrentamiento radical vino de la mano de la Ley de Supresión de Monacales. Por ella se disolvían todos los conventos regulares, menos los ocho de mayor valor histórico y artístico; las órdenes no podían aceptar nuevos novicios, y se desamortizaban sus bienes para venderlos y amortizar deuda. La consecuencia fue la rebelión de la iglesia, que adoptó la decisión de apoyar con toda su energía la vuelta al absolutismo.

Se reorganizó la policía y el ejército creándose la Milicia Nacional. Un cuerpo militar de base burguesa, llamado a defender al régimen y que abría el paso a la intervención militar en política de las décadas siguientes. Se reformó la educación, dando pasos para hacerla laica y extendida a toda la población. En el terreno financiero se renegoció la deuda anterior y se recortaron gastos.

  1. La Década Ominosa (1824-1834)

La intervención de la Santa Alianza y la oposición de los sectores más conservadores provocó la caída del gobierno de Riego. 35.000 voluntarios absolutistas reclutados por la Santa Alianza, (Los 100.000 hijos de San Luís) al mando del duque de Angulema invadían España en abril de 1823, devolviendo al rey su poder absoluto. El Rey desencadenó una represión feroz, para la cual creó las llamadas Juntas de Purificación.

Como en 1814, Fernando VII volvió a restablecer las condiciones jurídico-políticas anteriores a la guerra de la Independencia: devolución de bienes al clero, restitución de señoríos a sus titulares, etc.

La situación económica continuó siendo catastrófica. La derrota definitiva en Ayacucho (Perú) contribuyó a ello. La falta de ministros expertos y el fanatismo absolutista también.

La mayor parte de los líderes liberales (Alcalá Galiano, Calatrava, Argüelles, Mina, Mendizábal…) tuvieron que refugiarse en Londres hasta que la revolución francesa de 1830 les permitió pasar a Francia y acercarse a la frontera, desde donde impulsaban pequeñas acciones militares.

Los últimos años estarán marcados por una muy leve apertura a la industria y el acercamiento del rey a sectores liberales moderados. En gran medida buscando aliados que asegurasen que su hija Isabel llegase al poder a su muerte (lo que impedían las leyes de la época). El hecho radicalizaría a los absolutistas, que veían en los actos del rey una traición y que no reconocían el derecho al trono de una mujer, al entender en vigor la Ley Sálica de Felipe V.  Comenzaba así el problema carlista que acabaría convirtiéndose en un grave conflicto dinástico que llevaría al país a la guerra civil una vez muerto el rey.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More